La alegría de la fe

Tuvimos la ocasión de conocer a estas hermanas dominicas de la zona de Mosul, que sufrieron de cerca la pesadilla del Isis. Horas antes de que llegaran los terroristas recibieron el aviso y, junto al resto de la población, escaparon con lo puesto. ¡Es muy edificante verlas con tanta alegría sabiendo lo que han sufrido y sufren!

Hermana Guadalupe

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Las campanas de Alepo suenan de nuevo en vísperas de la Navidad

Alepo (AsiaNews).- “Es un sueño que se ha hecho realidad”, la gente está de fiesta y este es “el mejor regalo que jamás imaginamos”, expresó el sacerdote franciscano Alsabagh Ibrahim, párroco de la iglesia latina de Alepo, en declaraciones a AsiaNews. Tan pronto como recibimos la noticia de que el Ejército sirio tomó el control total de la ciudad y que el último grupo rebelde había abandonado la zona, “los que todavía tienen las campanas las hicieron sonar durante mucho tiempo por la alegría”, añadió.

“Después de largas negociaciones -señaló el padre Ibrahim- los grupos militares entregaron sus armas, y vinieron desde el este de la ciudad. Ahora el Ejército considera segura la ciudad”.

A dos días “del nacimiento del Rey de la paz”, aseguró el sacerdote franciscano, el fin de la guerra en Alepo es el mejor regalo para toda la población. “Toda la gente está celebrando”, “sólo Dios podía hacer que suceda, le pedimos este regalo y nos escuchó. ¡Magnificat anima mea!”, enfatizó.

El Ejército sirio tomó este jueves el control total de Alepo, ciudad del norte de Siria, que fue capital económica y comercial del país. El último grupo rebelde, atrincherado en un enclave de la ciudad, entregó sus armas y huyó de la zona.

En una declaración, los militares informaron de que “la seguridad ha vuelto a Alepo” y se dio un “golpe mortal” a las milicias rebeldes y yihadistas. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) confirmó que “todos los civiles que querían evacuar lo han podido hacer, así como los heridos y los combatientes”.

Desde el verano de 2012, la ciudad, la segunda en importancia en el país, se dividió en dos sectores: el occidental, donde vivían alrededor de 1,2 millones de personas, en manos del gobierno; el este, controlado por los rebeldes y grupos yihadistas, que sumaban hasta 250 mil personas y durante meses en condiciones de asedio.

El fin de los combates es “el fruto de las oraciones de los niños por la paz”, dijo el padre Ibrahim, que recordó que “hemos experimentado en cinco ocasiones la Navidad con el signo del sufrimiento de Alepo”. Esperamos, concluyó el sacerdote franciscano, que “el nacimiento del Rey de la paz traiga una nueva vida para Alepo, Siria y el mundo. Los mejores deseos para una feliz Navidad”.

Con motivo de las fiestas de Navidad, la parroquia latina de Alepo hizo un vídeo con testimonios del párroco y algunos niños y niñas de la comunidad, en árabe, inglés y francés. Una niña llamada Christie dice: “Yo rezo para el final de la guerra, que mis amigos vuelvan y que la paz se mantenga en nuestros corazones y en nuestros hogares”. Un compañero agradece la generosidad de los que han ayudado a las familias de Alepo víctimas de la guerra y espera “vivir buenas fiestas”. La primera Navidad, después de tantos años, sin el eco de la guerra de fondo.

La población celebra el fin de los combates en Alepo con cantos y bailes

Alepo (AsiaNews).- En los últimos días, alrededor de seis mil combatientes salieron de Alepo con sus familias. Mientras, más de dos millones de civiles decidieron permanecer bajo el control del Gobierno en la segunda ciudad más importante de Siria. Un hecho que no necesita de muchos comentarios y que tranquiliza a todos aquellos que mostraron preocupación por el destino de los civiles en la martiriada metrópolis. Según fuentes bien informadas, el pueblo de Alepo celebró con cantos y bailes su liberación. Esta semana, hay un ambiente de alegría generalizada, a pesar de los estragos de la guerra y de las marcas del conflicto que surgen por todas partes.

Sin embargo, la mayor victoria de Alepo no fue la liberación de la ciudad de los yihadistas y los insurgentes, sino el fracaso total de los grupos armados rebeldes que durante cuatro años intentaron matar el espíritu de tolerancia y convivencia entre las religiones y etnias. Un elemento peculiar de Siria, y en especial, de esta ciudad del norte, que ningún extremismo yihadista pudo borrar en todo este tiempo.

Como una señal de triunfo y de fiesta, el barrio cristiano armenio de Al Azizia erigió este martes el árbol de Navidad más alto del país, iluminando festivamente las calles de Alepo. Una banda, compuesta por jóvenes armenios vestidos de Papá Noel, actuó en la plaza para el deleite de todos los habitantes de la zona. En la iluminación del árbol, había más musulmanes que cristianos. Todos unidos, mostraron su entusiasmo cantando y bailando en un clima típico de las fiestas de Navidad.

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La noticia de gente celebrando, testimoniada por las transmisiones en directo desde una plaza llena de gente, no agradó a los grupos salafistas y yihadistas. Durante cuatro años, hicieron proselitismo tratando de imponer un islam wahabí y takfiri: una visión basada en la exclusión de los “infieles” y en una lucha abierta contra los no creyentes.

Estos grupos extremistas trataron de sembrar nuevamente el terror y la incertidumbre en la población. Intentaron golpear con un ataque terrorista, frustrado por la Policía local, a la gente reunida en las calles para celebrar. Colocaron una bomba a punto de explotar en la plaza de Al Azizia, para frenar el masivo retorno de todos los desplazados internos alepianos, que habían salido de la ciudad poco después del ascenso de los rebeldes y los yihadistas.

Después de la liberación por parte del Ejército sirio, alrededor de un millón de personas originarias de Alepo regresaron a la metrópolis. Ahora, se disponen a reanudar sus vidas, que fueron súbitamente interrumpidas por los grupos yihadistas. Toda esta gente quiere reconstruir, reemprender las actividades y volver a abrir las fábricas, devolver el equipamiento robado por las milicias y contrabandeado con Turquía. En la zona se respira un ambiente de entusiasmo y dinamismo, elementos que siempre caracterizaron al pueblo de Alepo.

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La noticia del atentado fallido no hizo mella en la población, que ya es inmune a los “trucos” de los combatientes “por la libertad” y los partidarios de un “califato querido por fuerzas extranjeras”. Irónicamente, los ciudadanos de Alepo ven en lo que está sucediendo exactamente lo contrario de lo que había sucedido anteriormente.

Todo comenzó con bombas y ataques terroristas, seguido por la ocupación de los distritos al este de Alepo y la llegada de los yihadistas. Ahora, lo que ocurre es exactamente lo contrario: la salida de los yihadistas en primer lugar, precedida por la liberación de los barrios al este y ahora el regreso a lo básico, con las bombas y los ataques terroristas.

Aunque pueda parecer paradójico, la población considera como una buena señal dicho intento de atentado. Lo califican como una suerte de señal de desesperación y desconcierto de los grupos yihadistas, ahora impotentes y luego forzados a ataques cobardes e impredecibles. Un gesto de quien sabe que ya no tiene futuro en una ciudad que volvió a vivir y esperar.

¡ESTE PUEBLO VIVE DE ALEGRÍA EN ALEGRÍA!

Después de otra semana a oscuras… Hoy llegó la luz!! Fue solo un rato, pero igual significó fiesta para toda la ciudad. La usina sigue tomada por lo que el problema aun no se soluciona. Al parecer habían llegado a un acuerdo para permitir el suministro de electricidad. Pero en la práctica pasamos semanas enteras de corte, interrumpidas por unos pocos días de “prodigalidad” en los que festejamos por tener 2 o 3 horas de luz al día. Como la ovación de la hinchada por un buen gol de media cancha, así se escucha en toda la ciudad el grito contagioso de alegría cuando llega la luz.

Alegría de los cristianos en Siria... alegría sobrenatural, que ni aun la guerra puede robarnos

Alegría de los cristianos en Siria… alegría sobrenatural, que ni aun la guerra puede robarnos

Alguien con chispa escribió estas líneas que traducimos del árabe:
“La gente de Alepo es la más alegre del mundo:
Si llega la luz… se alegra!
Si llega el agua… se alegra!
Si llega el internet… se alegra!
Si llega la señal de celular… se alegra!
Si cruzó la calle sin que le llegara una bala perdida… se alegra!
Si después de 5 horas de fila en la panadería logró comprar algo de pan y vuelve sano y salvo… se alegra!
Si el hijo fue a la universidad y no explotó un misil cerca de él… se alegra!
Si durmió durante la noche a pesar de las explosiones de cañones… se alegra!
Si pasó la noche y amaneció en la mañana de un nuevo día… se alegra!
¡Este pueblo vive de alegría en alegría!”.

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Alegría y ternura… quién tiene fe siempre encuentra motivos reales para estar alegre

Más allá de la ironía, es totalmente cierto que esta gente ha aprendido a alegrarse. Ha aprendido a agradecer a Dios por lo que tienen y a valorar como regalos de la Providencia todas esas cosas cotidianas que nos parecen insignificantes.

Misioneros en Alepo