Crisis Rohingya: ¿tendrá éxito la mediación de China?

(SOS).- En los últimos días ha habido una frenética actividad diplomática de parte de China en la crisis de los Rohingya. Tras haber aplaudido, en el pasado, la intervención del ejército birmano contra la minoría, ahora Beijing se propone como mediador entre Myanmar y Bangladesh. No está claro si el acuerdo establecido a finales de noviembre entre los dos países, para el regreso de los Rohingya, ha sido fruto de la mediación china. Lo que no deja de ser cierto es que Beijing está preocupada por la intervención de otras potencias en la región de Rakhine, donde China ha gastado miles de millones para un oleoducto, un gasoducto, infraestructuras, convirtiendo a esta zona en uno de los centros neurálgicos del proyecto Belt and Road Initiative, la Nueva Ruta de la Seda.

En el texto que publicamos a continuación, por cortesía de la Jamestown Foundation, Sudha Ramachandran*
enuncia todas las relaciones económicas y militares que Beijing mantiene con Dacca y Naipyidó, y explica este nuevo rol de mediador internacional asumido por China,  motivado por sus intereses económicos, más que por razones humanitarias (traducción al español, de AsiaNews).

Durante su visita a Dacca (Bangladesh) y a Naipyidó (Myanmar) los días 18 y 19 de noviembre, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, ha propuesto un plan en tres etapas, para resolver la crisis Rohingya. Ante todo, Wang ha solicitado un cese del fuego, orientado a restaurar el orden y la estabilidad en la región, para frenar el flujo de Rohingya que huyen hacia Bangladesh. China piensa que esto podría servir para preparar una segunda etapa: las negociaciones entre Myanmar y Bangladesh para afrontar el problema de los refugiados. La tercera y última fase comprende el desarrollo económico del Estado de Rakhine, para afrontar las causas que subyacen a la violencia (Global Times, 20 de noviembre).

Según parece, Naipyidó y Dacca han aceptado el plan de China, y esto marca el inicio de una nueva fase de involucramiento de Beijing en el conflicto de los Rohingya (FMPRC, 20 noviembre). Hasta ahora, el rol de China se limitaba a proveer ayuda humanitaria para los refugiados Rohingya, y proteger a Myanmar de las censuras internacionales. ¿Por qué China adopta ahora un rol de mediador en el conflicto? Y, ¿hay probabilidades de que tenga éxito en llevar la paz a esta agitada región?

El conflicto Rohingya

La crisis Rohingya comienza el 25 de agosto, cuando el gobierno de Myanmar declara “organización terrorista” al  Arakan Rohingya Salvation Army (ARSA), en respuesta a los ataques letales perpetrados en puestos de policía y del ejército en el Estado de Rakhine, en la zona occidental de Myanmar (Mizzima, 28 de agosto). Este lanza una represión militar en Rakhine que –según se afirma– apunta a los militantes (Mizzima, 16 de octubre; Terrorism Monitor, 10 noviembre). De todos modos, se desencadena una violencia horrenda contra la población civil Rohinyá, e incluso sontra mujeres y niños. Pueblos enteros son arrasados. Se piensa que más de 600.000 Rohingya -de los aproximadamente 1,1 millones de Rohingya que viven en Myanmar- han huido a Bangladesh (The Wire, 17 noviembre). La crisis actual es la más grave que se recuerde en la historia del conflicto Rohingya, que ya lleva varias décadas.

Las raíces del conflicto Rohingya (como todos los demás conflictos étnicos de Myanmar) se remontan al período colonial, pero la Independencia trajo consigo una discriminación anti-Rohingya, que se ha tornado sistemática y seria. Grupo étnico musulmán que lleva siglos viviendo en el Estado de Rakhine, los Rohingya no figuran entre los 135 grupos étnicos oficiales de Myanmar. Desde 1982 se le niega la ciudadanía, lo cual los convierte en apátridas (Daily Sabah, 23 de octubre). Además de los sufrimientos por mano de los militares, los Rohingya también han estado en la mira de grupos armados budistas de Rakhine (The Wire, 17 noviembre). La violencia ha producido olas migratorias de Rohingya rumbo a los países vecinos como Bangladesh, Tailandia, India, Malasia e Indonesia. Puesto que también se les niega su ingreso en estos países, los refugiados Rohingya son rechazados y languidecen en campos improvisados y superpoblados.  (The National, 13 septiembre).

El apoyo de China

Las noticias sobre las atrocidades de los militares birmanos, perpetradas contra los civiles Rohingya que huían han suscitado la indignación internacional. Zeid Ra‘ad al-Hussein, responsable del Consejo de la ONU abocado a los derechos humanos, ha descripto la situación como “un ejemplo de un manual de limpieza étnica” (UN News Centre, 11 septiembre). Incluso varios países islámicos y potencias occidentales han criticado la brutal represión de Myanmar contra los Rohingya (Arab News, 5 septiembre, FirstPost, 23 septiembre).

Mientras tanto, China ha elogiado públicamente las represiones del gobierno de Myanmar en Rakhine. En septiembre, el embajador chino en Myanmar, Hong Liang, “se mostro fuertemente a favor” de los “contraataques de las fuerzas de seguridad birmanas contra los extremistas terroristas [Rohingya, ndr]” a la vez que describió la campaña militar como un “asunto de competencia interna”  (The Global New Light of Myanmar, 14 septiembre). Más tarde, en el mismo mes, Hong le aseguró al gobierno de Myanmar que China permanecería a su lado “con firmeza” en el plano internacional y que continuará brindando la “asistencia necesaria” para ayudarlo a “mantener la estabilidad interna y el desarrollo” (The Irrawaddy, 27 septiembre).

En la ONU, China puso un freno a las resoluciones contra Myanmar, y obligó a suavizar las declaraciones críticas como consecuencia de la brutal campaña militar contra los Rohingya. El 6 de noviembre, por ejemplo, el Consejo de Seguridad de la ONU (UNSC) expresó “grave preocupación por las noticias sobre violaciones de los derechos humanos y abusos en el Estado de Rakhine” y solicitó al gobierno de Myanmar que procediese “a garantizar que no haya un ulterior uso excesivo de la fuerza militar” (United Nations, 6 noviembre). Si bien se trataba de una fuerte censura sobre el uso de la fuerza militar de Myanmar contra los Rohingya, la misma sólo constituía una declaración –y no una resolución- cuya aplicación no es obligatoria. China y Rusia forzaron al UNSC a emitir una declaración de la presidencia, en lugar de una resolución. La declaración denuncia el modo en que Myanmar ha manejado la crisis, pero carece de consecuencias.

Los intereses chinos en Rakhine

Los intereses chinos en el Estado de Rakhine surgen por su posición estratégica y por sus recursos hídricos. El Estado está situado en la bahía de Bengala, que se abre sobre el Océano Índico. La extensa costa del Rakhine ofrece al sur de China un acceso al mar, mientras que a China oriental le brinda una vía más corta para llegar al Océano Índico. De la misma manera, el puerto de  Gwadar,  en Pakistán, permite a Beijing transportar petróleo, gas y otros productos del Asia occidental hacia la China occidental, bastante subdesarrollada, a través de una ruta que pasa por Pakistán  (China Brief, 31 de julio, 2015 y Mizzima, 31 de octubre). Los puertos y oleoductos en Rakhine incrementan de modo significativo el comercio de China con África y Asia occidental, y lo liberan de la dependencia del congestionado Estrecho de Malaca  (China Brief, 31 de julio, 2015).

Además, Rakhine es rico en recursos naturales. En el año 2004, a lo largo de sus costas se descubrieron vastos yacimientos de gas. A principios del 2008, China adquirió gas proveniente del área y desde el 2013 comenzó a transportarlo desde  Kyaukphyu, sobre la costa de Rakhine, hasta la provincia china del Yunnan, a través del gasoducto Myanmar-China. Este gas resuelve las necesidades de las provincias chinas de Yunnan, Guizhou y Guangxi, y de otros condados y ciudades. Desde abril de este año, el petróleo del Rakhine es transportado a China mediante un oleoducto que corre en paralelo al gasoducto citado (China Daily, 11 de mayo y Mizzima, 31 de octubre).

Se dice que China debe haber invertido cerca de dos mil quinientos millones de dólares americanos en los proyectos para el transporte del gas y del petróleo, y que está invirtiendo otros diez mil millones de dólares en la zona económica especial de Kyaukphyu, que incluirá un puerto de aguas profundas y un parque industrial, con el objetivo de convertir a Kyaukphyu en un centro económico marítimo (Mizzima, 31 de octubre).

Las áreas más azotadas por la violencia actual están situadas en el norte de Rakhine, cerca de la frontera entre Myanmar y Bangladesh. Beijing está preocupada, aún cuando Kyaukphyu, el oleoducto y el gasoducto no están en esta zona, y tampoco corren por la zona afectada por la inquietud. El surgimiento del ARSA y su creciente capacidad de lanzar ataques sobre objetivos bien protegidos indica que, para ellos, atacar fuera de sus bases es sólo una cuestión de tiempo. Lo cual ha incrementado la preocupación de Beijing por la seguridad  de las infraestructuras construidas y en las cuales ha invertido tanto en Rakhine.

El Estado de Rakhine juega un rol significativo en la Belt and Road Initiative (BRI) de China. El puerto de Gwadar en Pakistán, el puerto de Kyaukphyu y Myanmar serán importantes centros para el cinturón marítimo de la Ruta de la Seda de la BRI. De ello se deriva que la “estabilidad de Rakhine” sea vista como un factor “importante” para el éxito de la BRI, tal como fue dicho por U Maung Maung Soe, analista de asuntos étnicos y políticos (The Irrawaddy, 4 septiembre). El interés de China por hacer que se termine la crisis Rohingya y restaurar la estabilidad en la región se ve movido por la preocupación del impacto que la violencia y las tensiones de Rakhine podrían tener sobre el éxito de sus proyectos en Myanmar y en la BRI.

Estrechos vínculos de China con Bangladesh

También en Bangladesh China ha invertido fuertemente en la modernización y construcción de infraestructuras portuarias, carreteras, puentes y ferrocarriles. También es su principal socio; Bangladesh ofrece un gran mercado para productos chinos. Los informes de defensa también son fuertes; Bangladesh es el segundo importador de armas chinas (después de Pakistán) y es la fuente del 82% de todas las armas compradas por Bangladesh entre 2009 y 2013 (China Brief, 21 de junio de 2016).

China también está ansiosa por proteger sus fuertes y crecientes intereses y lazos en Bangladesh. Aquí hay una preocupación sobre la campaña militar de Myanmar contra los Rohingya, que es directamente responsable de la ola de refugiados en Bangladesh y que ha dejado en Dacca la pesada tarea de encontrar refugio y alivio para los refugiados Rohingya. La estrategia militar de Myanmar no solo contribuyó al éxodo de los refugiados, sino que también causó la militancia Rohingya. Para Bangladesh, que ya está luchando con una serie de grupos yihadistas, la emergencia del ARSA y el adiestramiento de sus cuadros en lugares-santuario de Bangladesh plantea más amenazas a la seguridad. La adhesión de China a la estrategia de Myanmar sobre el tema Rohingya ha provocado naturalmente una “gran decepción” en Dacca (Daily Star, 13 de noviembre).

Para aliviar la carga de Dacca en el cuidado de los refugiados Rohingya, China está ofreciendo ayuda, incluidas tiendas y mantas a los refugiados Rohingya en Bangladesh (Xinhuanet, 13 de octubre). Los líderes chinos están preocupados por los intentos de Bangladesh de atraer potencias extra-regionales para resolver la crisis, empujando a Beijing a acelerar los esfuerzos para llevar a Myanmar y Bangladesh a la mesa de negociaciones y dar conclusión al problema de los refugiados.

¿La mediación china tendrá éxito?

En el pasado, China evitó desempeñar el papel de mediador en conflictos fuera de sus fronteras, justificando que estaba en contra de sus principios de no injerencia en los asuntos internos de las naciones soberanas. En cualquier caso, en los últimos años ha demostrado una creciente disposición a mediar para terminar con los conflictos. Por ejemplo, ha estado involucrado en los esfuerzos para llevar al gobierno afgano y los talibanes a la mesa de negociaciones (Express Tribune, 7 de marzo). Más recientemente, ha practicado contactos diplomáticos entre Afganistán y Pakistán para detener las crecientes tensiones entre los dos vecinos (Times of India, 26 de junio). China parece querer asumir el papel de mediador en regiones donde tiene fuertes intereses económicos o de otro tipo, y es la principal motivación que empuja a la mediación de Beijing en la crisis de Rohingya.

Es probable que el conflicto en la crisis Rohingya empeore debido al enfoque de China hacia el desarrollo militar-económico. El desarrollo de una región violenta debido a los actores externos rara vez beneficia a los locales, como se ve en la provincia pakistaní de Baluchistán. El desarrollo chino del puerto de Gwadar en la región ha empujado a los militantes a golpear a los que vienen del exterior (Express Tribune, 12 de abril de 2015, China Brief, 31 de julio de 2015). Casi con toda seguridad, los proyectos en el Rakhine favorecerán a los inversores extranjeros, a los budistas de Rakhine, y a la mayoría bamar, no a los marginados Rohingya. El desarrollo que no produce la inclusión económica de los Rohingya profundizará las críticas existentes y creará nuevos conflictos.

Para resolver el conflicto, es importante que Myanmar enfrente la raíz de los problemas, que son principalmente políticos: la denegación de la ciudadanía y los derechos del pueblo Rohingya y las políticas discriminatorias. Es difícil para China presionar a Myanmar sobre el tema de la ciudadanía. Además, se sabe que el ejército birmano es muy sensible a la soberanía del Estado y es poco probable que responda positivamente a las presiones chinas sobre estos temas.

China tiene una cierta influencia política y económica sobre Bangladesh y Myanmar, pero carece de otras cualidades que un mediador debería tener si quiere tener éxito en la pacificación del conflicto Rohingya. En particular, Bangladesh cree que China tiende hacía Myanmar; y podemos esperar que la economía sustancial de Beijing y otros intereses en Rakhine alimenten las sospechas de Myanmar sobre las verdaderas intenciones y acciones de China.

Conclusión

La mediación china difícilmente resolverá el conflicto Rohingya. A lo sumo, su intervención podría poner una tapadera a la violencia desencadenada por las fuerzas militares de Myanmar en el Estado de Rakhine. Esto podría garantizar un cierto grado de estabilidad, pero no la paz en Rakhine. En el futuro, uno puede esperar que China se ofrezca como mediadora en conflictos internos y entre naciones donde tiene intereses importantes, especialmente aquellos que incluyen naciones que son parte de la Belt and Road Initiative.

*Investigadora independiente y periodista que reside en Bangalore (India).

(Fuente: AsiaNews)

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Los combates en Hama provocan el desplazamiento de 40 mil sirios

(SOS).- La ofensiva puesta en marcha por los grupos armados rebeldes en la provincia de Hama, en el centro de Siria, ha provocado el desplazamiento de cerca de 40 mil personas, la mayoría mujeres y niños, según ha denunciado la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), que ha destacado la creciente necesidad de alimentos y refugios en la zona.

El aumento de la violencia ha provocado el éxodo de unas 9.000 personas a las áreas rurales de Mashta Elhiu, Banyas y Tartous. Además, el tráfico a través de las principales vías de Hama ha sido cortado, lo que impide cualquier tipo de movimiento civil y comercial.

Miles de civiles se han visto en peligro debido a los enfrentamientos entre los yihadistas y el Ejército sirio en las inmediaciones del aeropuerto militar de la provincia de Hama, al norte de la ciudad homónima.

La mayoría de los desplazados provienen de las localidades de Suran, Muhrada, así como de otros distritos. Al menos cuatro refugios y varias escuelas están siendo utilizados para acoger a los desplazados en la zona.

Las autoridades locales se reunieron el domingo con los representantes de una misión interagencial en las gobernaciones de Homs y Hama para poner en marcha una respuesta coordinada a la llegada de desplazados.

El pasado 21 de marzo, varias organizaciones armadas, entre las que figura el movimiento extremista suní Hayat Tahrir al-Sham (Organización para la liberación del Levante), afiliado a Al Qaeda en Siria, iniciaron una ofensiva en el norte de la provincia de Hama.

Con este ataque, las facciones rebeldes intentan recuperar el control de las zonas que perdieron en los últimos meses en Hama, tras enfrentamientos contra los efectivos gubernamentales.

(Fuente: Agencias)

República Centroafricana – Diez mil desplazados acogidos en un convento regresan a sus casas

(SOS).- “¡Todos los refugiados han regresado a casa!” Así lo ha anunciado el P. Federico Trinchero, misionero carmelita descalzo que trabaja en el convento de Notre Dame du Mont Carmel en Bangui, la capital de la República Centroafricana, donde, tras la guerra civil que estalló en 2012, fueron acogidos 10 mil desplazados.

“Después de tres años y tres meses, aquí termina nuestra aventura que comenzó el 5 de diciembre de 2013. Y este es el último episodio de la historia de nuestro monasterio que de repente se convirtió en un campo de refugiados”, ha escrito el religioso de origen italiano.

La Agencia Fides ha recogido las impresiones de primera mano del prior del Carmelo de Bangui. A continuación publicamos un extracto de su historia:

“Desde este mes de enero, un proyecto financiado por el Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas, en cooperación con el Gobierno de la República Centroafricana y otros partner, ha permitido a todos nuestros refugiados (y aquellos, mucho más numerosos, que todavía estaban acampados cerca del aeropuerto de Bangui) poder regresar por fin a los barrios de la ciudad y reanudar una vida normal. Cada familia ha recibido una pequeña ayuda económica con la única condición de llevarse todas sus pertenencias a su nueva residencia, desmontar su tienda de campaña y abandonar el campo. El abandono del campo ha sido libre y no se ha obligado a nadie a abandonar el campo, pero, de hecho, todos han aceptado de buena gana el marcharse”, ha relatado el P. Trinchero.

“Todo se ha llevado a cabo de una manera ordenada y sin mayores contratiempos. O mejor dicho, hemos quedamos sorprendidos por la forma rápida, serena y disciplinada con la que se ha vaciado nuestro campo de refugiados. Obviamente, todo esto ha sido posible no sólo por el pequeño incentivo económico, sino sobre todo por la situación de paz y seguridad que ahora se ha creado en la capital. Este nuevo clima ha alentado a nuestros refugiados a dar el paso y empezar una nueva vida en sus barrios de origen o en otros barrios de la ciudad”, ha proseguido.

“El 8 de enero, celebramos una misa de acción de gracias al Señor por todas las bendiciones que nos ha mandado en estos tres años, y porque nunca nos ha fallado su protección y su providencia. Terminamos la misa en la colina del centro de nuestra propiedad bendiciendo la ciudad de Bangui e implorando el don de la paz para todo el país. De hecho, no hay que olvidar que, si la situación ha mejorado notablemente en la capital, todavía no ha sucedido lo mismo en otras partes del país, como Bocaranga o Bambari”, ha recordado el misionero carmelita descalzo.

Pequeños grupos de rebeldes –no siempre fácilmente identificables, a menudo divididos entre sí y poco claros en sus reivindicaciones– por desgracia siguen realizando acciones criminales que causan víctimas inocentes, sembrando el miedo y obligando a la población a abandonar las aldeas. Con gran dificultad la misión de la ONU busca frenar estos fenómenos que, con suerte, podrán ser erradicados del todo para permitir que todo el país –no sólo la capital– pueda retomar con decisión el camino de la paz y el desarrollo”, ha concluido.

(Fuente: Agencia Fides)

Experta en terrorismo: “Los nuevos yihadistas saldrán de los campos de refugiados”

(Agencias).- La periodista Loretta Napoleoni, socia fundadora de G-Risk, tiene la certeza de que con los refugiados que llegan a Europa entran terroristas. Según informan algunos medios de comunicación, Napoleoni dice que “estos terroristas que entran con los refugiados no están controlados por el Califato”, sino que “la gente que llega a Europa con los inmigrantes es tan seria y negativa que deciden convertirse en yihadistas. Algunos evolucionan a yihadistas aunque en un principio no lo sean”.

La periodista italiana, que es experta en la financiación de redes terroristas y asesora a diversos gobiernos en la lucha contra el terrorismo, acaba de publicar un libro titulado ‘Traficantes de personas’ (Editorial Paidós) sobre el negocio de los secuestros y la crisis de los refugiados.

En esta publicación, Napoleoni asegura que el Estado Islámico (ISIS o Daesh, por su acrónimo en árabe) no se está lucrando directamente con el tráfico de refugiados. Sin embargo, afirma que Daesh sí que “exige un impuesto a los traficantes cuando cruzan sus territorios. En 2015 fue la forma de financiación más importante para el yihadismo. Ganaban medio millón de dólares al día. Ese año, más de un millón de inmigrantes vinieron a Europa”.

Sobre el tema de la financiación de este grupo, la autora explica que hay una red montada en torno a los miles de negocios que tienen. En su obra habla sobre contrabando, extorsión, tráfico de personas e impuestos que cobran a los traficantes cuando cruzan sus territorios, entre otros.

Además, la periodista nacida y criada en Roma dice que también ganan dinero con los secuestros de personas. “Todos los políticos aseguran que no pagan, pero en realidad lo hacen. Creo que es mejor que los gobiernos no lo hagan. Pero sí que permitan a las familias pagar, porque tienen menos dinero y al final se paga menos”, relata.

Para esta experta en la lucha contra el terrorismo “hay vidas que valen más que otras ante un secuestro. Por ejemplo, un soldado americano vale más que un turista. Pero también hay rehenes que tienen un valor político más alto muertos que vivos. Con el asesinato de periodistas, ISIS consiguió un impacto mundial increíble. Lo que querían era difundir temor y forzar a los Estados Unidos a participar en la guerra de Siria”.

Sin embargo, reconoce que no todo el mundo le da la misma importancia a este drama social. “A la Unión Europea no le importa el tráfico de personas. Quieren una solución rápida, a corto plazo, que no es una solución humanitaria y que a veces tampoco funciona. A largo plazo, de esa gente a la que metemos en campos de concentración saldrá la nueva generación de yihadistas”, advierte.

Finalmente, la periodista italiana destaca que el Estado Islámico no es un grupo de personas aisladas y dementes, fieles a una ideología, sino que son un organismo inteligente y bien organizado. “Creo que son muy inteligentes, comprenden muy bien la globalización, saben luchar y conocen bien a los medios de comunicación. Por supuesto que son muy peligrosos y brutales, pero no están locos”, apunta.

Aun así, opina que Daesh “como tal no sobrevivirá”. Para Napoleoni lo que sí seguirá será la ideología y el concepto. “Son una ideología y no se puede bombardear una ideología. Por ello el término del ‘fénix islamista’ que desaparece y vuelve a reaparecer de sus cenizas”, concluye.

Angela Merkel pide volver a conectar con Dios ante el peligro de islamización de Europa

(Agencias).- La canciller alemana Angela Merkel, que es hija de un pastor protestante, dijo que Europa necesita volver a sus raíces y volver a conectar con Dios y la Biblia para sortear la crisis actual de la inmigración, que tiene contornos religiosos.

Durante una visita en septiembre de 2015 a la Universidad de Berna, Suiza, Merkel fue interrogada sobre cómo afrontar los peligros de la islamización de Europa y el conflicto potencial planteado por los extremistas. La respuesta de la canciller alemana, considerada como el segundo mandatario más poderoso del mundo, fue inesperada.

Según informaron los medios de comunicación presentes, Merkel sugirió que las personas deben volver a la “tradición de asistir a un servicio de la iglesia y tener fundamentos bíblicos inquebrantables”. “Muchos no tienen una comprensión de los conceptos cristianos como el Pentecostés”, añadió, hablando sobre el abandono de la fe de los europeos.

En el actual debate sobre el Islam y la identidad de Europa, la mandataria dijo que volver a la Biblia “nos puede llevar a ocuparnos otra vez de nuestras propias raíces y llegar a conocerlas mejor,” preparando al continente para hacer frente a las diferencias con los musulmanes.

La canciller federal de Alemania también afirmó que aunque el terrorismo islámico es una realidad donde hay concentración de musulmanes, parte de la responsabilidad de esto es del mundo occidental. “Desgraciadamente, esto es una realidad que también tiene que ver con nosotros. Muchos de estos jóvenes que luchan por ellos [los terroristas] han crecido en nuestros países”, apuntó.

Por último, Angela Merkel reconoció que ve con cautela las “reacciones defensivas” del pueblo alemán sobre la postura adoptada por su gobierno de albergar a los inmigrantes. “El miedo nunca fue un buen asesor. Culturas que están marcadas por el miedo no van a ganar el futuro”, aseguró.

Al término del encuentro, la canciller alemana se refirió una vez más a las cuestiones de fe y dijo que le gustaría ver más gente ir a las iglesias y aprender sobre el mensaje del Evangelio. “Tengo que ser muy honesta. Todos tenemos la oportunidad y la libertad de tener nuestra religión, practicar y creer en ella”, señaló.

Merkel concluyó su intervención diciendo: “Me gustaría ver a más personas que tienen el coraje de decir: ‘Yo soy un creyente cristiano’. Y más personas que tienen el coraje de entablar un diálogo, recordando el mensaje predicado por Jesús”.