República Centroafricana – Atacan la misión de Gambo y degollan a varios hombres y niños

(SOS).- El obispo de Bangassou, Mons. Juan José Aguirre, ha advertido del saqueo y ataque a la misión de Gambo, en República Centroafricana, en el que murieron medio centenar de personas. “Han degollado a varios hombres y niños”, ha denunciado.

Mons. Aguirre ha enviado a su hermano una serie de dramáticos correos electrónicos y mensajes por WhatsApp, que este ha remitido a algunos periodistas.

“Han atacado una misión a 75 km de Bangassou llamada Gambo. Han degollado a varios hombres y niños. Todo está muy inquieto. Los jóvenes musulmanes no escuchan a nadie y quieren pelear y se sientan justo delante de la catedral, para que nadie pase”, ha relatado el obispo español.

Monseñor Aguirre ha lamentado que llevan tres domingos sin abrir la catedral “porque nadie quiere venir aquí”. “Necesitamos de vuestras oraciones”, ha escrito a su hermano.

En un nuevo mensaje, el obispo de Bangassou ha advertido que “la misión de Gambo ha sido saqueada, hubo cincuenta muertos”. Y después, ha señalado que también la misión de Bema corre el peligro de ser atacada.

(Fuente: Vatican Insider)

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República Centroafricana – Diez mil desplazados acogidos en un convento regresan a sus casas

(SOS).- “¡Todos los refugiados han regresado a casa!” Así lo ha anunciado el P. Federico Trinchero, misionero carmelita descalzo que trabaja en el convento de Notre Dame du Mont Carmel en Bangui, la capital de la República Centroafricana, donde, tras la guerra civil que estalló en 2012, fueron acogidos 10 mil desplazados.

“Después de tres años y tres meses, aquí termina nuestra aventura que comenzó el 5 de diciembre de 2013. Y este es el último episodio de la historia de nuestro monasterio que de repente se convirtió en un campo de refugiados”, ha escrito el religioso de origen italiano.

La Agencia Fides ha recogido las impresiones de primera mano del prior del Carmelo de Bangui. A continuación publicamos un extracto de su historia:

“Desde este mes de enero, un proyecto financiado por el Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas, en cooperación con el Gobierno de la República Centroafricana y otros partner, ha permitido a todos nuestros refugiados (y aquellos, mucho más numerosos, que todavía estaban acampados cerca del aeropuerto de Bangui) poder regresar por fin a los barrios de la ciudad y reanudar una vida normal. Cada familia ha recibido una pequeña ayuda económica con la única condición de llevarse todas sus pertenencias a su nueva residencia, desmontar su tienda de campaña y abandonar el campo. El abandono del campo ha sido libre y no se ha obligado a nadie a abandonar el campo, pero, de hecho, todos han aceptado de buena gana el marcharse”, ha relatado el P. Trinchero.

“Todo se ha llevado a cabo de una manera ordenada y sin mayores contratiempos. O mejor dicho, hemos quedamos sorprendidos por la forma rápida, serena y disciplinada con la que se ha vaciado nuestro campo de refugiados. Obviamente, todo esto ha sido posible no sólo por el pequeño incentivo económico, sino sobre todo por la situación de paz y seguridad que ahora se ha creado en la capital. Este nuevo clima ha alentado a nuestros refugiados a dar el paso y empezar una nueva vida en sus barrios de origen o en otros barrios de la ciudad”, ha proseguido.

“El 8 de enero, celebramos una misa de acción de gracias al Señor por todas las bendiciones que nos ha mandado en estos tres años, y porque nunca nos ha fallado su protección y su providencia. Terminamos la misa en la colina del centro de nuestra propiedad bendiciendo la ciudad de Bangui e implorando el don de la paz para todo el país. De hecho, no hay que olvidar que, si la situación ha mejorado notablemente en la capital, todavía no ha sucedido lo mismo en otras partes del país, como Bocaranga o Bambari”, ha recordado el misionero carmelita descalzo.

Pequeños grupos de rebeldes –no siempre fácilmente identificables, a menudo divididos entre sí y poco claros en sus reivindicaciones– por desgracia siguen realizando acciones criminales que causan víctimas inocentes, sembrando el miedo y obligando a la población a abandonar las aldeas. Con gran dificultad la misión de la ONU busca frenar estos fenómenos que, con suerte, podrán ser erradicados del todo para permitir que todo el país –no sólo la capital– pueda retomar con decisión el camino de la paz y el desarrollo”, ha concluido.

(Fuente: Agencia Fides)