Las fuerzas gubernamentales liberan el último bastión del Estado Islámico en Siria

(SOS).- El Ejército Árabe Sirio y sus aliados han logrado recuperar este jueves la localidad de Abu Kamal, ubicada cerca de la frontera con Irak, que constituía el último bastión del Estado Islámico en Siria.

“El último bastión del Estado Islámico, Abu Kamal, ha sido liberado”, ha anunciado un comandante de la alianza militar que respalda al Gobierno de Siria.

El jefe militar ha detallado que la batalla ha estado liderada por los combatientes libaneses de Hezbolá y que en ella también han participado las Fuerzas de Movilización Popular de Irak, una milicia chií del país vecino apoyada por Irán.

Horas antes, la prensa había informado de que las tropas gubernamentales y sus aliados tenían completamente rodeada Abu Kamal y habían empezado a entrar en la localidad.

La pérdida de Abu kamal significa la desaparición casi total del autoproclamado Califato, que su líder, el desaparecido Abu Bakr al-Baghdadi, proclamó en el verano de 2014, y condena a la organización radical suní al ostracismo territorial.

En apenas un mes, los extremistas han retrocedido en Al Raqa, la principal ciudad que controlaban en Siria, Deir ez-Zor, la mayor ciudad del este del país, la cercana Al Mayadin y, hoy mismo, Abu Kamal.

Las huestes del grupo yihadista, en plena desbandada, se han refugiado en las amplias zonas desérticas de las provincias de Deir ez-Zor y Homs, en el centro del Siria, desde donde pueden seguir hostigando al oponente.

Por otra parte, miles de miembros extranjeros del Estado Islámico, así como sus familias, están tratando de regresar a sus países de origen. El paradero de los principales dirigentes de la organización sigue siendo un misterio.

Al cierre de esta edición, las fuerzas de seguridad sirias han tomado el control de varios pueblos en el noreste de la provincia central de Hama tras mantener intensos combates con diferentes facciones islamistas.

“Las unidades del Ejército con las unidades de Intervención Rápida empezaron a avanzar y las operaciones llevaron a tomar el control de un gran número de pueblos”, han informado fuentes militares.

En un comunicado, el Mando General de las Fuerzas Armadas sirias ha elogiado a las “valientes” tropas gubernamentales y ha asegurado que continuarán siendo “la fortaleza inmune” de la patria en la lucha contra los grupos terroristas, defendiendo la “integridad y la seguridad territorial” del país árabe.

(Fuente: Agencias)

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El Estado Islámico busca reagruparse en sus últimos reductos

(SOS).- El Estado Islámico ha cambiado de estrategia y, en lugar de luchar hasta la muerte como en Mosul, sus combatientes ahora se retiran, como hicieron en Tal Afar ante el asalto del Ejército iraquí y sus aliados, o llegan por primera vez a acuerdos con las fuerzas enemigas, como en la frontera entre Líbano y Siria.

Después de una semana de combates, los yihadistas acordaron el pasado domingo un alto el fuego con el Ejército libanés, las tropas gubernamentales sirias y con el partido-milicia chií Hezbolá, que habían lanzado una operación simultánea a ambos lados de la frontera. Los milicianos vestidos de negro aceptaron ser evacuados hasta Deir ez-Zor, ciudad al este de Siria, asediada desde hace 3 años por las huestes del Califato, a cambio de entregar los restos de los soldados libaneses secuestrados y asesinados en 2014.

La columna formada por una treintena de autobuses y ambulancias, en la que viajaban alrededor de 600 personas entre combatientes y familiares, partió el lunes desde la provincia siria de Qalamun y, después de un día de viaje, alcanzó Deir ez-Zor. La prensa local confirmó la llegada del convoy a esta ciudad fronteriza con Irak.

Este acuerdo, gestionado por Hezbolá como intermediario ante las autoridades de Damasco para que aceptaran que el convoy yihadista cruzara la parte del país que está bajo su control, ha conseguido que la frontera libanesa esté limpia de grupos extremistas por primera vez desde el inicio de la guerra en el país vecino en 2011.

El jeque Hasan Nasralá, líder de Hezbolá, calificó lo ocurrido de “enorme victoria” y destacó que “más allá de la liberación de los 140 kilómetros cuadrados que tenían bajo su poder, esto supone la liberación de todo el territorio libanés de presencia terrorista”. Desde Irak no vieron con tan buenos ojos esta operación ya que supone la llegada de refuerzos enemigos a su frontera y el primer ministro, Haider al-Abadi, rechazó el acuerdo conseguido por el partido-milicia chií.

Este tipo de negociaciones son habituales en Siria y batallas como la de Alepo acabaron de la misma forma, con los milicianos de los grupos armados rebeldes metidos en autobuses para ser trasladados a la provincia de Idlib. Pero es la primera vez que el Estado Islámico acepta una medida de este tipo ya que, hasta la caída de Mosul a comienzos de julio, sus combatientes peleaban hasta la muerte.

Al Raqa y Deir ez-Zor son los dos últimos reductos que le quedan a la organización radical suní en Siria, mientras que en Irak la bandera negra ya solo ondea en Qaim y Hawija. El Califato pierde terreno cada día y parece que los yihadistas prefieren reagruparse en estas últimas posiciones antes de morir combatiendo.

Los niños ponen voz a la barbarie del Califato en Al Raqa

(SOS).- Más de 200 mil personas han huido de la violencia en la ciudad siria de Al Raqa, pero entre 30 mil y 50 mil civiles siguen atrapados en la capital del Estado Islámico, la mitad de ellos niños, según un informe que recoge el testimonio de algunas de estas vidas truncadas.

“Nos fuimos a las 5 de la mañana. Teníamos miedo, pero al final llegamos aquí”, relata Hammoude, de 10 años, después de dejar atrás una ciudad en la que los servicios de agua y electricidad han estado cortados durante más de un mes y donde el hospital principal se encuentra fuera de servicio. Los pocos centros privados existentes funcionan sólo parcialmente.

Como Hammoude, miles de niños han visto paralizada su educación ante la llegada de unos milicianos sin escrúpulos que sólo han permitido la propaganda que ellos mismos promueven. “Instalaron cámaras, si alguien entraba en la escuela, le disparaban”, apunta este menor.

Duaa, de ocho años, explica con sencillez que en Al Raqa “no había nada permitido”. También los más pequeños estaban obligados a vestir de negro, el color emblema de los yihadistas leales a Abu Bakr al-Baghdadi.

Reem, de 19 años, se casó a los 16 y ahora tiene una hija de once meses. “Nunca soñé con casarme tan joven. Quería seguir estudiando e ir a la universidad”, lamenta, al recordar una ciudad donde “estaba prohibidos los bolígrafos, los lápices y el papel” y donde las niñas que no estaban casadas antes de la invasión se han visto forzadas a contraer matrimonio con algún combatiente.

“Los niños mueren por las minas. Niños tan pequeños como de nueve años son reclutados por los grupos extremistas y obligados a combatir. Y vuelven a sus casas en ataúdes. Esa no es la vida que quiero para mi hija”, asegura Reem, que prefirió el “mal menor” de arriesgarse y huir, atravesando un campo de minas. “Llevaba a mi hija y pensaba: podríamos morir en una explosión en cualquier momento”, añade.

Otros no corrieron la misma suerte, como queda de manifiesto en el relato de Ismail, de 16 años. Este adolescente escapó junto a su familia en plena noche y se vio sorprendido por una sucesión de explosiones: “Estábamos tan concentrados en esquivar las balas perdidas y las bombas que no prestamos atención a las minas”.

Así, cuenta que tras la primera explosión oyó gritar a su prima y su marido. Con la segunda, fue su padre quien lloró. “Llevaba a Jaled y Esraa en sus brazos”, afirma Ismail, en alusión a dos hermanos que resultaron heridos como consecuencia del paso por este campo minado.

El drama pasado y el lastre que previsiblemente arrastrrán de por vida estas personas no evita que la mayoría de ellas miren al futuro con optimismo. Duaa, por ejemplo, contrapone la situación de su ciudad natal con la del campamento de Ain Issa, donde los niños reciben la ayuda necesaria y aprenden “a hacer cosas”, como él mismo indica.

También Reem espera un futuro mejor para ella y su bebé. “Quiero que todo el mundo sepa lo mucho que hemos sufrido, pero también quiero que sepan que quiero empezar una nueva vida. Seguiré estudiando e iré a la universidad. Conseguiré mis sueños para dar una vida mejor a mi hija y a mí misma”, destaca.

(Fuente: Agencias)

Las fuerzas armadas sirias se aproximan a la capital del Estado Islámico

(SOS).- El Ejército Árabe Sirio retomó el control de Al Dajila y el yacimiento de gas de As-Sabhavi, ubicados a tan solo unos 29 kilómetros al sur de Al Raqa, la capital de facto del Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe).

Según señaló una fuente militar, las fuerzas gubernamentales lograron eliminar a “un gran número de miembros del grupo terrorista Daesh”. Este avance permite al Ejército sirio seguir la ofensiva en dirección a Al Raqa.

En total, el Gobierno de Damasco ya ha retomado el control sobre más de 20 pozos de crudo, así como numerosas instalaciones petroleras y de gas situadas en la provincia de Al Raqa y en el oeste de la provincia de Deir ez-Zor.

El 20 de julio, el enviado presidencial de Estados Unidos para la coalición antiterrorista, Brett McGurk, declaró que “los yihadistas de Daesh están cercados” y que “la ciudad [de Al Raqa] ha sido liberada en un 30 por ciento”.

Anteriormente, el jefe del Mando Central, el general Joseph Votel, subrayó que la operación para liberar Al Raqa podría durar varios meses, ya que los milicianos vestidos de negro están preparados para librar una batalla feroz.

Por su parte, las FDS, apoyadas por la coalición antiterrorista liderada por Estados Unidos, superaron el pasado 4 de julio la defensa de los islamistas y rompieron el muro de la Ciudad Vieja de Al Raqa.

“Calculamos que en Al Raqa quedan menos de dos mil combatientes de Daesh”, dijo el portavoz de la coalición internacional antiterrorista, el coronel Ryan Dillon, en una rueda de prensa.

Ubicada en el norte de Siria, la ciudad de Al Raqa cayó en 2013 en manos del Estado Islámico que la proclamó la capital de su Califato. En 2014, el Ejército sirio perdió el control de toda la provincia homónima.

(Fuente: Agencias)

Trump considera que el Estado Islámico “pronto será expulsado de Siria e Irak”

(SOS).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, auguró este miércoles que los terroristas del Estado Islámico “pronto serán expulsados de Siria e Irak”, tras la derrota asestada en Mosul, la capital iraquí del Califato, y ante la ofensiva sobre Al Raqa, el principal bastión de los yihadistas en Siria.

“El Estado Islámico está huyendo y pronto será expulsado de Siria e Irak”, escribió Trump en su cuenta oficial de Twitter.

La ofensiva sobre Mosul, que se puso en marcha el pasado 17 de octubre con tropas iraquíes, milicias chiíes y la coalición internacional que lidera Estados Unidos, concluyó el domingo con un saldo de miles de muertos y desplazados y sospechas sobre la comisión de crímenes de guerra por ambas partes.

En un comunicado leído ante los periodistas por la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Sarah Sanders, el mandatario estadounidense felicitó al primer ministro iraquí, a las fuerzas de seguridad y al pueblo de Irak por su “victoria sobre los terroristas”, que son “enemigos de todos los pueblos civilizados”.

Trump destacó, asimismo, el “enorme progreso” logrado en la lucha contra el grupo radical suní y que se ha avanzado “más en los últimos seis meses” que en los años anteriores.

Entretanto, en Al Raqa avanza la ofensiva para liberar la ciudad de los milicianos vestidos de negro. La caída de esta localidad supondría el fin del Califato que Abu Bakr al-Baghdadi declaró en 2014 para Siria e Irak con el objetivo de extender sus dominios a toda la región.

(Fuente: Agencias)

Daesh pierde el 80% de sus ingresos y el 60% de su territorio en tres años

(SOS).- El Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe) ha perdido más del 60 por ciento de los territorios que controlaba hace tres años y más del 80 por ciento de los ingresos económicos, según un estudio.

El autoproclamado Califato consta de 36.200 kilómetros cuadrados de territorio a fecha de 26 de junio de 2017, una superficie similar en tamaño a Bélgica.

Este territorio supone una reducción del 40 por ciento respecto al que tenían los milicianos vestidos de negro al inicio de 2017 y un 60 por ciento menos que el que dominaban en enero de 2015, cuando la organización radical sunita controlaba 90.800 kilómetros cuadrados en Irak y en Siria.

“El auge y la caída del Estado Islámico se han caracterizado por una rápida inflación, seguida de un constante declive”, ha explicado Columb Strack, analista especializado en Oriente Medio. “Tres años después de que se declarara el Califato, es evidente que el proyecto de gobierno del grupo ha fracasado”, ha añadido.

“El resto del Califato es probable que se desintegre antes de final de año, reduciendo su proyecto de gobierno a un serie de zonas urbanas aisladas que finalmente serán recuperadas durante 2018”, ha destacado Strack.

Además de perder territorios, el Estado Islámico también ha visto claramente reducida su capacidad de generar recursos económicos  El Califato ha pasado de tener unos ingresos al mes de unos 81 millones de dólares (70 millones de euros) en el segundo trimestre de 2015 a 16 millones de dólares (14 millones de euros) en el mismo periodo de 2017, lo que supone una caída del 80 por ciento.

La pérdida de ingresos económicos responde a las reducciones de fondos por producción petrolera y contrabando, impuestos y confiscaciones de bienes, entre otras actividades ilícitas. Los ingresos mensuales por petróleo han bajado en un 88 por ciento y los derivados de impuestos y de las confiscaciones han caído un 79 por ciento respecto a las estimaciones de 2015.

“Las pérdidas de territorios son el factor principal que contribuye a la pérdida de ingresos del Estado Islámico”, ha señalado el analista Ludovico Carlino. “Perder el control de la densamente poblada ciudad de Mosul y de las zonas ricas en petróleo de las provincias sirias de Al Raqa y Homs ha tenido un importante impacto en la capacidad del grupo de generar ingresos”, ha incidido.

El equipo que ha realizado el informe además ha constatado que la capacidad de los extremistas de aumentar los impuestos en las zonas que dominan para compensar las pérdidas habría alcanzado su límite. En esta línea, los autores del documento no han observado cambios importantes en los impuestos del Califato ni en las multas económicas desde finales de 2016.

(Fuente: Agencias)

Milicias kurdas apoyadas por EEUU expulsan al Estado Islámico de una base aérea junto a Raqqa

(SOS).- Las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), una alianza armada liderada por milicias kurdas, han arrebatado al Estado Islámico el control de la base aérea de Al Tabqa, al oeste de la ciudad siria de Raqqa.

Las FSD han informado en un comunicado que sus combatientes se hicieron con el dominio total del aeropuerto militar de Al Tabqa, a unos 58 kilómetros de Raqqa, capital de facto del Califato.

Las milicias kurdas han explicado que la importancia estratégica del aeropuerto de Al Tabqa reside en su proximidad a las fronteras con Turquía e Irak.

Las FSD conquistaron la base aérea después de que los yihadistas abandonaran el lugar y se desplegaran en otras áreas bajo su dominio en las proximidades.

Además de la toma del aeropuerto militar, las milicias kurdas cortaron también la carretera que une la población de Al Tabqa con la de Al Salamiya, en la vecina provincia de Hama.

La formación radical suní controlaba la base aérea de Al Tabqa desde agosto de 2014, cuando las huestes de Abu Bakr al-Baghdadi arrebataron a las fuerzas sirias el dominio de este aeropuerto, dos meses después de que declararan un califato en Siria e Irak.

La toma de la base se produce después de que la semana pasada militares de Estados Unidos y milicianos de las FSD alcanzaran en paracaídas la orilla sur del río Éufrates para aproximarse a Al Tabqa, en la que es la primera operación de ese tipo en la zona desde el comienzo de la ofensiva la “Ira del Éufrates”.

Dicha ofensiva fue lanzada por las milicias kurdas el 6 de noviembre pasado con el objetivo de expulsar al Estado Islámico de su bastión principal en Siria, la provincia de Raqqa.

En este ataque, las FSD cuentan con el respaldo de fuerzas especiales estadounidenses y de aviones de la coalición internacional.

Recientemente, Washington sumó a los 500 miembros de las fuerzas especiales que operaban en el territorio sirio, 250 Rangers y 200 miembros de la Infantería de Marina.

(Fuente: Agencias)