Egipto – Más de 250 familias cristianas de Sinaí del Norte huyen de la violencia yihadista

(SOS).- Ya son 259 las familias coptas que han abandonado la ciudad egipcia de Al Arish, tras la ola de violencia desatada por los yihadistas afiliados al Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe) que afectó recientemente a los cristianos de Sinaí del Norte. Estas familias en fuga han encontrado hospitalidad y refugio en 13 provincias distintas, según ha informado el Departamento para la solidaridad social de la Gobernación en la península del Sinaí.

El director del Departamento, Monier Abul-Kahir, ha referido que cientos de familias coptas fueron trasladadas a lugares seguros en El Cairo, Ismailia, Port Said, Dakahlia, Assiut, Minya,  Qaliubiya, Sohag, Giza, Fayoum, Beni Suef, Sharqiya y Gharbiya. El éxodo se ha originado por los ataques de las últimas semanas, que han causado la muerte de siete personas y el incendio de varias casas. Dos de estas víctimas fueron quemadas vivas.

La brutal e imprevista ola de violencia sembró el pánico en la comunidad copta que vive en la capital de la provincia del Norte del Sinaí. Después de algunos días de incertidumbre, la decisión fue abandonar en masa la ciudad de Al Arish en busca de refugio.

Detrás de los ataques está la mano de grupos terroristas de la península del Sinaí, que declararon su alianza con el Estado islámico y anunciaron ataques contra la minoría cristiana en Egipto. En un vídeo difundido en internet, un líder yihadista realizó un llamamiento a los extremistas de todo el mundo para que lleven a cabo nuevos ataques contra el gobierno de El Cairo y pidió la liberación de algunos milicianos detenidos.

Entre los episodios de violencia del último período, el más grave fue el atentado suicida del pasado 11 de diciembre contra una iglesia copta ortodoxa en El Cairo, que causó 29 víctimas.

El presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, presidió una reunión con los responsables de la seguridad; y pidió a las autoridades competentes que brinden el máximo apoyo posible a las familias cristianas desplazadas, garantizándoles todas las necesidades básicas. Sin embargo, esta emergencia se añade a las ya precarias condiciones económicas de un país que, debido a la devaluación de la lira y el derrumbe del turismo, corre el peligro de hundirse en una crisis gravísima.

Mientras tanto se registra una contribución de hombres de negocios y empresarios coptos, que han destinado parte de sus recursos. A esto se añade el compromiso voluntario de muchos jóvenes, que decidieron dedicar su tiempo a ayudar a estas familias necesitadas.

En un clima de creciente tensión se registra un nuevo freno a la libertad religiosa: en Minya, en el Alto Egipto, las fuerzas de seguridad impidieron a los coptos de la localidad de Ezbet Nakhala abrir la iglesia de Mar Mina y celebrar la misa dominical. Algunos funcionarios han explicado que detrás de esta decisión está la amenaza de nuevos episodios de violencia contra los cristianos por parte de los grupos yihadistas en la zona.

 

(Fuente: AsiaNews)

Los salafistas de Al Nur condenan los asesinatos selectivos de coptos en el norte del Sinaí

(SOS).- La secuencia de asesinatos que se produjeron en las últimas semanas contra los cristianos coptos en el norte del Sinaí, provocaron la fuga de más de 100 familias cristianas, que se trasladaron desde la capital de Al Arish a la ciudad de Ismailiya, a 120 km al este de El Cairo. Este cambio precipitado de las familias cristianas comenzó después de que un fiel copto muriese el jueves pasado a manos de un comando terrorista, mientras se encontraba en su casa. Desde entonces, también se multiplicaron las decisiones de las instituciones islámicas ante la nueva espiral de violencia contra los coptos egipcios.

La Casa de la Fatwa (Dar al Ifta al Misryah), organismo de Egipto presidido por el Gran Muftí de Egipto y encargado de difundir pronunciamientos para orientar y disolver las dudas y controversias relativas a la aplicación de los preceptos del Corán, emitió un comunicado para condenar esta cadena de asesinatos, haciendo hincapié en que la campaña orquestada por grupos yihadistas contra los cristianos nativos de Egipto apunta explícitamente a sabotear la unidad nacional. El portavoz de Al Nur, el partido ultra-conservador salafista, támbién expresó públicamente su condena de los asesinatos selectivos de los cristianos coptos, que están ocurriendo en el norte del Sinaí. A su vez, sobre los cristianos desplazados y sobre la necesidad de proteger a los cristianos en la región de nuevos ataques, hablaron en una conversación telefónica, el Patriarca copto ortodoxo Tawadros II y el primer ministro de Egipto, Sherif Ismail.

El norte del Sinaí lleva tiempo siendo epicentro de las acciones violentas de los grupos yihadistas contra militares, policías y civiles.

Cuando la secuencia de asesinatos de cristianos en el Sinaí ya habían comenzado, afiliados al Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe) lanzaron un mensaje de vídeo en el que reivindicaban esta nueva campaña de violencia dirigida contra los coptos, definida por los yihadistas como “su presa favorita”. El mensaje de vídeo ensalzaba la figura de Abu Abdullah al-Masri, el joven suicida que el 11 de diciembre se hizo estallar en la iglesia de Botrosiya, junto a la catedral copto-ortodoxa en El Cairo, matando a 29 personas.

(Fuente: Agencia Fides)

Pakistán – Un tribunal condena a 42 cristianos por terrorismo en Lahore

(SOS).- Un tribunal de Lahore ha condenado a 42 cristianos por terrorismo. La Corte antiterrorista ha dictaminado la sentencia contra unos fieles que fueron acusados del linchamiento ocurrido tras los atentados contra dos iglesias en el distrito de Youhanabad (Lahore) el 15 de marzo de 2015.

Después de las explosiones, se desencadenó una protesta que causó la muerte de dos musulmanes sospechosos de ser autores o cómplices de los terroristas, un acto que fue condenado por todos los líderes cristianos. En los días sucesivos, la Policía realizó varias incursiones en el distrito arrestando a unas 500 personas y luego confirmando la detención de 84 cristianos, acusados de asesinato y terrorismo. 42 fieles fueron absueltos en el verano de 2016.

Entre los condenados ahora por el tribunal antiterrorista de Lahore, se encuentran tres activistas de los derechos humanos que fueron etiquetados como “instigadores de la violencia”. Los cristianos siempre han declarado que los asesinatos fueron cometidos por unos agitadores, infiltrados entre la comunidad.

La Comisión Nacional de Justicia y Paz de los Obispos católicos de Pakistán, en un comunicado enviado a la Agencia Fides, ha expresado su decepción “porque las fuerzas del orden y las autoridades se han centrado únicamente en el caso deplorable del linchamiento, que debe ser condenado fuertemente, pero los autores del atentado criminal en las iglesias, contra fieles inocentes, siguen impunes”.

Según la organización “Centre for Legal Aid, Assistance and Settlement” (CLAAS) al menos 32 acusados “están acusados injustamente” y sobre el veredicto pueden haber pesado las presiones de los extremistas musulmanes.

Para evitar incidentes de este tipo, la Asamblea Nacional de Pakistán ha aprobado en los últimos días la “Criminal Laws Amendment Act 2016”, una ley que castiga el sectarismo, las conversiones forzadas y el linchamiento de masas. El texto, que debe ser firmado por el presidente de la nación para entrar en vigor, ha sido acogido como un paso adelante para las condiciones de las minorías religiosas.

Las nuevas normas modifican algunas leyes que ya existen, prescribiendo la pena de prisión de uno a tres años por incitar al odio religioso y la violencia, y prevén penas de prisión de hasta 10 años en los casos de matrimonios forzados de niñas menores de edad o mujeres de las minorías. El texto también hace que sea un delito penal el linchamiento por parte de las “multitudes que toman la ley en sus propias manos”.

(Fuente: Agencia Fides)

Egipto – Asesinan a dos cristianos en el Sinaí, días después de la amenaza del Estado Islámico

(SOS).- Dos cristianos egipcios de una misma familia fueron asesinados en la ciudad de Al Arish, capital de la Gobernación de Sinaí del Norte, uno tiroteado y otro quemado vivo. Saad Hana, de 65 años, y su hijo Medhat, de 45 años, fueron encontrados muertos el pasado miércoles cerca de una escuela de esta localidad.

Estas dos muertes se suman a las de otros cuatro cristianos, que fueron tiroteados en los últimos 15 días en la provincia de Sinaí del Norte. Ante estos hechos, muchos miembros de la comunidad copta empezaron a abandonar la península por miedo a los islamistas radicales.

Esta misma semana, la filial del Estado Islámico en Egipto difundió un vídeo a través de internet en el cual amenazó a esta minoría -que representa cerca del 10 por ciento de la población egipcia, mayoritariamente musulmana- y les aseguró que “lo peor” está por venir.

En su mensaje, los yihadistas anunciaban nuevos ataques contra la comunidad cristiana y reivindicaban la masacre perpetrada el 11 de diciembre en la iglesia de Botrosiya, en el complejo adyacente a la catedral copta ortodoxa de El Cairo, en la que murieron 29 fieles.

La inseguridad de los cristianos en Egipto aumentó considerablemente desde que la formación extremista se extendió por Siria e Irak en 2014, atacando a las minorías en la región.

En 2015, el Estado Islámico ejecutó a una veintena de fieles coptos en Libia, lo que llevó al presidente egipcio, Abdelfatah al-Sisi, a anunciar operaciones aéreas limitadas contra la organización en el país vecino.

El Ejército también lanzó una ofensiva a gran escala contra “elementos terroristas” en el norte y el centro de la península del Sinaí.

En la zona opera principalmente el grupo armado Península del Sinaí, conocido como Ansar Bait al-Maqdis hasta que en 2014 juró lealtad al autoproclamado Estado Islámico y se convirtió en su rama en la región.

Ansar Bait al-Maqdis inició sus operaciones en la península del Sinaí en 2011, tras el levantamiento popular contra Hosni Mubarak, e incrementó sus operaciones en 2013, después del derrocamiento de Mohamed Mursi.

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(Fuente: Agencia Fides / Agencias)

Pakistán – Tras el atentado de Daesh a un templo sufí, el Ejército abate a más de 100 terroristas

(SOS).- El Gobierno de Pakistán lanzó una operación antiterrorista en la que asegura haber abatido a más de un centenar de personas a lo largo del país, un día después del atentado suicida contra un templo sufí en el que murieron al menos 88 personas.

Las operaciones del Ejército comenzaron el jueves de madrugada, horas después de que un suicida hiciese explotar las bombas que portaba en el templo sufí Lal Shahbaz Qalandar, en la provincia meridional de Sindh, cuando un gran número de fieles participaba en una ceremonia religiosa. La matanza fue reivindicada por el Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe), que ya en el pasado asumió acciones terroristas en suelo paquistaní.

“Más de 100 terroristas han sido abatidos desde anoche”, afirmó en un comunicado el director de la oficina de comunicación del Ejército (ISPR), Asif Ghafoor. El portavoz añadió que las operaciones continúan y que se han confiscado cantidades de armamento “considerables”. Entre los objetivos se encontraban varios refugios de extremistas en la frontera afgano-paquistaní, pero los militares no ofrecieron más detalles acerca de dónde se llevaron a cabo las operaciones antiterroristas o quiénes son los muertos.

El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, viajó a Sehwan, la ciudad donde ocurrió el atentado. Una vez allí, visitó a los heridos y se reunió con las autoridades locales. “Ordeno y autorizo a mis fuerzas armadas y agencias de seguridad a que eliminen al enemigo con toda la fuerza del Estado”, afirmó el mandatario en un comunicado.

Mientras tanto, el Ejército paquistaní convocó a diplomáticos afganos a su cuartel general y pidió que el Gobierno de Kabul tome medidas y entregue a 76 terroristas que se esconden en su territorio, señaló Ghafoor.

Poco después, Sartaj Aziz, asesor de Asuntos Exteriores del primer ministro Sharif, mantuvo una conversación telefónica con el consejero de seguridad nacional afgano, Hanif Atmar, en la que le trasladó la preocupación de su Gobierno por los grupos terroristas que supuestamente se cobijan allí.

El jefe del Ejército paquistaní también telefoneó al comandante de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, general John Nicholson, para expresarle su “preocupación” por los actos terroristas en Pakistán reivindicados por grupos que tienen a sus líderes en suelo afgano. “Ese tipo de actividades e inacción (contra los terroristas) prueban nuestra política actual de restricción del paso en la frontera” con Afganistán, explicó Bajwa a Nicholson, según un comunicado difundido por el Ejército paquistaní.

Ante esas acusaciones, el Gobierno afgano respondió a Pakistán que la lucha antiterrorista de su país es “honesta”. “Siempre hemos probado nuestra honestidad en la lucha contra el terrorismo y esperamos que otros países prueben la suya en la lucha contra los insurgentes”, destacó el mandatario afgano, Ashraf Gani, en un comunicado difundido por el Palacio Presidencial.

El del pasado jueves fue el sexto ataque de la semana en Pakistán, en un repunte de la violencia que se produce tras una gran disminución de las acciones desde que a inicios de 2014 las autoridades lanzaran una operación militar en las zonas tribales, que continúa en la actualidad, y que había envuelto al país en cierto optimismo tras una década de continuos atentados.

Activistas, intelectuales y educadores expresaron a AsiaNews su preocupación por el clima de renovada violencia, que está sembrando miedo y temor entre la población paquistaní.

Samson Salamat, presidente del Rwadari Tehreek (Movimiento por la tolerancia), dijo: “Pakistán está en estado de shock por esta nueva ola de extremismo y terrorismo, que ha azotado a todas las provincias”. “El gobierno federal y el de las provincias, así como las agencias antiterroristas son responsables de esto. Durante años, hemos exigido políticas y estrategias para hacer frente al terrorismo violento, pero como única respuesta sólo hemos obtenido algunas iniciativas que no apuntan al núcleo del problema. A pesar de que se ha aprobado un Plan de acción nacional para combatir el terrorismo, el mismo jamás fue llevado a la práctica en su totalidad, con un  compromiso por parte de todos los actores implicados”, añadió.

El resultado de esta inercia, prosiguió, “es que continuamente asistimos, impotentes, a grupos ilegales que llevan a cabo manifestaciones, encuentros y que recaudan dinero en público”. Y lo que es peor, subrayó, “es que incluso algunas personas que tiene responsabilidades en el Gobierno, muestran una actitud débil hacia los terroristas, llegando incluso a permitirles las manifestaciones públicas. Todo esto es inaceptable.  Gobierno y funcionarios estatales deben proponer políticas claras. El objetivo primario de la agenda política debe ser la tolerancia cero hacia todas las formas de extremismo. La nación debe salir del silencio y presionar al Gobierno”.

Según el educador Ishtiaq Ahmed, “todas las personas de bien deben condenar los ataques que golpean a inocentes. ¿O acaso queremos una sociedad en la cual nadie esté seguro, y donde fanáticos con armas puedan salir de paseo sembrando el desorden entre nuestra gente? La llamada guerra santa proveniente de Afganistán amenaza nuevamente nuestras vidas”.

“Nuestros corazones están destrozados. El atentado al templo de Lal Shahbaz Qalandar demuestra que los pobres y los vulnerables pueden convertirse en un blanco de un momento a otro. Por el contrario, el jefe de ministros y todos los políticos están seguros”, lamentó el escritor Ajmal Shabir.

Adnan Rehmat, un conocido editorialista, consideró que ha llegado el momento de “eliminar el elemento religioso [islámico] de la Constitución, y establecer, de una vez por todas, que la tarea del Estado es garantizar el bienestar de los ciudadanos, y no utilizar a estos últimos para sus manías de grandeza en su voluntad de surgir como líder de la Ummah [comunidad islámica] sobre la base de una identidad religiosa y confesional. De otro modo, lo que el Estado quiere no haría más que coincidir con aquello que quieren y glorifican los terroristas”. “Las personas pobres –concluyó– están cansadas de ser asesinadas por estos experimentos religiosos grandiosos”.

(Fuentes: AsiaNews / Agencias)

Un cristiano indio: “No renegaré de Cristo”. Murió tras ser arrojado a un estanque congelado

(SOS).- Muchos cristianos siguen hoy dando su vida por Cristo. El mismo Papa Francisco afirmaba recientemente que ahora hay más mártires que en los primeros siglos. Uno de ellos es el cristiano indio Bartu Urawan, que prefirió la muerte a renegar de su fe.

Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) relata el testimonio de este hombre de 50 años, que vivía en el pueblo indio de Kubuaa. Un grupo de quince vecinos que profesan el culto a Sarna le atacaron y le arrojaron a un estanque congelado. Para que le dejaran salir de él, le exigieron que apostatara de su fe, a lo que este cristiano respondió: “No renegaré de Cristo. Continuaré creyendo en Él hasta mi último suspiro”.

El hombre, un cristiano de Jhakhand, murió como mártir a causa de los repetidos paros cardíacos tras haber pasado 17 horas sumergido en el agua. En Kubuaa, en el distrito de Palamu, Bartu Urawn residía con su esposa y su hijo Beneswar. Fue este último quien denunció el último episodio de violencia de los radicales hindúes contra un miembro de la minoría cristiana en la India, donde la Constitución -que es violada cada vez con mayor frecuencia- garantiza la libertad de culto.

Bartu y su familia se habían convertido al cristianismo hace unos diez años. Junto a ellos, también se convirtieron otras 9 familias del pueblo, de las cuales 7 fueron obligadas a volver a su religión originaria. La elección de la familia Urawn jamás fue aceptada por los otros habitantes del pueblo, pertenecientes a grupos tribales que profesan el culto a “Sarna”, o sea “la religión de los árboles sagrados”. Se trata de un ritual de antiguos orígenes, comunes a la mitología hindú, budista y jaina, que también prevé el sacrificio de animales.

Beneswar narró que sus padres hace tiempo se habían convertido en blanco de los indígenas hindúes, contrarios a la conversión. Por esto, en un intento extremo por hacerles renegar de su fe, un grupo de 15 personas los ató y los arrojó al agua congelada. Allí permanecieron durante toda la noche, mientras el joven era obligado a asistir a la tortura de sus padres.  Mientras que la madre logró sobrevivir, Bartu murió pero se mantuvo fiel a Jesucristo.

Como parte de la tortura, el cristiano indio fue obligado a comer carne ofrecida en sacrificio y a consumir bebidas alcohólicas, mientras que el hijo fue obligado a beber agua contaminada.

Según el Informe Libertad Religiosa en el Mundo 2016, en la India los derechos de las minorías están seriamente amenazados, por lo que muchos son perseguidos a causa de la fe.

(Fuentes: ACN / ReL)

Pakistán – La Fundación Edhi, un símbolo de la lucha contra la pobreza y la discriminación

(SOS).- La Fundación Edhi es la organización filantrópica más grande de Pakistán. Fue fundada en 1952 por Abdul Sattar Edhi, que es considerado “la Madre Teresa pakistaní” y una de las personas más queridas del país. En total, cuenta con 2.025 centros para niños abandonados, personas drogadictas, ancianos y pobres.

La característica que distingue a todos estos lugares es que en la entrada hay siempre una cuna, donde pueden ser dejados los niños que no son deseados. Esto se debe a que el filántropo siempre repetía: “No los maten, colóquenlos en la cuna. Nosotros nos haremos cargo de estos inocentes”.

En Pakistán, donde imperan la pobreza, el narcotráfico y el fundamentalismo religioso, el infanticidio es una monstruosidad más habitual de lo que nadie imagina.

Todo el mundo reconoce que el mayor símbolo de la Fundación Edhi son las 1.500 ambulancias que rápida y eficazmente llegan a los escenarios de los abundantes ataques terroristas que sufre el país.

El año pasado, los vehículos médicos de la organización trasladaron a más de 67.000 pacientes de forma totalmente gratuita en la capital de Punjab, 994 cuerpos fueron transportados a casa y 296 cuerpos no reclamados recibieron sepultura.

En enero de 2017, las instalaciones de la Fundación en Lahore acogieron a 278 personas tóxicodependientes, contando hombres y mujeres, que atravesaban una situación de necesidad y habían huido de sus casas. De estos, 134 ya regresaron a sus hogares. Además, a 9.840 personas se les proporcionó comida gratuita y 12.560 pacientes fueron atendidos en el dispensario.

En un país dividido por la violencia y el maltrato a las minorías cristianas e hindúes, el filántropo paquistaní nunca hizo distinciones a la hora de socorrer a los más necesitados.

Zameer Ahmad, un empleado de la organización en Lahore, contó que Edhi solía decir a quien lo criticaba: “Mi ambulancia es más humana que tú”. “Nuestros ulemas –añadió– están más interesados en la política. Él, en cambio, trabajó para las personas de todas las religiones. Nosotros llevamos adelante su misión y ninguno de nuestros servicios fue suspendido después de su muerte”.

“En nuestros centros, desalentamos las discusiones sobre religión y política”, aseguró Ahmad. “Nuestra única tarea es pedir y trabajar por el bienestar de las personas necesitadas”, prosiguió. Sabiendo que en las instalaciones de la Fundación se acogen a niños abandonados, “muchas familias cristianas nos contactan para su adopción, puesto que no existen orfanatos para quienes no son musulmanes”, explicó.

Ciertamente, el trabajo de la Fundación es apreciado por los cristianos.  Por eso, el P. Francis Gulzar, secretario ejecutivo de Cáritas Lahore, pidió al gobierno de Islamabad que ayude y promueva estas iniciativas. “El mundo entero conoce al filántropo por la ayuda que brinda a los pobres de Pakistán. Él les restituye su dignidad, su identidad. En nuestra sociedad, marcada por el extremismo y la discriminación, necesitamos personas como él”, enfatizó.

El P. Gulzar, que también es vicario general de la Diócesis de Lahore, recordó su primer encuentro con Abdul Sattar Edhi, que falleció el año pasado en un hospital de la ciudad de Karachi. “Quedé muy conmovido por su sencillez. Sólo tenía dos mudas de ropa, sepultaba a las personas a las cuales los demás ni siquiera se querían acercar. Sus valientes colaboradores trabajaban en medio de bombardeos y catástrofes”, dijo.

(Fuente: AsiaNews)