Mensaje del P. Hugo Alaniz, IVE desde Alepo: “Muchos deben mendigar para poder vivir”

Alepo, 19° de Marzo del 2018

Queridos todos

A mediados de Diciembre pasado llegué a Alepo, mi nuevo destino, mi nueva Misión. Aprovechando el tiempo de fiestas Navideñas empecé a visitar familias tanto en la zona del Obispado (junto al P David y a las Hermanas), donde vivimos, como en la del Midán, donde será mi parroquia. Son realidades muy distintas pero ambas tienen en común el gran sufrimiento y angustia a causa de lo que han pasado.

La primera es zona más bien residencial al oeste de Alepo, hermosos edificios de tres plantas con lindos jardines, calles amplias y muchos espacios verdes. El Obispado es un edificio de no más de 10 años, ubicado a sólo 100 metros del campo universitario, y por lo tanto calles siempre transitadas por miles de jóvenes. Si bien cayeron algunos misiles no se ven grandes rastros de la guerra pasada.

En cambio Midan está ubicada al este de la ciudad, zona popular, conglomeraciones de edificios humildes de hasta 8 pisos, con departamentos muy pequeños para numerosas familias, a los cuales se accede en la oscuridad de estrechas escaleras… calles angostas, llenas de escombros y ahora, época de lluvias, mucho barro. Esta es la gente que de un momento a otro tuvieron que dejar sus casas amenazados por distintos grupos terroristas que por casi 4 largos años tomaron esta parte de Alepo. Ahora un 80% de la zona está destruida, con claros signos de lo que han sido los tremendos enfrentamientos, montañas de escombros donde uno puede imaginarse que vivían familias antes de una fuerte explosión… y los departamentos que tuvieron la suerte de no estar en la línea de fuego quedaron destruidos por los que los usurpaban, incluso rompiendo los muros divisorios de modo de asegurarse que no se les escapaba ninguna habitación sin ser saqueada.

Ahí tenemos nuestra iglesia, “Nuestra Señora de la Anunciación”, que corrió la misma suerte de las casas de sus fieles.

Muchos quedaron sin NADA. Un gran número de personas emigraron. Los que quedaron aquí fueron recibidos por familiares en zonas de la ciudad más seguras, otros por la iglesia, a otros se les ayudó a buscar y alquilar un pequeño departamento. Pero perdieron lo poco que tenían, hasta sus trabajos, sus negocios… Sí, la mayoría de estas familias quedaron sin nada.

Hoy en día, además de la tristeza por lo que han pasado, reina en ellos una gran incertidumbre sobre el fin de los conflictos y la paz anhelada (porque todos los días se escuchan enfrentamientos no ya en la ciudad misma pero sí muy cerca). Es muy cruda la gran necesidad en la que la gran mayoría de las familias están atravesando… es una realidad muy dura y triste. Hay hambre, mucha necesidad y lo peor, la tentación de desánimo e impotencia de afrontar el futuro próximo y triste que se les presenta.

La iglesia (en sus distintos ritos) ha ayudado y todavía ayuda a muchos de ellos. Es algo mínimo pero les ayuda a sobrevivir. Hay instituciones que ayudan con medicamentos y operaciones, otras con alimentos… Pero lamentablemente esto ya deja de ser noticia y las ayudas no llegan como antes, son más escasas. Se suma a esto el embargo con el que países del primer mundo han sancionado a Siria. Esto complica muchísimo ayudas del exterior. Literalmente, muchos deben mendigar para poder vivir.

Sigue habiendo gran necesidad.

Muchas familias no saben cómo arreglárselas. Y allá están los más vulnerables, ancianos que han quedado solos, familias aún más pobres, o los que tienen situaciones morales tristes en sus familias (algún miembro en prisión; una hija raptada que ya no puede volver y pide a sus padres al menos alguna ayuda para sus hijitos; en otra familia un hijo con adicciones o una persona con discapacidad…).

Nuestro miedo es que aumenten los problemas morales que pueden acarrear la gran necesidad y miseria material. Ya conocemos varios de ellos y en lo posible tratamos de seguir estos casos.

Para que tengan una idea de la realidad diaria de esta gente, del costo de vida y como sobreviven, les cuento de algunos casos entre muchos que he conocido en estos días:

  • Un señor que trabaja como peluquero de mi parroquia gana 50 $ al mes (dólares americanos), de ahí paga el alquiler del local y con el resto vive él y su familia. Tiene dos hijos universitarios…
  • Abu George, un señor muy simple, consiguió trabajo de limpieza en una clínica de un Dr. cristiano. Su sueldo es de 26 $ (dólares americanos). Es casado y tiene una niña con discapacidades.
  • Otro señor vende ‘gas por kg’ y cigarrillos en un pobrísimo local, muy cerca de su casa para poder ver a su mujer que la han operado del corazón. Su ganancia es de unos 20 $ al mes. Al menos el humilde departamentito es ya de ellos, donación de una persona de bien.
  • Como ellos muchísima gente. A veces en departamentitos muy chicos viviendo dos o tres familias…
  • El alquiler de un departamento de dos habitaciones, baño y cocina (algo pobre, en el 5 piso y por supuesto sin ascensor, 50 m2) cuesta entre 30 y 40 $. Esto en zona popular, no recomendable si la familia tiene hijas niñas o adolescentes.
  • El kg de carne casi 9 $; el litro de nafta 0,55 $ (no hablemos de calidad); Diesel 0,66… Con la libreta familiar pueden conseguir el pan gratis, pero hay que estar dispuesto a hacer una larga cola de hasta 100 metros y llenarse de paciencia por los que no respetan el turno.
  • Antes de esta guerra Siria no tenía deuda externa y, tanto como Iraq, riquísimos en recursos naturales. Ahora poquísimas horas al día gozamos de electricidad. Esta es la razón que las calles se han llenado de telarañas de cables desordenados de modo que familias puedan tener acceso a energía extra, pero claro está, comprando la hora de este servicio a un costo muy alto.

Una familia integrada por 5 personas necesitaría unos 400 $ para no ser pobre. En mi parroquia no sólo que están a siglos de llegar a eso, si no que no tienen lo mínimo indispensable para sobrevivir. Es realmente una situación de emergencia para muchas de estas familias.

Sin duda que nuestra Misión es llevar el Evangelio a esas personas, a esas familias. Ellos agradecen grandemente el apoyo espiritual y moral, las visitas a sus casas, las bendiciones en los cementerios de tantos familiares fallecidos a causa de la guerra, las misas que celebramos en una Iglesia prestada… Es un gran consuelo que sienten. Ellos están entusiasmados también por la proximidad de la apertura de la Iglesia Ntra Sra de la Anunciación, encomendada al Instituto. Pero ante tal realidad no podemos no comprometernos en darles alguna otra asistencia que esté a nuestro alcance.

  • Nuestra idea es, además de la atención espiritual, empezar con actividades como terapia post guerra y en lo posible, en la medida que otros quieran involucrarse por una buena y justa causa, ayudar a estas familias a seguir sobreviviendo y ayudarles para un futuro cada vez menos tenebroso. Ya hemos empezado con algunas actividades de recreación, reuniones de familias, deportes, reuniéndonos en algunas casas con situaciones especiales.
  • El padre al que he venido a reemplazar junto al Obispo, habían presentado un proyecto que fue aceptado. Se trata de clases de peluquería, maquillaje y de manicura… Bueno, no crean que seré yo a dar estos cursos 😉 Estamos tratando ahora de concretar lo que falta para poder empezar (lugar, profesoras, tratar de darles un certificado que las habilite a trabajar en esto…). También la idea es de empezar muy pronto con cursos de música, inglés y computación.
  • Algo que querría también concretar es la ayuda a universitarios. Creo que la mejor asistencia a muchas de estas familias es promover a que sus hijos puedan formarse bien en vistas de mejores posibilidades de trabajo y futuro. Eso implica que esos jóvenes no podrán ayudar a la subsistencia de la familia en ese momento, mientras estén estudiando. Implica buscar quien ‘apadrine’ a esas familias y estudiantes.
  • Una vez terminada la reparación de la Iglesia trataremos de seguir con la planta baja del mismo edificio. Más adelante trataríamos de conseguir máquinas de coser para enseñar el trabajo de sastrería. Y apuntando un poco más alto, lo ideal sería de conseguir quien compre estos trabajos… pero esto será en un futuro.
  • Nos urge muchísimo ayudar a algunas familias en la reparación de sus casitas/departamentos dañadas a causa de los ataques. La gran mayoría es algo parcial de la casa, otras implicaría un trabajo integral. De acuerdo a lo que podamos ir juntando empezaremos con los trabajos. Este proyecto tendría también otra finalidad, dar trabajo personas en dichas obras.
  • Y queda lo que es YA, esas familias más necesitadas que hoy necesitan de algo urgente, los más vulnerables, los que no saben cómo…

Gracias a Dios encontré un hermoso grupo de voluntarios que son los que me ayudan a conocer familias, a entender situaciones, programar y soñar… Creo que es fundamental que la gente de aquí se involucre también en obras de caridad, pensando en sus hermanos, ayudando al menos con su tiempo y voluntariado a otros.

Cuento ciertamente con ellos y espero que también con Uds para poder concretar objetivos. Sin duda que lo primero es la oración; es Él que nos sostiene, conforta y ayuda con su gracia. Por eso les pido que eleven una oración a nuestro Buen Dios pidiendo por la paz definitiva en estos países.

Si desean comunicarse con nosotros:

Iglesia Nuestra Señora de la Anunciación, Latin Church, Alepo.

Padre Hugo Fabián Alaniz,VE (hugoalaniz@ive.org) o (mariaannunciation.Aleppo@ive.org ) Mobile and Whatsapp: +963 991 121 167

Por posibles donaciones les pido que se comuniquen por Mail o Whatsapp. Pueden escribir en el motivo del envío tanto a las cuentas bancarias como al paypal lo siguiente: Para ayudar en la misión del P. Hugo.

Por medio del sistema paypal, está todo en este link:

https://www.facebook.com/SOScristianosensiria/app/190322544333196/

Tal vez a algunos les llame la atención mi modo de presentar esta realidad, o el ser tan directo en pedirles una mano… deberían ver los rostros de la gente que he conocido en estos días. Por ellos haría mucho más.

Agradezco las oraciones por estas intenciones y nuestra gente. Y no duden en comunicarse por inquietudes y sugerencias.

Aprovecho la ocasión para desearles una Santa Semana de preparación para la Pascua, y que nuestras vidas sean iluminadas por la luz que Él nos ofrece.

En Cristo y María, nuestra Señora del Monte, la que en Ánjara (Jordania) lloró sangre como anticipo a lo que iba a suceder…

P Hugo Fabián Alaniz, IVE

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Trump y Putin acuerdan una tregua en el suroeste de Siria

(SOS).- Los gobiernos de Estados Unidos y Rusia han acordado un alto el fuego para el suroeste de Siria que ha terminado de fraguarse en la reunión que han mantenido los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin en la reunión del G20 en Hamburgo (Alemania).

Trump y Putin se han visto durante dos horas y cuarto, en presencia de sus respectivos ministros de Exteriores, Rex Tillerson y Sergei Lavrov.

Al término del encuentro, los dos últimos han comparecido para dar cuenta de una cita que se ha desarrollado en una “atmósfera constructiva”, en palabras de Lavrov.

Uno de los compromisos más relevantes ha sido la aprobación de una tregua que también cuenta con el beneplácito de otros países de la región.

Un portavoz del Gobierno jordano, Mohamed Momami, ha explicado que el alto el fuego se aplicará a partir del domingo en la “línea de contacto” acordada entre las fuerzas sirias y las milicias rebeldes.

El objetivo, ha manifestado, es contribuir a una rebaja “permanente” de las tensiones en la zona y al reparto de ayuda humanitaria, de cara a crear un contexto en el que sea factible negociar una solución “política y permanente” a la guerra.

Desde Hamburgo, el jefe de la diplomacia estadounidense ha admitido que aún quedan por cerrar detalles relativos a la seguridad, pero ha destacado la importancia del alto el fuego, que confía se haga extensible a otras partes de Siria.

Tillerson ha dicho que tanto su Gobierno como el ruso comparten el deseo de lograr la estabilidad de Siria, lo cual pasará en algún momento por un debate sobre el presidente Bashar al-Assad. El secretario de Estado de Estados Unidos sostiene que el dirigente sirio no tiene cabida en el futuro del país árabe.

Por su parte, Lavrov ha señalado que los dos líderes se han comprometido a asegurar que “todas las partes” implicadas en el conflicto respeten la tregua.

Las “zonas de distensión” cubren “Daraa, Al Quneitra y As-Suwayda”, ha explicado el ministro ruso, que ha indicado que el acuerdo trata de respetar la “soberanía” de Siria y de hacer avanzar el proceso hacia un “acuerdo político”.

“La postura de Estados Unidos sobre Siria se ha vuelto más pragmática”, ha admitido el propio Vladimir Putin en una rueda de prensa dedicada a los resultados de la cumbre del G20.

El líder ruso ha calificado de un “gran paso adelante” el hecho de que hayan cesado las acciones militares en el país árabe. “Existe el entendimiento que, uniendo esfuerzos, podemos alcanzar mucho”, ha añadido.

Putin también ha comentado las afirmaciones del jefe de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson, según las cuales Al Assad no tiene cabida en la futura vida política de Siria.

El presidente ruso ha reconocido que Tillerson es un “hombre respetado”, pero ha aseverado que el futuro del país árabe y de su presidente “debería ser decidido por el pueblo sirio”.

(Fuente: Agencias)

Jóvenes familias cristianas de Alepo: la fe en Cristo es más fuerte que la tentación de emigrar

(SOS).- El fin de la guerra y la búsqueda de un trabajo que les permita “contribuir al desarrollo” del país azotado por años de violencia y terror; el apoyo de una fe “que creció” en todo este tiempo y la “tentación” siempre presente del emigrar si debiesen faltar los recursos básicos para sobrevivir, hasta ahora garantizados “por la ayuda preciosa de la Iglesia”. Esto es lo que dicen dos jóvenes familias cristianas de Alepo, que hablaron con AsiaNews sobre el drama de un conflicto que ya entró en el séptimo año, las perspectivas de paz aún lejanas y los esfuerzos de los líderes católicos locales para apoyar a los más pobres y necesitados. Ambas forman parte del programa de ayuda a las parejas jóvenes, iniciado en los últimos meses por el P. Ibrahim Alsabagh, franciscano de 44 años, guardián y párroco de la comunidad latina.

Presentando la iniciativa, apoyada por el Papa Francisco con una donación de 100 mil euros durante el retiro espiritual en preparación de la Pascua, el P. Ibrahim advierte que la familia “representa el futuro de la sociedad”, sobre todo “en un contexto de guerra”. De ahí la voluntad de apoyar en el plano “material y espiritual” a las jóvenes parejas de aquella que un tiempo fue la metrópolis del norte de Siria.

En las últimas semanas, alrededor de 740 familias, que se formaron después de 2012, recibieron ayudas “incluyendo alimentos, medicamentos y suministro de electricidad”. Parte de las donaciones también se compartieron con familias musulmanas necesitadas, en un contexto de caridad que abraza a todos, independientemente de la fe religiosa que profesen. “Dentro de este proyecto -explica el párroco de Alepo- hay un intento de promover reuniones de formación permanente” para contribuir al apoyo de la pareja “también después del matrimonio”.

La primera de las dos familias entrevistadas por AsiaNews está formada por Bassam Salloum, de 31 años, y Miryam Mahaj, de 29 años, ambos con títulos universitarios en Lengua y literatura francesa. La pareja se casó el 22 de agosto de 2015 y tiene una hija, llamada Tiya, que está a punto de cumplir un año.

Bassam y Miryam se conocieron en 2014, durante el que quizás fue el período más oscuro para la ciudad de Alepo. Los dos jóvenes habían pensado durante mucho tiempo en emigrar y casarse en el extranjero, pero la Iglesia local siempre los ha ayudado -a nivel financiero y espiritual- a los largo del camino y por eso decidieron quedarse. Desde hace un par de años la parroquia colabora en el pago del alquiler del apartamento, la compra de alimentos y el suministro de electricidad. “Nuestra esperanza para el futuro -afirman- es que la guerra acabe y podamos vivir de nuestro trabajo y contribuir al desarrollo de nuestro país”. Sin embargo, hay un fuerte “temor” de que el conflicto pueda “durar mucho tiempo” y la Iglesia “se quede sin recursos”, apuntan. “¿Cómo podremos sobrevivir sin su ayuda?”, preguntan. En estos años de guerra y de violencia “nuestra fe creció: nos casamos en pleno conflicto, sin saber si alguien podría ayudarnos. Contamos sólo con la protección de Dios”, aseguran. En un momento de particular crisis se presentaron en la parroquia, explicando su situación económica y familiar. No conocíamos al P. Ibrahim, pero ya desde el inicio “el sacerdote nos apoyó y animó”, recuerdan. Para poder responder a las necesidades de la familia, Bassam tiene dos trabajos: en la escuela como docente y en la parroquia, donde trabaja en lo social. Cada día trabaja hasta 12 horas, o incluso más si es necesario. El dinero de un mes, confiesa, “es suficientes para sobrevivir tres semanas”. La “tentación” de huir al extranjero es fuerte, porque “toda nuestra familia” ya emigró, pero “la fe en Dios, la Providencia y el apoyo de la Iglesia nos permiten quedarnos en Alepo”, subraya.

Una infancia difícil, con la pérdida de sus respectivos padres a una edad temprana, une a la segunda pareja: Khalil Mstrih, de 32 años, que se graduó en la Universidad y hoy dirige una pastelería y Diala Dib, de 25 años, graduada en Economía y hoy empleada en la recepción de la parroquia. Los dos se casaron el 24 de julio de 2016. “Nos amamos mucho y aunque no veíamos el fin de esta guerra, decidimos casarnos. No teníamos nada cuando dejamos nuestras casas”, cuentan. “Ahora estamos viviendo en un apartamento que dejó libre una familia que ha emigrado, pero si algún día quieren regresar ¿qué haremos? ¿Y adónde iremos? En esta casa nada es nuestro… Usamos sus cosas”, añaden.

Antes de la guerra Khalil trabajaba en una pastelería donde aprendió el arte de la confitería. Con el dinero que ahorró, abrió su propio negocio y hoy habla de él con gran orgullo. “Debido a la muerte de mi padre, tuve que abandonar mis estudios. Logré seguir adelante sin pedir ayuda a nadie. Entonces, comenzó la guerra y todo se perdió”, recuerda. Habría querido emigrar al extranjero, pero la idea de dejar a su madre sola lo detuvo y, por esta razón, decidió quedarse. “Tenemos una gran confianza en Dios -enfatizan Khalil y Diala- y si no tuviéramos una fe fuerte nunca nos habríamos casado. Sólo tenía un dólar cuando la conocí, no sabía cómo podría construir una familia. Es Dios quien nos ha ayudado y nos ha guiado en este camino”. No han abandonado por completo la idea de la emigración, porque” ya no estaríamos obligados a mendigar, sino que podríamos vivir de nuestro trabajo”.

Gracias a la ayuda del P. Ibrahim, Khalil encontró a algunos amigos que le ayudarán a reabrir una nueva pastelería, aunque las ganancias serán limitadas. El costo de alquiler es alto y cada mes existe el peligro de no ganar suficiente dinero para cubrir los gastos. Al no poder contratar personal, su esposa decidió ayudarle en el negocio. “Sufrimos mucho -concluye la pareja- y la ayuda de la Iglesia es vital en este contexto. Sólo esperamos que la guerra termine pronto”.

(Fuente: AsiaNews)