Rusia y EEUU trabajan en un segundo acuerdo de alto el fuego en Siria

(SOS).- Rusia y Estados Unidos están trabajando sobre un segundo acuerdo de alto el fuego en Siria, según ha afirmado el presidente estadounidense Donald Trump en una rueda de prensa conjunta con su homólogo francés, Emmanuel Macron.

El mandatario norteamericano ha aplaudido el armisticio en el sur de Siria, acordado por Rusia, Estados Unidos y Jordania, que entró oficialmente en vigor el pasado domingo.

“Al tener alguna comunicación y diálogo [con Rusia] pudimos lograr un alto el fuego y va a ir muy bien”, ha señalado Trump, al tiempo que ha reconocido que “francamente, estamos trabajando en un segundo alto el fuego en una parte muy difícil de Siria”.

Durante los cinco días que lleva la tregua, “se han salvado muchas vidas, muchas personas no han muerto, no se han disparado tiros en una parte muy peligrosa del mundo”, ha asegurado el presidente estadounidense.

A su vez, el presidente galo ha dicho que París ha cambiado su doctrina con respecto a Siria, de manera que ahora la lucha contra el terrorismo en el país se ha convertido en su máxima prioridad, mientras que derrocar al presidente Bashar al-Assad ya no es tan relevante.

Macron ha explicado ese cambio con el deseo de “trabajar en estrecha colaboración con todos nuestros socios, incluido Estados Unidos”, y también con el hecho de que la experiencia previa del Gobierno francés —que hace casi siete años cerró su Embajada en Damasco y no mantiene ningún contacto con Al Assad defendiendo la posición de que debe dejar el poder— no tuvo “ningún efecto”.

Los expertos de Rusia, Estados Unidos y Jordania acordaron el memorando sobre el establecimiento de una zona de desescalada en el suroeste de Siria, en concreto en las gobernaciones de Dara’a, Quneitra y Al Suveida. El cumplimiento de la tregua es responsabilidad la Policía Militar rusa en coordinación con las fuerzas jordanas y estadounidenses.

El presidente ruso, Vladímir Putin, calificó de “avance” el acuerdo con Estados Unidos sobre Siria y señaló que las decisiones sobre las zonas de la desescalada en el sur del país fueron acordadas, en gran medida, gracias a que la postura de Washington “se ha vuelto más pragmática”.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, describió el memorando tripartito como “importante” y aseguró que en el futuro la cooperación entre Washington y Moscú puede extenderse a otras partes de Siria.

(Fuente: Agencias)

La ciudad siria de Homs es liberada después de seis años de ocupación

(SOS).- Con la salida este domingo del último autobús de rebeldes, la ciudad de Homs, una de las cunas de la revuelta armada contra el Gobierno sirio hace más de seis años, ha retornado al control total de las autoridades de Damasco, según ha confirmado su gobernador, Talal Barazi.

Más de 700 combatientes y un millar de acompañantes, la mayoría familiares, están abandonando el último bastión extremista de la ciudad, el barrio de Al Waer, con destino a zonas bajo control rebelde en virtud del acuerdo alcanzado entre el Gobierno sirio y los grupos armados.

Ahora, el Ejército sirio, con el apoyo de la Policía Militar rusa, procederá a terminar de despejar de armas y munición un barrio en el que más de 14.000 personas, de ellas 3.700 rebeldes a los que se ha permitido huir con sus armas ligeras, permanecían atrincheradas.

En Al Waer se quedarán 1.150 milicianos que han decidido abandonar las filas de sus organizaciones y entregar definitivamente sus armas, según el gobernador de Homs. El resto partirán hacia las ciudades de Idlib y Yarablús, todavía bajo control de los grupos armados rebeldes.

(Fuente: Agencias)

A la espera de los encuentros de paz en Kazajistán, se mantiene la tregua en Siria

(Agencias).- El alto el fuego negociado por Rusia y Turquía con el aval de Irán parece mantenerse en Siria: los insurgentes no cumplieron por ahora su amenaza de romper la tregua que el domingo recibió el apoyo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

En una declaración oficial difundida el lunes 2 de enero, firmada por diversos grupos armados rebeldes, los milicianos acusaron al “régimen y a sus aliados” de seguir “disparando y cometer muchas y graves violaciones” al cese del fuego. Asimismo, anunciaron estar listos para suspender su participación en los preparativos de los coloquios de paz.

Por su parte, el Ejército gubernamental rechazó las acusaciones y reiteró que respeta todos los puntos previstos en el acuerdo para una tregua a escala nacional.

El acuerdo para el cese de las hostilidades en el país árabe, el tercero en seis años de guerra, es el primero que no incluyó a los Estados Unidos y las Naciones Unidas, un reflejo de la creciente influencia de Moscú en la región después de su larga campaña militar que consintió a las fuerzas regulares sirias la liberación de Alepo. Esta victoria reforzó la posición de Damasco y preparó el camino para los encuentros de paz que deberían celebrarse antes de finales de mes en la capital de Kazajistán, Astaná.

El voto del Palacio de Cristal, que da la bienvenida al alto el fuego, refleja un escenario internacional mutado al cual hizo referencia el nuevo secretario general de la ONU, Antonio Guterres, durante el mensaje inaugural de su mandato dirigido a los líderes mundiales: “Busquen la paz ante todo”.

Los quince miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se habían manifestado unánimemente a favor de los esfuerzos de Rusia y Turquía para poner fin a la violencia en Siria. La resolución había recibido el sí también de la administración Obama, pero la representante estadounidense Michele Sison, número dos de la embajadora Samantha Power, manifestó el domingo su perplejidad porque los detalles del acuerdo alcanzado entre Rusia y Turquía todavía no se habían hecho públicos.

Estas mismas perplejidades e incertidumbres sobre el papel de la ONU impulsaron a los miembros occidentales del Consejo de Seguridad a eliminar la palabra “endorsment” (aprobación) de la resolución.

Actualmente, Rusia y Turquía actúan como los únicos garantes de la tregua en Siria. No obstante, el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, declaró que Egipto también podría unirse a las negociaciones de paz en un futuro próximo. Además, Arabia Saudita, Qatar, Jordania e Irak también serán invitados a participar en este proceso.

La evacuación en Alepo se reanuda tras los ataques contra un convoy en la provincia de Idlib

(Agencias).- El pasado 15 de diciembre, una columna de 20 autobuses verdes pudo salir varias veces de los distritos del este de Alepo, llevando cada vez alrededor de mil doscientas personas a las zonas cercanas a la frontera con Turquía. Gracias a esta operación salieron de la ciudad más de ocho mil personas.

El acuerdo sobre la evacuación de los milicianos y civiles del este de Alepo, mediado por Rusia y Turquía, comportaba el fin del asedio de dos aldeas chiíes en la provincia de Idlib, rodeadas desde hace mucho por las milicias yihadistas.

Los autobuses que se dirigían el día 16 a Fuaa y Kafrya, para evacuar a los heridos y los casos graves, fueron atacados por misiles y tiros de francotiradores a la altura del puesto de control de Ramusa. Los disparos impidieron continuar a los vehículos, para realizar su misión, como estaba establecido en el citado pacto. Además, los milicianos tampoco permitieron la salida de civiles, enfermos y ancianos de las dos localidades chiíes.

En la noche del 15 al 16 de diciembre, se escucharon fuertes explosiones y se divisaron columnas de humo denso en el 1% del territorio del este de Alepo que aún no fue liberado por el Ejército regular sirio. Los yihadistas estaban quemando documentos comprometedores e hicieron explotar los depósitos de armas sofisticadas en su posesión, para evitar que cayeran en manos del gobierno.

Los terroristas islámicos también violaron otros dos puntos de la resolución: la prohibición de transportar en la fuga armas pesadas y sistemas de transmisión. A todo esto habría que añadir el intento fallido de llevar con ellos a los civiles que permanecían como rehenes y prisioneros.

Fuentes oficiales sirias informaron de que la evacuación se suspendía temporalmente, porque los grupos armados rebeldes habían roto el acuerdo. Al parecer, la operación se canceló después de que desde las áreas que todavía están en manos de los milicianos se disparasen proyectiles contra los corredores humanitarios abiertos para el paso de los convoyes.

Tras estos hechos de la pasada semana, unas 500 personas pudieron ser finalmente evacuadas de las dos aldeas sitiadas por los yihadistas en la provincia de Idlib. La operación se retomó esta madrugada para facilitar la salida a enfermos, heridos, civiles y combatientes rebeldes.

Hasta la fecha, muchos civiles pudieron huir de los distritos del este de Alepo y lograron llegar a la zona oeste de la ciudad, que permanece bajo el control del Ejército sirio, y donde los enfermos y heridos están empezando a alcanzar números insostenibles para las estructuras sanitarias locales, que debido al conflicto llevan años funcionando en condiciones de emergencia.

“Los primeros casos a los que nos hemos enfrentado en nuestro hospital son emblemáticos de la situación que se vivía en esos barrios: hay un hombre con un brazo fracturado desde hace siete meses por un trozo de metralla, que ya se habían sometido a una operación mal hecha por un médico egipcio. Luego hay un niño con síndrome down que lleva cuatro años sin recibir la atención adecuada para sus patologías; también hay otro chico con metralla en la cabeza, que afortunadamente no ha afectado a partes vitales. Su padre fue asesinado hace unos meses. Cada día, durante quién sabe cuánto tiempo aún, estamos llamados a hacer florecer la esperanza en este infierno”, señaló Emile Katti, cirujano y director del Hospital Al Raja de Alepo, sostenido por la Custodia de Tierra Santa.

Las historias de las personas provenientes de los barrios que hasta hace poco estaban en manos de los grupos rebeldes y de las milicias yihadistas resaltan detalles que a menudo son ignorados por los medios de comunicación: “Hace unos días, la hermana de uno de nuestros empleados y toda su familia fueron asesinados por francotiradores al intentar salir de Alepo este a través de los corredores humanitarios. Los enfermos y los heridos que vienen de esos barrios hablan de haber sufrido el hambre, y de haber recurrido a comer hierba, y que los víveres suficientes solo los tenían los milicianos y sus seguidores”, refirió el doctor Emile Katti en declaraciones a Fides.

Parece difícil verificar las cifras dadas por las agencias de noticias sobre el número de civiles que quedan en las áreas de Alepo que hasta hace poco estaban en manos de los grupos armados rebeldes. “Muchos repiten sin verificación posible, que en esa parte de la ciudad había más de 250 mil habitantes, pero la cifra real parece ser mucho menor. Y ahora es prácticamente imposible obtener datos concretos, ya que la gente escapa tan pronto como puede, en muchas direcciones. Y muchos son recibidos con gran espíritu de solidaridad por familiares y conocidos que no han podido ver en años”, aseguró el director del Hospital Al Raja de Alepo.

Las marcas del horror dejado por los terroristas islámicos son visibles en Alepo: lugares de culto profanados y tumbas saqueadas. “Hasta los muertos no han tenido paz”, dijo ante las cámaras de la televisión estatal un civil, que agradeció al gobierno sirio y a Rusia por haber liberado a la ciudad “del infierno en la tierra”.

La mitad del sector oriental de Alepo está en manos del gobierno sirio

Alepo (AsiaNews/Agencias).- Las tropas del gobierno sirio han logrado controlar la mitad de Alepo oriental, arrancando a las milicias rebeldes y a los yihadistas más del 50% del territorio. El general Samir Sulaiman, jefe del Ejército fiel al presidente Bashar al Assad, auspicia que en pocas semanas más pueda reportarse el control absoluto de Alepo.

Según algunas fuentes, que hasta ahora no han sido confirmadas, las fuerzas gubernamentales habrían logrado apoderarse de más de dos tercios del territorio.

Decenas de miles de personas han tenido que ser evacuadas; en los hospitales del sector oriental se opera sin el uso de anestesia, y cada día se registran decenas de víctimas y heridos que suman soldados y combatientes de ambos frentes. Los cazas del gobierno bombardean los barrios que aún están en manos de los rebeldes, mientras que desde el sector oriental llueven misiles que caen sobre los edificios, viviendas y escuelas de Alepo occidental.

En respuesta a la avanzada del Ejército sirio, las milicias rebeldes se están retirando,  y reagrupándose al sur de la metrópoli, en los barrios de mayor densidad poblacional. Se teme que los combatientes puedan generar un nuevo éxodo de civiles. Fuentes no oficiales hablan de negociaciones entre Moscú –principal aliado de Damasco- y algunos líderes rebeldes, tendientes a organizar la evacuación de los heridos y enfermos de aquellas zonas que están siendo asediadas.

Antes de la guerra, Alepo era la segunda ciudad más importante de Siria,  además de su principal motor económico y comercial. Desde el año 2012, la ciudad está dividida en dos sectores: el occidental, donde viven 1,2 millones de personas, que está bajo el control del gobierno; y la zona oriental, con cerca de 250.000 personas, que está en manos de las milicias rebeldes y de los grupos yihadistas.

Este lunes, 5 de diciembre, el Consejo de Seguridad de la ONU ha sido convocado para votar una resolución que solicita un alto el fuego temporal en Alepo, y el acceso humanitario a las zonas que están siendo asediadas. Los observadores concentran su atención sobre Rusia, que podría utilizar su derecho al veto para dejar sin efecto la iniciativa, como ya ocurrió en el pasado.

Moscú ha propuesto una tregua renovable cada 24 horas; de dicho acuerdo quedarían excluidos los grupos yihadistas, entre los cuales figura el Frente al Nusra.