Un cabecilla yihadista sirio se convierte al cristianismo

(SOS).- Desde hace unos días, en los medios y las redes sociales árabes y filo-islámicas destacan las fotos del bautismo y la noticia de la conversión al cristianismo de Hassan Abu Hamza. Ex juez de la Sharia del ejército extremista islámico de Al Fath, también fue miembro de Al Qaeda y comandante del brazo militar del Frente Al Nusra. El terrorista arrepentido eligió como nombre de bautismo el de otro ilustre converso de la historia del cristianismo: San Pablo. Y al igual que San Pablo, quiere transformarse en un gran ejemplo de tolerancia, después de haber sido uno de los más feroces perseguidores de los cristianos de Oriente.

Al aparecer en un vídeo difundido en YouTube, mientras partía de Alemania, Pablo Hassan Abu Haza quiso desafiar a cuantos le habían aconsejado mantenerse en la sombra, por temor de ser asesinado en represalia. Él narró su experiencia única, con la misma frialdad en relación a la muerte que caracterizó todo lo que realizó mientras se encontraba en medio de los grupos yihadistas. Se trata de los movimientos más brutales surgidos en Oriente Medio en los últimos años, que van desde Al Qaeda al Frente Al Nusra, pasando por el Estado Islámico.

“Soy hijo de una familia musulmana -relata- el ex yihadista y nací en Siria. Desde mi infancia decidí recorrer el camino del yihad por el islam”. Pablo comenzó su camino como yihadista en Irak, a los 19 años de edad, al convertirse en uno de los fundadores de Al Qaeda en Mesopotamia. Al volver a Siria, terminó en una red de sospechosos y fue arrestado. Un año más tarde salió de la cárcel, dando inicio a la fundación de su propia organización terrorista de sello salafita. En poco tiempo pasó a ser uno de los primeros combatientes en querer instaurar un régimen de poder islámico en Siria, mucho antes del inicio de la guerra.

Arrestado por segunda vez, pasó siete años en prisión. Durante todo este tiempo, Pablo tuvo los mismos sueños, que en realidad definía como pesadillas. “Me hallaba en medio de una iglesia vacía –cuenta- frente al crucifijo, estaba convencido de que era obra del demonio que estaba tentándome”. Al salir de la cárcel, Hassan ya es un emir militar [comandante yihadista] y juez del “Califato” en el tribunal islámico de la Sharia durante la crisis siria.

Las circunstancias de la guerra en Siria lo conducen a Estambul, donde empieza a pensar que Alá no puede ser el Dios de la sangre. Comienza un período de gnosticismo en búsqueda del sentido de la vida. Emigra con el flujo de refugiados rumbo a Austria, luego a Alemania. Es en Austria, durante el paso clandestino hacia Alemania, donde vislumbra una iglesia sobre una colina: la misma iglesia, vista desde afuera, de sus “pesadillas”, durante sus siete años en prisión. En Hannover, al segundo día de su llegada al campo de refugiados, se dirige “por primera vez en mi vida” a la iglesia que está enfrente. El interior del edificio y el crucifijo que encuentra allí dentro eran los mismos que veía cuando estaba en la cárcel, en sus atormentados sueños. Entonces decide acercarse a una iglesia protestante de Berlín, donde prosigue su camino de acercamiento al cristianismo. “La ternura del Señor y de Jesucristo -dice- me ha dado hermanos de fe con mensajes claros”.

Mientras tanto, la controversia en las redes sociales no se aplaca. Del lado musulmán, hay quienes ven en la conversión del antiguo emir una traición digna de muerte, porque sería un traidor. “Además de haber traicionado a su país -se lee- entrando en la revolución en Siria, ahora traiciona a su creador y su fe”. Por otro lado, entre los cristianos de Oriente también hay quienes manifiestan su escepticismo al respecto, hablando de un “criminal que busca impunidad para sus errores cometidos, abusando de nuestra ingenuidad”. Por último, también existen aquellos que, dan gracias a Dios “por haber salvado del infierno a un alma extraviada, que estaba sumergida en la sangre y ahogada por el odio”.

Una joven incluso llegó a escribir que “los hermanos cristianos de Europa deben estar atentos” y desconfiar “de este tipo”, mientras que para otros es “un intento del Daesh para infiltrarse en el mundo europeo con una máscara cristiana”.

Más allá de la polémica, queda el enigma de un emir ex yihadista que pasó toda su vida luchando por la islamización de su tierra y que hoy ha decidido a abrazar el cristianismo, mientras busca asilo en Europa.

(Fuente: AsiaNews)

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Un yihadista del Frente Al Nusra se convierte y ahora dirige un grupo cristiano de oración

(SOS).- Bashir Mohamed es un hombre de origen sirio que fue adoctrinado por extremistas y que perteneció al yihadista Frente Al Nusra, asociado a los terroristas de Al Qaeda. Sin embargo, una intensa experiencia de curación gracias a la oración hizo que se convirtiera al cristianismo.

Ahora Mohamed tiene 25 años, reside en Estambul, Turquía, con su esposa Hevin Rashid, y organiza reuniones de oración en su casa en la que participan otros musulmanes como él que se han convertido al cristianismo.

Mohamed nació en la ciudad de Afrin, en la zona kurda de Siria, en el seno de una familia musulmana. Cuando tenía 15 años, su primo Ahmad lo llevó a las prédicas yihadistas y se adhirió a una de las ramas más extremistas del Islam.

Al estallar el conflicto en Siria en el 2011, Mohamed se unió a las fuerzas kurdas que luchaban por su autonomía, ya que no tienen un territorio propio.

El joven se horrorizó ante las matanzas que ocurrían en las batallas, pero paradójicamente estas revitalizaron su interés por las enseñanzas extremistas que aprendió en su adolescencia.

“Cuando vi todos esos cadáveres comencé a creer en todo lo que enseñaban las lecturas. Me hicieron buscar la grandeza de la religión”, contó a The New York Times.

En 2012 desertó con un amigo de las fuerzas kurdas para unirse al Frente Al Nusra. Este grupo terrorista busca derrocar al Gobierno sirio y crear un Estado islámico extremista.

Como miembro del Frente Al Nusra, Mohamed continúo atestiguando crudas matanzas. Entre otras cosas describió que los yihadistas ejecutaban a los prisioneros con gran crueldad como cuando los aplastaban con excavadoras.

Mohamed explicó que la propaganda de los extremistas hacía ver la violencia como algo tolerable. “Nos decían que esa gente eran los enemigos de Dios y yo veía positivamente las ejecuciones”.

En el año 2013 volvió por un breve periodo de tiempo a su ciudad y cuando estuvo de vuelta en el campo de batalla comenzó a cuestionar los objetivos del Frente Al Nusra.

Desilusionado, abandonó el Frente Al Nusra y volvió nuevamente a Afrin. “Fui a Al Nusra en mi búsqueda de Dios. Pero después de ver a musulmanes asesinando a musulmanes, me di cuenta de que algo estaba mal”, manifestó.

Un año después, Mohamed huyó de Siria con su esposa a Turquía. Ya instalados en Estambul, Mohamed continúo siendo musulmán. Rezaba tan alto que sus vecinos se quejaban y quería que su esposa estuviera siempre cubierta en las calles.

A principios del año 2015, Hevin cayó gravemente enferma. Mohamed recuerda que llamó a su primo Ahmad, que para ese entonces ya residía en Canadá, para contarle su situación y se dio con la sorpresa de que la persona que lo había introducido en el mundo de los extremistas se había convertido al cristianismo.

Ahmad le pidió a Mohamed que colocara su teléfono cerca de su esposa para que su grupo pudiera cantar y orar por su salud. Al inicio Mohamed rechazó la idea porque consideraba al cristianismo como una religión repugnante, pero cedió porque estaba desesperado.

Días después de la llamada, la salud de Hevin comenzó a mejorar y su esposo atribuyó este cambio a la oración de su primo.

Entonces decidió pedirle que le presentara a un líder cristiano para poder aprender sobre la fe cristiana. Se puso en contacto con Eimad Brim, un misionero evangélico de un grupo llamado El Buen Pastor, que tenía su sede principal en Jordania.

Mohamed contó que cuando comenzó a leer la Biblia se dio cuenta de que le traía más paz que leer el Corán. Se sentía más acogido en las iglesias que en las mezquitas y percibió que las oraciones cristianas era más generosas que las musulmanas.

Tanto él como su esposa comenzaron a soñar con su conversión y a sentirse amados por Dios. Cuando se convirtieron eran conscientes que podían sufrir persecución. Sin embargo, “yo confió en Dios”, expresó Mohamed.

“Hay un gran abismo entre el dios que yo solía adorar y el Dios que adoro ahora. Nosotros solíamos adorar con miedo, ahora todo ha cambiado”, dijo el joven converso al cristianismo.

(Fuente: The New York Times / ACI)