CHM01 CHAMAN (PAKISTÁN), 17/02/2017.- Dos soldados montan guardia tras el cierre de las fronteras en las entre Pakistán y Afganistán en Chaman, Pakistán, hoy 17 de febrero de 2017. Pakistán lanzó hoy una operación antiterrorista en la que asegura haber matado a más de 100 supuestos insurgentes, un día después del atentado suicida contra un templo sufí en el que murieron 83 personas, una acción por la que el Ejército prometió una "venganza inmediatamente". EFE/Akhter Gulfam

Pakistán – Tras el atentado de Daesh a un templo sufí, el Ejército abate a más de 100 terroristas

(SOS).- El Gobierno de Pakistán lanzó una operación antiterrorista en la que asegura haber abatido a más de un centenar de personas a lo largo del país, un día después del atentado suicida contra un templo sufí en el que murieron al menos 88 personas.

Las operaciones del Ejército comenzaron el jueves de madrugada, horas después de que un suicida hiciese explotar las bombas que portaba en el templo sufí Lal Shahbaz Qalandar, en la provincia meridional de Sindh, cuando un gran número de fieles participaba en una ceremonia religiosa. La matanza fue reivindicada por el Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe), que ya en el pasado asumió acciones terroristas en suelo paquistaní.

“Más de 100 terroristas han sido abatidos desde anoche”, afirmó en un comunicado el director de la oficina de comunicación del Ejército (ISPR), Asif Ghafoor. El portavoz añadió que las operaciones continúan y que se han confiscado cantidades de armamento “considerables”. Entre los objetivos se encontraban varios refugios de extremistas en la frontera afgano-paquistaní, pero los militares no ofrecieron más detalles acerca de dónde se llevaron a cabo las operaciones antiterroristas o quiénes son los muertos.

El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, viajó a Sehwan, la ciudad donde ocurrió el atentado. Una vez allí, visitó a los heridos y se reunió con las autoridades locales. “Ordeno y autorizo a mis fuerzas armadas y agencias de seguridad a que eliminen al enemigo con toda la fuerza del Estado”, afirmó el mandatario en un comunicado.

Mientras tanto, el Ejército paquistaní convocó a diplomáticos afganos a su cuartel general y pidió que el Gobierno de Kabul tome medidas y entregue a 76 terroristas que se esconden en su territorio, señaló Ghafoor.

Poco después, Sartaj Aziz, asesor de Asuntos Exteriores del primer ministro Sharif, mantuvo una conversación telefónica con el consejero de seguridad nacional afgano, Hanif Atmar, en la que le trasladó la preocupación de su Gobierno por los grupos terroristas que supuestamente se cobijan allí.

El jefe del Ejército paquistaní también telefoneó al comandante de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, general John Nicholson, para expresarle su “preocupación” por los actos terroristas en Pakistán reivindicados por grupos que tienen a sus líderes en suelo afgano. “Ese tipo de actividades e inacción (contra los terroristas) prueban nuestra política actual de restricción del paso en la frontera” con Afganistán, explicó Bajwa a Nicholson, según un comunicado difundido por el Ejército paquistaní.

Ante esas acusaciones, el Gobierno afgano respondió a Pakistán que la lucha antiterrorista de su país es “honesta”. “Siempre hemos probado nuestra honestidad en la lucha contra el terrorismo y esperamos que otros países prueben la suya en la lucha contra los insurgentes”, destacó el mandatario afgano, Ashraf Gani, en un comunicado difundido por el Palacio Presidencial.

El del pasado jueves fue el sexto ataque de la semana en Pakistán, en un repunte de la violencia que se produce tras una gran disminución de las acciones desde que a inicios de 2014 las autoridades lanzaran una operación militar en las zonas tribales, que continúa en la actualidad, y que había envuelto al país en cierto optimismo tras una década de continuos atentados.

Activistas, intelectuales y educadores expresaron a AsiaNews su preocupación por el clima de renovada violencia, que está sembrando miedo y temor entre la población paquistaní.

Samson Salamat, presidente del Rwadari Tehreek (Movimiento por la tolerancia), dijo: “Pakistán está en estado de shock por esta nueva ola de extremismo y terrorismo, que ha azotado a todas las provincias”. “El gobierno federal y el de las provincias, así como las agencias antiterroristas son responsables de esto. Durante años, hemos exigido políticas y estrategias para hacer frente al terrorismo violento, pero como única respuesta sólo hemos obtenido algunas iniciativas que no apuntan al núcleo del problema. A pesar de que se ha aprobado un Plan de acción nacional para combatir el terrorismo, el mismo jamás fue llevado a la práctica en su totalidad, con un  compromiso por parte de todos los actores implicados”, añadió.

El resultado de esta inercia, prosiguió, “es que continuamente asistimos, impotentes, a grupos ilegales que llevan a cabo manifestaciones, encuentros y que recaudan dinero en público”. Y lo que es peor, subrayó, “es que incluso algunas personas que tiene responsabilidades en el Gobierno, muestran una actitud débil hacia los terroristas, llegando incluso a permitirles las manifestaciones públicas. Todo esto es inaceptable.  Gobierno y funcionarios estatales deben proponer políticas claras. El objetivo primario de la agenda política debe ser la tolerancia cero hacia todas las formas de extremismo. La nación debe salir del silencio y presionar al Gobierno”.

Según el educador Ishtiaq Ahmed, “todas las personas de bien deben condenar los ataques que golpean a inocentes. ¿O acaso queremos una sociedad en la cual nadie esté seguro, y donde fanáticos con armas puedan salir de paseo sembrando el desorden entre nuestra gente? La llamada guerra santa proveniente de Afganistán amenaza nuevamente nuestras vidas”.

“Nuestros corazones están destrozados. El atentado al templo de Lal Shahbaz Qalandar demuestra que los pobres y los vulnerables pueden convertirse en un blanco de un momento a otro. Por el contrario, el jefe de ministros y todos los políticos están seguros”, lamentó el escritor Ajmal Shabir.

Adnan Rehmat, un conocido editorialista, consideró que ha llegado el momento de “eliminar el elemento religioso [islámico] de la Constitución, y establecer, de una vez por todas, que la tarea del Estado es garantizar el bienestar de los ciudadanos, y no utilizar a estos últimos para sus manías de grandeza en su voluntad de surgir como líder de la Ummah [comunidad islámica] sobre la base de una identidad religiosa y confesional. De otro modo, lo que el Estado quiere no haría más que coincidir con aquello que quieren y glorifican los terroristas”. “Las personas pobres –concluyó– están cansadas de ser asesinadas por estos experimentos religiosos grandiosos”.

(Fuentes: AsiaNews / Agencias)

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Pakistán – La Fundación Edhi, un símbolo de la lucha contra la pobreza y la discriminación

(SOS).- La Fundación Edhi es la organización filantrópica más grande de Pakistán. Fue fundada en 1952 por Abdul Sattar Edhi, que es considerado “la Madre Teresa pakistaní” y una de las personas más queridas del país. En total, cuenta con 2.025 centros para niños abandonados, personas drogadictas, ancianos y pobres.

La característica que distingue a todos estos lugares es que en la entrada hay siempre una cuna, donde pueden ser dejados los niños que no son deseados. Esto se debe a que el filántropo siempre repetía: “No los maten, colóquenlos en la cuna. Nosotros nos haremos cargo de estos inocentes”.

En Pakistán, donde imperan la pobreza, el narcotráfico y el fundamentalismo religioso, el infanticidio es una monstruosidad más habitual de lo que nadie imagina.

Todo el mundo reconoce que el mayor símbolo de la Fundación Edhi son las 1.500 ambulancias que rápida y eficazmente llegan a los escenarios de los abundantes ataques terroristas que sufre el país.

El año pasado, los vehículos médicos de la organización trasladaron a más de 67.000 pacientes de forma totalmente gratuita en la capital de Punjab, 994 cuerpos fueron transportados a casa y 296 cuerpos no reclamados recibieron sepultura.

En enero de 2017, las instalaciones de la Fundación en Lahore acogieron a 278 personas tóxicodependientes, contando hombres y mujeres, que atravesaban una situación de necesidad y habían huido de sus casas. De estos, 134 ya regresaron a sus hogares. Además, a 9.840 personas se les proporcionó comida gratuita y 12.560 pacientes fueron atendidos en el dispensario.

En un país dividido por la violencia y el maltrato a las minorías cristianas e hindúes, el filántropo paquistaní nunca hizo distinciones a la hora de socorrer a los más necesitados.

Zameer Ahmad, un empleado de la organización en Lahore, contó que Edhi solía decir a quien lo criticaba: “Mi ambulancia es más humana que tú”. “Nuestros ulemas –añadió– están más interesados en la política. Él, en cambio, trabajó para las personas de todas las religiones. Nosotros llevamos adelante su misión y ninguno de nuestros servicios fue suspendido después de su muerte”.

“En nuestros centros, desalentamos las discusiones sobre religión y política”, aseguró Ahmad. “Nuestra única tarea es pedir y trabajar por el bienestar de las personas necesitadas”, prosiguió. Sabiendo que en las instalaciones de la Fundación se acogen a niños abandonados, “muchas familias cristianas nos contactan para su adopción, puesto que no existen orfanatos para quienes no son musulmanes”, explicó.

Ciertamente, el trabajo de la Fundación es apreciado por los cristianos.  Por eso, el P. Francis Gulzar, secretario ejecutivo de Cáritas Lahore, pidió al gobierno de Islamabad que ayude y promueva estas iniciativas. “El mundo entero conoce al filántropo por la ayuda que brinda a los pobres de Pakistán. Él les restituye su dignidad, su identidad. En nuestra sociedad, marcada por el extremismo y la discriminación, necesitamos personas como él”, enfatizó.

El P. Gulzar, que también es vicario general de la Diócesis de Lahore, recordó su primer encuentro con Abdul Sattar Edhi, que falleció el año pasado en un hospital de la ciudad de Karachi. “Quedé muy conmovido por su sencillez. Sólo tenía dos mudas de ropa, sepultaba a las personas a las cuales los demás ni siquiera se querían acercar. Sus valientes colaboradores trabajaban en medio de bombardeos y catástrofes”, dijo.

(Fuente: AsiaNews)

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Pakistán – Absuelven a los responsables del incendio de un barrio cristiano de Lahore

(SOS).- Los líderes cristianos de Pakistán expresaron su “profunda decepción” por la absolución de los 115 sospechosos de haber arrasado un barrio cristiano de Lahore en el 2013. Un tribunal antiterrorista exculpó a todos los acusados de haber prendido fuego a más de 150 casas, tiendas y dos iglesias y obligando a cientos de cristianos a huir.

El coordinador de las operaciones de la oficina de Cáritas Lahore, Rojar Randhawa, reconoció que la sentencia “supone una gran decepción”. “El mensaje está claro: cualquier persona que ataca a las minorías y predica el odio puede hacerlo libremente”, lamentó.

El líder católico dijo que “tal vez, las fotos y vídeos que mostraban claramente las caras de los atacantes no fueron consideradas lo suficientemente creíbles”. “En estos casos, ¿dónde está el plan de acción nacional?”, se preguntó, haciendo referencia a las medidas de lucha contra el terrorismo adoptadas en el 2015 por el Gobierno de Islamabad tras un atentado de los talibanes contra la escuela militar de Peshawar.

Cáritas Pakistán fue una de las primeras organizaciones en atender a los cristianos de la Colonia José de Lahore, cuando unos 3 mil musulmanes los atacaron en venganza por un supuesto delito de blasfemia el 9 de marzo de 2013. Dos días antes se presentó una denuncia contra Sawan Masih, un residente del asentamiento cristiano, por insultar al Islam. Según sus vecinos, sin embargo, el joven habría tenido una pelea con un barbero musulmán del lugar, que luego lo denunció.

Por su parte, el ex presidente de la Asociación de Abogados Cristianos paquistaníes, Ijaz Farhat, advirtió de la presión pública existente contra los cristianos. Preguntado por el proceso, el letrado indicó que “las víctimas fueron dirigidas a las ONG, algunas trataron de salir del país, pero nadie estuvo siguiendo el caso”. Es más, “los líderes de la Iglesia se presentaron ante el tribunal una sola vez”.

Farhat también explicó que “los abogados de los cristianos corren un grave riesgo cuando se enfrenten a la defensa en los casos de persecución contra las minorías”. “Nadie nos garantiza seguridad ante la muchedumbre que nos esperan fuera de los tribunales”, aseguró.

El director de la South Asia Partnership Pakistan y creyente musulmán, Irfan Mufti, consideró que “la sentencia de la corte muestra un fortalecimiento del lobby religioso [fundamentalista]”. “No tenemos altas expectativas, nuestra confianza en el sistema legal ha sido destrozada”, añadió. Los líderes políticos de Punjab “tienen fuertes alianzas con los grupos yihadistas. No hay justicia para las minorías, que continúan siendo perseguidas”, concluyó el director de la citada ONG paquistaní.

(Fuente: AsiaNews)

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Pakistán – Talibanes atacan un mercado chií como “venganza contra Assad”

(SOS).- Una explosión en un mercado en la localidad de mayoría chií de Parachinar, en Pakistán, ciudad fronteriza con Afganistán, dejó este sábado al menos 24 muertos y provocó más de 30 heridos.

El atentado fue reivindicado por la facción Hakimulá Mehsud de los talibanes paquistaníes Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), el principal grupo terrorista del país, y la organización de vocación sectaria Lashkar-e-Jhangvi (LeJ).

Un portavoz de los talibanes paquistaníes, Qari Saifulá, afirmó que el objetivo de este ataque “es vengar la muerte de los nuestros, muertos por las fuerzas de seguridad, y dar una lección a los chiitas por su apoyo a Bashar al-Assad“, el presidente sirio que pertenece a la minoría alauita, una rama del islam chiita.

El atentado se registró a primera hora de la mañana en el mercado de Eidgah, que se encontraba muy concurrido de clientes que compraban frutas y hortalizas. Ikramulá Jan, un responsable del Gobierno pakistaní, confirmó que la explosión fue causada por un artefacto artesanal escondido en una caja de verduras.

El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, expresó en un comunicado su “profundo dolor” por el suceso y ordenó que los heridos reciban asistencia médica de manera urgente.

Por su parte, el obispo anglicano de Peshawar, Earnest Jacob, condenó el acto de violencia e invitó a todos a “rezar por los heridos”. “Sólo la paz en Afganistán podrá mejorar la situación en Pakistán. Una bomba en un país es seguida por otra bomba en el país vecino. Y mientras tanto ninguna de las autoridades de ambos países adoptan acciones serias contra los talibanes responsables de los ataques terroristas”, añadió.

El P. Nasir William, director del centro para las comunicaciones sociales de la diócesis de Rawalpindi, expresó su preocupación por el hecho que “los atentados bomba se convirtieron en un fenómeno común”. El Gobierno, sugirió, “debe controlar de cerca los lugares donde son fabricados estos artefactos rudimentarios”.

La ciudad de Parachinar se encuentra en el valle de Kurram, en una zona fronteriza con Afganistán en la denominada Línea Durand que en 1893 diseñó las fronteras modernas de ambos países. Este distrito ha sido el escenario de enfrentamientos entre musulmanes sunitas y chiitas. Estos últimos constituyen alrededor del 20% de los 200 millones de habitantes de Pakistán.

Kurram es uno de los siete distritos tribales semiautónomos de Pakistán que se rigen por leyes y costumbres locales. Las zonas tribales semiautónomas del noroeste del país asiático registran una importante presencia de terroristas talibanes afganos y paquistaníes, y de otros grupos extremistas vinculados a Al-Qaeda.

Pakistán lanzó en junio de 2014 una operación militar en las zonas tribales que ha ayudado a reducir significativamente las acciones insurgentes, en un operativo que ha causado la muerte de 3.500 supuestos terroristas y desplazado a un millón de personas.

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(Fuente: AsiaNews / Agencias)

Shahbaz Masih y Shama Bibi.

Cinco condenas a muerte por el homicidio de los esposos cristianos quemados vivos en Pakistán

Lahore (Agencia Fides).- Un tribunal anti-terrorista de Lahore ha emitido una sentencia con cinco condenas a muerte para los autores del linchamiento de dos cónyuges cristianos, Shahbaz Masih, de 26 años, y Shama Bibi, de 24 años, asesinados en Kot Radha Kishan, en el distrito de Kasur (provincia de Punjab) el 4 de noviembre de 2014, tras la acusación de haber cometido supuesta blasfemia. Entre los cinco condenados a muerte, uno es un religioso musulmán. El juez también ha ordenado una multa de 200 mil rupias para cada uno de los condenados y ha impuesto una condena de dos años de prisión a otros ocho acusados involucrados.

Los cónyuges, que trabajaban en una fábrica de ladrillos, fueron secuestrados, torturados y luego asesinados quemándolos vivos en el horno de cocción de la arcilla. El linchamiento tuvo una resonancia internacional y enormes reacciones de indignación en Pakistán y en el extranjero. El matrimonio dejó a tres niños que ahora viven con su abuelo materno.

La activista católica Michelle Chaudhry, presidente de la “Cecil Chaudhry & Iris Foundation”, organización que ahora se ocupa de la protección legal y la educación de los tres hijos huérfanos de la pareja, dijo a Fides: “Se ha hecho justicia. A pesar de que como católicos no compartimos la pena de muerte, creemos que es importante que un tribunal se haya pronunciado de forma rápida, en sólo dos años, castigando a los culpables. Es un signo de madurez del sistema judicial de Pakistán que respeta los derechos y peticiones de justicia para todos, incluidas las minorías religiosas, que a menudo sufren la violencia que queda sin castigo. El gobierno de Pakistán debe garantizar la seguridad de todos los ciudadanos de Pakistán, independientemente de su fe, tal como está consagrado en la Constitución”.

“Shama y Shahzad son dos personas inocentes que murieron a causa del odio y la intolerancia. En ese horno se quemó la humanidad, las enseñanzas del Islam y el Pakistán democrático de Ali Jinnah”, concluyó Chaudhry.

A pesar de que continuaban defendiendo su inocencia, los cónyuges fueron asesinados por una multitud de más de 600 musulmanes instigados por los líderes religiosos de la región. Unos 40 sospechosos, entre ellos el dueño del horno, fueron detenidos al día siguiente del asesinato. Según la información recogida por la Agencia Fides, esta acción legal rápida ha sido bien recibida en el ámbito de las minorías religiosas, puesto que la ley sobre la blasfemia en Pakistán es explotada con frecuencia en disputas privadas.