Tropas en la frontera entre Siria y Jordania

(SOS).- La frontera entre Siria y Jordania está cada día más al rojo vivo. En las últimas semanas, las fuerzas de inteligencia de Damasco habían informado de una gran concentración de fuerzas militares en la base militar de Zarqa, que se encuentra a cuarenta kilómetros del territorio sirio. Según los servicios del Gobierno de Damasco, los medios de transporte serían alrededor de cuatrocientos, y entre estos, muchos vehículos militares pertenecerían al Ejército de Estados Unidos. Muchos, en Damasco, temen que este sea el preludio de una invasión del sur del país por parte de las fuerzas jordanas, respaldadas por las tropas americanas y la coalición internacional.

El Gobierno jordano ha desmentido inmediatamente cualquier posible especulación sobre su propia intervención en el conflicto sirio, diciendo que el envío de tropas a la frontera con Siria era simplemente el resultado de un ejercicio conjunto de las fuerzas armadas de Estados Unidos y Jordania, que desde hace años se lleva a cabo, periódicamente, en territorio jordano. Las maniobras, denominadas Eager Lion, comenzaron precisamente a principios de mayo y supusieron el despliegue de unos ocho mil hombres, de los cuales la mayoría son de origen estadounidense y jordano, pero que cuentan con soldados de unos veinte países. Bill Hickman, comandante del Ejército estadounidense durante la operación, ha hablado de una ejercitación importante que permitirá una coordinación sin precedentes en la lucha contra el terrorismo internacional.

En Damasco, sin embargo, el despliegue de fuerzas no ha sido juzgado como una simple ejercitación, sin consecuencias para su propio territorio. La frontera sur del país es, de hecho, un área que suscita considerable preocupación para todo el mando militar de Siria en la guerra de liberación contra el Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe). El Califato, en retirada de ese territorio, está, de hecho, dando paso a grupos armados rebeldes que parecen formar parte de la galaxia del Ejército Libre de Siria. Una sustitución de poderes que para el Gobierno supondría perder ese territorio, ya que muchos de estos militantes pueden considerarse fácilmente como pertenecientes a las facciones islamistas del conflicto. La dispersión de Daesh en esa porción del territorio, por tanto, no representan el fin del terrorismo, sino sólo una mutación de sus formas y jerarquías de poder.

La frontera sur es también fundamental por múltiples razones de naturaleza política y estratégica. Desde el punto de vista estratégico, por esa zona pasa la autopista número 2, el enlace principal entre Damasco y Bagdad. Ser capaz de controlar la arteria internacional, supondría obtener una gran ventaja en las conexiones con Irak y, en definitiva, con los suministros iraníes procedentes del Este. No es casualidad que, en los últimos días, el Ejército sirio haya intensificado considerablemente sus operaciones en la zona para tratar de desmantelar las fortalezas de los rebeldes en toda la región. La conquista de Sabaa Byar, a 100 km de la frontera con Irak, se ha convertido en el principal objetivo de las tropas sirias en el área meridional. Según ha informado el canal de televisión Al Arabiya, el Ejército sirio y sus aliados habrían concentrado cientos de hombres y vehículos cerca de la ciudad, para permitir el control de toda la provincia.

Si está claro el motivo de carácter estratégico, es decir, barrer los bastiones del Ejército Libre de Siria y afianzar la conexión con la autopista que une Damasco con Bagdad, también son evidentes los mensajes políticos que surgen con esta nueva operación del Ejército sirio. El riesgo de una entrada de tropas estadounidenses y jordanas para conquistar territorios en manos de Daesh es muy alto. No han sido suficientes las justificaciones del Gobierno de Amman sobre las maniobras conjuntas, para despejar las dudas sobre el alcance de un tal despliegue de fuerzas. Jordania siempre ha dicho que no quiere intervenir directamente en el conflicto sirio, al menos con operaciones terrestres, pero también es cierto que siempre colabora a través de su fuerza aérea en los bombardeos de la coalición internacional. Su política, siempre fundada en el deseo de obtener del conflicto sirio lo máximo posible en términos políticos, nunca ha previsto la intervención militar, ya que el pueblo sirio no está dispuesto a aceptar el uso de sus tropas. Pero también es cierto que, en los últimos meses, la frontera sur está empezando a asumir las características de una maraña real de intereses de los que Jordania no puede desentenderse. Los Altos del Golán no están lejos, así como el lago Tiberíades. La zona se ve afectada por muchas intervenciones tanto israelíes como de Hezbolá y las tropas jordanas, junto con las de los Estados Unidos, no pueden dejar de pensar en un interés, incluso futuro, de la coalición internacional en apoyo de los rebeldes contra el Gobierno de Damasco. Amman lo niega, pero los movimientos de tropas, ya sean jordanas o sirias, evidencian que la frontera es mucho más que un tema secundario para las partes del conflicto contra el Califato. Y es precisamente por la derrota de Daesh que podrían surgir nuevos problemas en la pacificación de la frontera.

(Fuente: Gli Occhi Della Guerra)

Anuncios