Muchos yihadistas extranjeros regresan a sus países decepcionados

(SOS).- Buena parte de los combatientes extranjeros que han viajado a Siria para unirse a las filas del Estado Islámico han decidido regresar a su país de origen “decepcionados” por las promesas incumplidas de la organización yihadista, según revela un informe elaborado por la Oficina Antiterrorista de Naciones Unidas (UNOCT).

“El fracaso a la hora de cumplir con su ideología extremista y sus tácticas brutales, así como las luchas internas y la corrupción entre sus líderes, son lo que muchas veces lleva a la decepción y a la exclusión a los combatientes extranjeros, que optan por desertar”, señala el documento.

Sus autores subrayan que, mientras las redes sociales juegan un papel fundamental en el reclutamiento, para la deserción es clave la influencia del entorno familiar, especialmente la presión de las madres para que vuelvan a casa, aunque solo lo hacen cuando acaban completamente “desilusionados”.

La organización internacional elabora además el perfil del combatiente extranjero, según el cual la mayoría son hombres jóvenes con pocos recursos y formación, si bien ha subrayado la creciente llegada de mujeres occidentales desde el año pasado.

La UNOCT señala también que, a pesar de que la amenaza que representan los combatientes extranjeros a su regreso “es real”, “no debe ser exagerada”. “Debe darse una respuesta práctica, efectiva y proporcional que empiece por entender las causas del problema”, defiende.

El informe, basado en entrevistas directas a 43 ex milicianos de doce nacionalidades en siete países, pretende ser “una herramienta útil” para ayudar a los miembros de la ONU a desarrollar capacidades y políticas para lidiar con el fenómeno de los combatientes extranjeros.

(Fuente: Agencias)

Daesh pierde el 80% de sus ingresos y el 60% de su territorio en tres años

(SOS).- El Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe) ha perdido más del 60 por ciento de los territorios que controlaba hace tres años y más del 80 por ciento de los ingresos económicos, según un estudio.

El autoproclamado Califato consta de 36.200 kilómetros cuadrados de territorio a fecha de 26 de junio de 2017, una superficie similar en tamaño a Bélgica.

Este territorio supone una reducción del 40 por ciento respecto al que tenían los milicianos vestidos de negro al inicio de 2017 y un 60 por ciento menos que el que dominaban en enero de 2015, cuando la organización radical sunita controlaba 90.800 kilómetros cuadrados en Irak y en Siria.

“El auge y la caída del Estado Islámico se han caracterizado por una rápida inflación, seguida de un constante declive”, ha explicado Columb Strack, analista especializado en Oriente Medio. “Tres años después de que se declarara el Califato, es evidente que el proyecto de gobierno del grupo ha fracasado”, ha añadido.

“El resto del Califato es probable que se desintegre antes de final de año, reduciendo su proyecto de gobierno a un serie de zonas urbanas aisladas que finalmente serán recuperadas durante 2018”, ha destacado Strack.

Además de perder territorios, el Estado Islámico también ha visto claramente reducida su capacidad de generar recursos económicos  El Califato ha pasado de tener unos ingresos al mes de unos 81 millones de dólares (70 millones de euros) en el segundo trimestre de 2015 a 16 millones de dólares (14 millones de euros) en el mismo periodo de 2017, lo que supone una caída del 80 por ciento.

La pérdida de ingresos económicos responde a las reducciones de fondos por producción petrolera y contrabando, impuestos y confiscaciones de bienes, entre otras actividades ilícitas. Los ingresos mensuales por petróleo han bajado en un 88 por ciento y los derivados de impuestos y de las confiscaciones han caído un 79 por ciento respecto a las estimaciones de 2015.

“Las pérdidas de territorios son el factor principal que contribuye a la pérdida de ingresos del Estado Islámico”, ha señalado el analista Ludovico Carlino. “Perder el control de la densamente poblada ciudad de Mosul y de las zonas ricas en petróleo de las provincias sirias de Al Raqa y Homs ha tenido un importante impacto en la capacidad del grupo de generar ingresos”, ha incidido.

El equipo que ha realizado el informe además ha constatado que la capacidad de los extremistas de aumentar los impuestos en las zonas que dominan para compensar las pérdidas habría alcanzado su límite. En esta línea, los autores del documento no han observado cambios importantes en los impuestos del Califato ni en las multas económicas desde finales de 2016.

(Fuente: Agencias)

Un experto del MIT desacredita el informe de la Casa Blanca sobre el ataque químico en Siria

(SOS).- El profesor Theodore Postol, experto del Massachusetts Institute of Technology (MIT), observa en un estudio publicado el pasado 13 de abril que el informe de cuatro páginas divulgado por la Casa Blanca sobre el “ataque químico” de Jan Sheijun contiene graves errores y no puede ser correcto. El documento sirvió como justificación oficial de la represalia tomada por Washington contra las posiciones del Ejército sirio.

El único hecho que el informe cita como evidencia de que el ataque fue realizado por el Gobierno de Bashar al-Assad es un cráter que la Administración estadounidense afirma haber identificado en un camino en el norte de Jan Sheijun.

El documento muestra una serie de fotografías de una pequeña abertura donde fue encontrado un recipiente con gas sarín, supuestamente lanzado desde un avión.

“He localizado este cráter con Google Earth y no hay absolutamente ninguna evidencia de que fuera creado por una bomba diseñada para dispersar sarín después de ser arrojada desde un avión”, dice Postol.

El profesor de Ciencia, Tecnología y Política de Seguridad Nacional del MIT considera que el orificio muy probablemente fue distorsionado artificialmente para las fotos. En esta línea, el experto advierte que en una de las imágenes el presunto recipiente con gas sarín está medio enterrado en el cráter, mientras que en otras se ve claramente desenterrado y cambiado de sitio.

Theodore Postol también cree que si en el lugar donde se tomaron las instantáneas de verdad se hubiera encontrado sarín, todas las personas presentes en las imágenes habrían recibido una dosis mortal de gas venenoso o, al menos, incompatible con cualquier actividad física.

“El hecho de que estas personas están vestidas de manera tan inapropiada para este tipo de situación significa que ignoran por completo las normas básicas de protección contra la intoxicación por gas, o que los fotografiados sabían que esta área no fue contaminada seriamente”, advierte el profesor del MIT.

Basándose en la profundidad del agujero y la posición del recipiente, el experto opina que el artefacto podría haber explotado en el suelo. Si esta última hipótesis es verdadera, demostrar la culpabilidad de las autoridades sirias resulta imposible, asevera Postol en su escrito.

Según el profesor del MIT, “ningún analista competente asumiría que el cráter citado como el punto de inicio del ataque con gas sarín era una prueba inequívoca de que la munición química provenía de un avión. Ningún analista competente asumiría que la fotografía de la carcasa del sarín era de hecho una bomba arrojada desde un avión. Cualquier analista competente se habría cuestionado si los escombros en el cráter fueron escenificados o eran reales. Ningún analista competente dejaría de ver el hecho de que que el tubo que contenía el sarín fue aplastado con fuerza desde arriba, en vez de ser destruido por una explosión que se produjera en su interior”.

“He revisado el documento cuidadosamente y creo que se puede demostrar, sin duda, que este no proporciona ninguna evidencia que pueda suministrar al Gobierno de los Estados Unidos un convencimiento de que el Gobierno de Siria haya sido el autor del ataque químico en Jan Shaijun”, destaca el experto.

“Mi propia evaluación es que el escenario fue muy probablemente alterado u objeto de una puesta en escena, por lo que no se pueden sacar conclusiones serias de las fotografías proporcionadas por la Casa Blanca”, escribe Postol.

“El Congreso y el público recibieron informes en nombre de la comunidad de inteligencia sobre armas de destrucción masiva en Irak, pruebas técnicas supuestamente recogidas por sistemas de satélite que cualquier científico competente habría sabido que eran falsas, y ahora reciben conclusiones basadas en fotografías de un cráter que cualquier analista competente desmentiría”, lamenta el profesor del MIT. “Nos encontramos de nuevo ante una situación en la que la Casa Blanca ha producido y divulgado un informe de inteligencia obviamente falso, engañoso y amateur”, concluye.