“Las personas que viven la guerra en Alepo solo quieren que dejen de apoyar a los rebeldes”

Apenas supera los 40 años. Entró a la Vida Religiosa a los 18 y vive para misionar. Tuvo tareas en zonas de conflicto. Estuvo en Belén, Palestina y hace apenas dos años salió de Alepo, la segunda ciudad más grande de Siria que sufre ataques y bombardeos por parte de grupos rebeldes. Esta mujer es María de Guadalupe Rodrigo, argentina, nacida en Villa Mercedes, San Luis. A los 23 fue destinada a la misión, tarea que estuvo desarrollando los últimos 20 años. Hasta hace dos años estuvo en Alepo, Siria. Allí vivió la invasión y lo que implicó para el pueblo católico y musulmán. De visita en Salta, contó sus vivencias.

– ¿Cómo fue su experiencia en Siria?

Estuve allá muchos años, especialmente desde el comienzo del conflicto y es por eso que puedo testimoniar lo vivido. Estuve 5 años en Siria y por razones particulares fui retirada de allá. Sin embargo, estuve todo 2011, que fue el inicio del conflicto. Pude vivir cómo era antes del comienzo de este desastre en la ciudad de Alepo.

– ¿Cuándo regresó de Alepo?

Hace dos años que estoy acá. Regresé a Alepo por un corto tiempo. En febrero estuve allí junto a las hermanas de la comunidad del Verbo Encarnado que siguen allí. No estoy en forma permanente pero me mantengo en contacto.

– ¿Había estado antes en alguna zona de conflicto como Alepo?

No. Estuve en Belén donde aprendí a hablar árabe y, si bien viví algunas situaciones de la Intifada o los conflictos entre judíos y palestinos, en comparación con lo que viví después en Siria, eso fue apenas un reflejo de lo que es una guerra.

– Los argentinos vivimos en medio de conflictos sociales pero no en una guerra, ¿estamos muy lejos de poder imaginarla?

Sí, creo es muy difícil imaginarla, hay que vivirla. Yo creía que sabía qué era una guerra, pero la verdad es que estando ahí, adentro, recién se sabe lo que es una guerra. Y por eso uno empieza a valorar tantas cosas, de la vida diaria, cosas básicas que tenemos y no las vemos. Quizás pensamos en lo que nos falta y no en lo que ya tenemos. Allá un día de vida se valora. Se vive de manera intensa, tomando el real sentido de la vida. Hoy puede ser mi último día de la vida, ¿qué pasa después? Ese es el punto. A veces viviendo en forma entretenida, es una pregunta que no nos hacemos. En cierta medida, es una falta de madurez del hombre actual el no preguntarse seriamente por el porvenir. Después de la muerte, ¿qué? Y de acuerdo a eso debo pensar en mi vida hoy.

¿Tanto la comunidad católica como en la musulmana viven la guerra igual, sin que el credo los separe?

– El avance de los grupos fundamentalistas -que lamentablemente están apoyados desde afuera- significó la masacre de cristianos, en primer lugar, y después todo otro grupo religioso. Incluso musulmanes. El Islam que se vivía en Siria era moderado, con muy buena convivencia entre cristianos y musulmanes. Para estos fanáticos, el musulmán moderado es un traidor. Entonces, ciertamente lo están sufriendo y por eso hay tantas conversiones. Hay muchos musulmanes que dicen: “Si esto es el Islam, esto no quiero para mí”.

– ¿Cree que desde Salta se puede hacer algo?

Es una pregunta que hay que hacerse. A veces, lo que nos llega por los medios de comunicación internacionales, y digo las cadenas más importantes de información, es la noticia tergiversada. Todo esto se presenta como guerra civil. “El pueblo sirio levantado contra su gobierno”, y esto es una mentira desde al comienzo. Lo que se vive allí es una invasión desde afuera, no es el pueblo sirio. Entonces, también se manipula el tema de la ayuda. “¿Cómo ayudarlos? Los refugiados, recibir gente, sacar gente”. Y la solución no es sacar gente, la solución es basta de apoyar a los rebeldes, que es lo que pide la gente allá. La gente en Siria pide que no se apoye más a los rebeldes, que están destruyendo el país.

Creo que la primera forma de ayuda es rezar. Si sos cristiano te cortan la cabeza o te crucifican o te entierran vivo. Un cristiano, la verdad, no es que pida para comer, que necesitan ciertamente. Lo que más piden es la oración para mantenerse firmes en su fe. Eso lo podemos hacer todos: es gratis y muy fácil. Es lo que ellos están pidiendo. Entonces ayudémolos como ellos piden ser ayudados. Es muy importante que la verdad se conozca. Desde que empezó el conflicto creamos dos páginas de Facebook: SOS Cristianos en Siria y Amigos de Irak. Allí empezamos a publicar lo que veíamos, las noticias, para que se sepa lo que realmente está pasando.

Por supuesto que hay que pensar en ayudar a los refugiados, pero también hay que darse cuenta de que es un tema muy manoseado. Cuando se habla de los refugiados que van a Europa, no estamos hablando solo de los refugiados que se van de Siria e Irak. Se trata de gente que va de todos lados, que necesita un lugar mejor para vivir y ahí estamos hablando de otro tema. En Siria, la gente pide ser ayudada en su lugar de origen y que se diga la verdad. Se sienten usados por quienes están llevando adelante este conflicto.

– ¿Cómo describe Alepo?

Ahora que estuve en febrero, lloré mucho al ver la ciudad, las familias, las pérdidas. Es muy doloroso, pero por otra parte es bueno ver la fuerza del pueblo. Antes de la guerra, económicamente, estaban muy bien, pero de cierta manera viviendo en medio del materialismo y con una fe un poco superficial. Quizás al ser muy abiertos a Occidente se contagiaban de sus vicios. Materialmente hablando, estaban mucho mejor. Pero como personas se han fortalecido y maduraron en sus convicciones. El Verbo Encarnado tiene estudiantes universitarios que siguen sus estudios adelante sin la necesidad de recordarles que deben aprovechar el tiempo. Saben lo que vale un día de vida. Existe una violencia que creo no se ha visto nunca.

– Las mujeres, ¿cómo viven esta situación?

Alepo era una sociedad muy abierta. El Gobierno en Siria es laico, no islámico, por lo tanto, la mujer tenía un rol importante. En ese sentido, la mujer no ha padecido. Creo que lo que tenemos allá son mujeres muy valientes.

Hermana Guadalupe: “Dios tiene planes distintos a los nuestros”

Antes de la conferencia de prensa, en la provincia de Jujuy – Argentina, la Hermana Guadalupe habló a solas con Canal 4 y TodoJujuy.com. La invasión en Siria, su misión, el rol de los medios y por qué sonríe a pesar del dolor.

En su Villa Mercedes natal, (provincia de San Luis – Argentina) hasta los 18 años, nunca había sentido vocación por la vida religiosa. Ya estando en la universidad sintió el llamdo de Dios a la Vida Religiosa: “sentí que Dios me había llamado para esto, que me haría completamente feliz”. Por eso ingresó a la Familia Religiosa del Verbo Encarnado y al termino de sus estudios en el Convento “Santa Catalina” en San Rafael – Argentina a los 23 años, fue destinada a Medio Oriente, y ese fue el principio de una vida llena de entrega.

Estuvo en varios lugares encomendando su vida a servir a la comunidad y el penúltimo de esos destinos fue Egipto. Ahí, después de varios años y con la salud un poco deteriorada pidió el traslado a una ciudad tranquila, para descansar y recuperar sus fueras. El destino, la ciudad tan tranquila, era Alepo, en Siria, donde no había bombas ni tiros, y donde los cristianos y musulmanes vivían pacíficamente y con una buena relación.

“Ahí entendí que Dios tiene planes muy distintos a los nuestros”. A pesar de la guerra, de que quería un lugar más tranquilo, cuando se dio cuenta de que estaba ahí puesta por voluntad de Dios, eligió quedarse.

Cuenta Guadalupe que en Alepo, durante 4 años se escucharon tiroteos y bombardeos permanentemente, día y noche. Cuando tenían que salir se cuidaban y protegían entre ellas. Sin embargo, dice que no recuerda haber tenido miedo. “Hemos pasado situaciones muy duras, de ataques cercanos a nosotros, hemos tenido que asistir a los heridos, ver a la gente muerta; gente cercana a nuestra misión”.

Uno de esos casos fue el de una joven estudiante de su residencia que luego de un bombardeo, la encontró en la Iglesia, con un hierro clavado en la espalda. “Vivimos cosas muy fuertes y al ver cómo una puede sobrellevarlas comprobamos que Dios nos asiste de una manera muy especial. Humanamente no se entiende cómo se puede estar sereno en situaciones tan angustiantes”. En esa ocasión el misil cayó en la esquina de donde la Hermana Guadalupe vivía con otras Hermanas y las jóvenes universitarias y dejó 400 muertos.

Cuando se le consultó por su opinión cuando veía los diferentes medios de comunicación informando sobre la situación que ella vivía día a día, señaló que no se decía la verdad. “Es lamentable, los medios de comunicación más importantes a nivel mundial no han transmitido la verdad del conflicto. Se lo ha llamado guerra civil cuando es una invasión, el pueblo es víctima de este grupo terrorista”.

Para la Hermana Guadalupe se trata de una invasión planificada muy lejos del mismo de Siria, sobre un escritorio. “Uno piensa, cuánto odio, cuánta violencia. Sin embargo, hay mucho daño y mucha violencia sutil en personas que están de saco y corbata decidiendo los destinos de los pueblos, a costa de gente que muere todos los días”.

Los ataques continúan con muertos y heridos todos los días. Sin embargo, tienen fe. “Eso es lo que nos sostiene: saber que el mal no tiene la última palabra. Por eso uno no pierde la esperanza, no pierde la sonrisa a pesar del dolor”.

Sábado de Gloria en Alepo – Siria

Por la mañana mientras estábamos ocupadas con los preparativos de la ceremonia de la noche, algunos de nuestros fieles acompañaran a la Virgen Dolorosa con el rezo del Santo Rosario.

Con la ceremonia de la bendición del fuego nuevo y la preparación del Cirio Pascual – que este año fue pintado por Maram una de las jóvenes que reside en nuestra residencia – hemos dado inicio a la noche en que rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo. Esta Vigilia, que es Madre de todas las vigilias, como lo dice Santo Agustín, fue presidida por nuestro obispo Monseñor George Abu Khazem y concelebrada por el Padre David Fernández, IVE que solemnemente entono el pregón pascual y el evangelio del día.

Para resaltar más la solemnidad los salmos fueron entonados por los jóvenes y hermanas de nuestra misión que componían el pequeño coro que animó la ceremonia.

Después de la última oración se encendieron los cirios del altar y acompañado por las campanas se entonó el himno del Gloria. Fue con mucha alegría que nuevamente se entonó el Aleluya precedido por el salmo.

Durante la liturgia bautismal el obispo pidió al nombre del pueblo que Dios santificase el agua para que cuantos en ella renazcan sean incorporados a Cristo y contados entre los hijos de adopción, se siguió inmediatamente las letanías de los santos entonadas por miembros del Coro. Es de resaltar la preocupación del obispo en que se entendiera los signos de la liturgia, ya que él como pastor iba explicando paso a paso lo que sucedía.

También se hizo la renovación de las promesas bautismales en el que como a un solo coro los presentes renunciaron a las obra del pecado para un día poder renacer nuevamente con Cristo resucitado. Como es de costumbre se distribuyó a los fieles presentes agua bendita en pequeñas botellitas.

Después de la celebración se pasó a uno de los salones de la catedral para seguir con los festejos.

Demos gracias a Dios por la Resurrección de su hijo primicia de nuestra resurrección.

Al Masih Qam! Haqam Qam! (¡Cristo resucitó! ¡Verdaderamente resucitó!)

Misioneros en Alepo

¡Bendiciones!

Más de 100 muertos en un atentado contra un convoy de evacuados cerca de Alepo

(SOS).- Los 5.000 residentes evacuados el viernes de los pueblos chiíes de Fua y Kefraya, en la provincia siria de Idleb, fueron blanco ayer de un ataque suicida con coche bomba, que dejó más de un centenar de muertos y decenas de heridos.

La explosión se produjo en la zona de Al Rashidin, a las afueras de la la ciudad de Alepo, donde las víctimas estaban esperando a ser trasladadas a su destino final.

El vehículo que estalló es un cuatro por cuatro tipo pick-up y provocó una gran destrucción en los autobuses a bordo de los cuales los evacuados llegaron a Alepo y esperaban ser llevados al pueblo de Yebrin, cercano a la urbe.

La mayoría de las víctimas son niños y mujeres, de las familias evacuadas de Fua y Kefraya, que abandonaron sus hogares después de haber permanecido cercados durante más de dos años por varios grupos armados extremistas. El coche bomba se introdujo en la zona con el pretexto de entregar ayuda humanitaria.

Poco después de la explosión, se reanudó el proceso pactado de evacuación, tanto de los residentes de Fua y Kefraya, como de los 2.200 civiles y combatientes que salieron ayer de Madaya y que también se habían quedado a las afueras de Alepo.

Los vehículos que transportaban a los evacuados de Madaya emprendieron el camino desde la zona de Al Ramusa hacia la provincia de Idleb, controlada por los grupos armados rebeldes. Mientras que el convoy de Fua y Kefraya se dirigió a la ciudad de Alepo, en manos de las autoridades sirias.

La evacuación de civiles y milicianos de las poblaciones de Madaya, Fua y Kefraya tuvo lugar en aplicación de un acuerdo entre el Gobierno sirio y los rebeldes para pacificar estas localidades.

(Fuente: Agencias)

⁠⁠⁠Celebración de la Pasión de Cristo, en Alepo – Siria

Poco más de las tres de la tarde en Siria, se dio inicio a la celebración de la Pasión de Cristo, también celebrada por el Padre David Fernández, IVE

Algunas de las personas que nos acompañaron en la visita a las 7 iglesias se hicieron presente. Nuestro pequeño coro pudo resaltar con canticos apropiados los dolores que Cristo sufrió por nosotros y el sufrimiento de su Madre Dolorosa que lo acompañó durante toda la Pasión

Después de la adoración de la Santa Cruz se hizo el cortejo fúnebre de Cristo invitando a todos a recogimiento.

Demos gracias a Dios por estas Santas celebraciones y pidámosle poder meditar y entender cada día mejor el amor que movió al Hijo de Dios a hacerse hombre y obedecer al Padre hasta la muerte y muerte de Cruz y finalmente pidamos la gracia de poder imitarlo en nuestra vida

¡Bendiciones!

Visita a las Siete Iglesias en Alepo – Siria

Hemos querido una vez más unirnos a la tradicional visita a las siete iglesias que se realiza en varias partes del mundo.

En este año hemos querido acompañar más de cerca al sufrimiento de tantos nuestros hermanos cristianos que han perdido mucho por la guerra y unir estos sufrimientos al sufrimiento de Cristo en el día en que Él los ofreció todos al Padre Celestial, es por eso que hemos decidido visitar siete Iglesias entre las que han sufrido grandes pérdidas, sea por la destrucción o sea por el secuestro de sus pastores, ellas son:

1. Dar Wardan: Convento que pertenecía a los jesuitas que fue casi totalmente destruido.
2. Iglesia al Bishara: localizada en una de las zonas que más sufrió.
3. Iglesia al Farah: varias veces fue atacada con misiles
4. Iglesia Dimitrius: de los griegos católicos. Milagrosamente los misiles que cayeron sobre ella no mato a nadie
5. Iglesia de los Sirio Ortodoxo: el obispo fue secuestrado y no se tiene noticias.
6. Iglesia de los Sirio Católico: estuvo cerrado por mucho tiempo porque era blanco de misiles.
7. Iglesia de los Maronitas: quedó solamente las paredes; está ubicada en una zona en que había varias Iglesias.

Por gracia de Dios fueron dos los buses que se necesitó para realizar estas visitas, ya que el número de los participantes eran más de 80 personas.

En cada Iglesia cantábamos y rezábamos un misterio de la pasión de Cristo recibiendo al final la bendición por manos del Padre David Fernández, IVE de la reliquia de la Verdadera Cruz.

Una vez más nos hemos podido constatar que ningún sufrimiento es en vano cuando contemplamos a la luz de la Cruz de Cristo

¡Bendiciones!