Siria asigna 138 millones de dólares para proyectos de reconstrucción en Alepo

(SOS).- El Gobierno asignó 60 mil millones de libras sirias (unos 138 millones de dólares) para la reconstrucción de servicios públicos y la ejecución de proyectos de desarrollo en la ciudad norteña de Alepo, informaron fuentes oficiales.

Los proyectos incluyen la reconstrucción de escuelas, clínicas y redes hidráulicas y eléctricas destruidas, así como la ejecución de proyectos agrícolas, la reconstrucción de suelos y otros trabajos de rehabilitación de infraestructuras.

El primer ministro sirio, Emad Jamis, comentó que los proyectos más urgentes de desarrollo y servicios iniciaron en Alepo hace un año, después de que el Ejército liberara los barrios orientales de la ciudad que estaban en poder de los terroristas, y añadió que el nuevo presupuesto es para completar algunos de los proyectos pendientes.

En declaraciones a la prensa, Jamis destacó la apuesta de las autoridades sirias por un nuevo capítulo en el proceso de reconstrucción de Alepo.

El primer ministro indicó que las autoridades sirias tienen un plan para fortalecer la producción en Alepo, subrayando el deseo de su gobierno de adherirse a las demandas de los comerciantes y los hombres de negocios de la ciudad.

Jamis insistió en la necesidad de reanimar la producción industrial de Alepo, para aumentar las exportaciones y de esa forma captar divisas que potencien el desarrollo económico y social del país.

El jefe del Gobierno también reconoció la importancia de la colaboración entre el poder legislativo y el ejecutivo para superar los retos y dificultades que causan sufrimiento a los habitantes de Alepo.

La reconstrucción de Alepo, corazón económico de Siria, podría costar decenas de miles de millones de dólares. En la zona este de la ciudad, la devastación causada por los yihadistas todavía hoy sigue siendo visible.

El 15 de noviembre de 2016 las fuerzas gubernamentales y sus aliados comenzaron una operación para retomar la mitad oriental de Alepo, dominada por facciones extremistas desde julio de 2012.

La intensa ofensiva militar duró aproximadamente un mes y se saldó con un acuerdo entre ambas partes para la salida de la localidad de los combatientes y los civiles que lo desearan.

Muchos ciudadanos regresaron a sus casas una semana después de que el Ejército sirio recuperara el dominio total de Alepo a finales de diciembre de 2016.

(Fuente: Agencias)

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Un prestigioso médico sirio cuenta la verdad sobre los hospitales de la ciudad de Alepo

(SOS).- “También soy miembro de la Orden de médicos ortopédicos de Francia. Hace un mes, asistí en París a una conferencia internacional. Y dije a la asamblea: aquí, a nadie se le hubiera ocurrido bloquear la atención médica a las víctimas de la sala Bataclan. Entonces, ¿por qué nos impiden a los médicos sirios tratar a las personas heridas por los mismos terroristas que atacaron la sala Bataclan?”. Y ¿qué le respondieron? “Todos permanecieron en silencio”.

El Dr. Emile Katty estudió en Italia y Francia, tiene pasaporte sirio y francés, es cónsul honorario de Polonia y habría podido trasladarse y encontrar trabajo en cualquier otro país. En cambio, permaneció en Alepo, su ciudad natal, donde en el año 2003, en colaboración con monseñor Giuseppe Nazzaro, custodio de Tierra Santa de 1992 a 1998 y vicario apostólico de Alepo de 2003 a 2013, creó el hospital de Al Rajaa (La esperanza), del que sigue siendo el director. La única precaución de Katty, cuando comenzó la batalla por la conquista de la ciudad, fue trasladar a su esposa y sus dos hijos a Beirut.

Él siguió trabajando en el hospital, que cuenta con 65 camas. Durante la guerra asistió, a menudo de forma gratuita, a heridos de todo tipo. El hospital se encuentra en el llamado Nuevo Alepo, un barrio de reciente construcción que, por desgracia para él, está justo en la dirección en la que las posiciones de los rebeldes y los yihadistas están más cerca de la ciudad. Aquí todavía siguen cayendo los misiles (tres, el día antes de mi visita) y los cristales rotos o agrietados lo atestiguan.

“Alepo Oeste”, explica el doctor, “tiene un millón 200 mil habitantes. Los hospitales públicos, del estado, son tres. Luego existen los privados, que son unos cuarenta. Del tamaño del nuestro, y como el nuestro, dotados con casi todas las especialidades, sin embargo, solo hay tres. En estos cuatro años de guerra, por lo tanto, tuvimos que compensar la insuficiencia del sistema de salud, aunque en el ínterin las otras enfermedades, las que no están relacionadas con los traumas en combate, ciertamente no se detuvieron”.

Katty almacena en su teléfono decenas de imágenes horribles. Niños con las extremidades desgarradas, jóvenes y viejos devastados por la metralla de los misiles, incluso una mujer con un proyectil de mortero plantado en la rodilla. “Nosotros la operamos, porque todo el mundo tenía miedo: el artefacto estaba sin explotar y podía detonar en cualquier momento”.

En el hospital Al Rajaa, obviamente, también se aplica el régimen impuesto por la escasez y el estado de emergencia que aún no terminó. Se ahorra en la luz, la calefacción, en todo lo que se pueda recortar sin dañar a los pacientes. Pero las habitaciones más desoladoras son aquellas en las que se amontonan máquinas que podrían salvar vidas y que, en cambio, están acumulando polvo.

“Estos son dos aparatos averiados, para la anestesia neonatal. No podemos obtener piezas de repuesto debido al embargo. Si funcionaran, habríamos salvado la vida de algunos niños. Y esto, fabricado en Italia, es un arco radiológico, una herramienta valiosa en muchas situaciones de emergencia. Resulta especialmente crucial cuando se trata de heridas por arma de fuego, porque permite identificar al milímetro la posición de la bala. En este caso, también nos falta una pieza de recambio”. Y así, de una habitación a otra, de una máquina a otra, de unas atenciones médicas que se podrían haber proporcionado a una curas que se podrían haber puesto en marcha, si Estados Unidos y la Unión Europea no hubiesen declarado el embargo. El enésimo embargo que sueña con golpear al “enemigo” (en este caso, Bashar al-Assad) y en su lugar solo afecta a inocentes.

“Ve”, señala Katty, “aquí no tratamos a los militares, que tienen sus propios hospitales. Curamos solo a los civiles. Por definición, a las víctimas inocentes de cualquier guerra. Le podría contar historias casi increíbles. Por ejemplo: hace dos meses, nos trajeron a un vendedor ambulante que tenía su puesto en frente de la mezquita que está aquí, en este mismo barrio. Había sido herido por la metralla de un cohete y para él, por desgracia, no había nada que hacer. Tres días después, también murió su mujer, fulminada en su casa por una bala perdida. Aquí, nos ocupamos de personas así. Y ¿por qué no nos permiten atenderlas? ¿De qué son culpables? ¿Usted sabe la respuesta? Se lo pregunto a todos los no sirios que me encuentro y todavía ninguno me ha sabido responder”.

(Fuente: Gli Occhi Della Guerra)