5 millones de refugiados sirios dependen aún de la ayuda humanitaria

(SOS).- Durante estos últimos 6 años, Siria ha quedado destruida y millones de familias han sido obligadas a abandonar sus hogares, en un conflicto donde la población civil ha sido objetivo militar y que ha generado un drama humanitario sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. A pesar del anhelo de paz y de volver a sus ciudades y sus casas, la situación devastadora en que han quedado, se lo impide. Los damnificados son millones de familias obligadas a huir del conflicto.
Según datos de ACNUR, tres de cada cuatro sirios se han visto obligados a huir de sus casas, y de ellos el 73 por ciento son mujeres y niños. Actualmente hay 6,3 millones de desplazados internos y 4,9 millones de personas refugiadas en países vecinos como Turquía (2,9 millones), Líbano (un millón) o Jordania (656 mil).

La Fundación para la Promoción Social de la Cultura (FPSC) trabaja en estos países vecinos y sus acciones de ayuda humanitaria se dirigen principalmente a los colectivos más vulnerables, menores, personas con discapacidad, ancianos, mujeres y minorías, por ser quienes padecen con más rigor las consecuencias de los conflictos armados.

En la actualidad, en los campos de refugiados de Jordania (Za’atari y Azraq) en el norte del país (donde la FPSC es la única ONG española), las acciones priorizan a los refugiados con discapacidad, con especial atención a mujeres y niños, a través de la atención médica personalizada, distribución y mantenimiento de las ayudas para la movilidad (desde bastones y muletas hasta sillas de ruedas y dispositivos ortopédicos); las actividades inclusivas y la sensibilización acerca de la realidad y los derechos de las personas con discapacidad.

En Líbano, se trabaja con refugiados y sus familias que necesitan apoyo psiquiátrico o psicológico a causa de las duras circunstancias por las que han atravesado y la situación en que viven. Se prestan servicios sanitarios para la mejora de la salud mental en la clínica de FPSC en el Valle de la Bekaa. También se trabaja en el establecimiento de una red solidaria, social, sostenible e innovadora de productos de segunda mano para tratar de paliar las condiciones de pobreza del país y para fomentar la mejora de las relaciones entre la población refugiada y la población local.

(Fuente: FPSC)

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Kazajistán envía 500 toneladas de ayuda humanitaria al pueblo sirio

Astaná (AsiaNews/Agencias).- El gobierno kazajo envió unas 500 toneladas de ayuda humanitaria al pueblo sirio. Las provisiones, que incluyen harina, carne en lata, arroz, pasta y té, llegaron al puerto de Tartus el pasado 5 de enero.

Durante un encuentro con la delegación siria, el embajador kazajo en Jordania, Azamat Berdybai afirmó que “si bien la comunidad internacional hace todos los esfuerzos posibles, la situación humanitaria es todavía catastrófica. Por este motivo, el presidente Nursultan Nazarbayev decidió enviar ayuda humanitaria a Siria. Las 500 toneladas del cargo -distribuidas en 33 contenedores- incluyen fundamentalmente comida y medicinas y están destinadas al pueblo sirio, que desde hace seis años sufre a causa de la guerra”.

Esta no es la primera vez que Kazajistán envía ayuda al país árabe. En 2012, a través de la Organización para la cooperación islámica, Astaná destinó unos 400 mil dólares estadounidenses a los gobiernos de Jordania y Líbano, para asistir humanitariamente a los refugiados sirios.

En octubre 2015, al finalizar las negociaciones entre los representantes de la oposición siria en Astaná, Kazajistán aceptó proveer de medicamentos, comida y equipos por un valor de 316 mil dólares estadounidenses a los refugiados sirios en la frontera con Turquía.

Experta en terrorismo: “Los nuevos yihadistas saldrán de los campos de refugiados”

(Agencias).- La periodista Loretta Napoleoni, socia fundadora de G-Risk, tiene la certeza de que con los refugiados que llegan a Europa entran terroristas. Según informan algunos medios de comunicación, Napoleoni dice que “estos terroristas que entran con los refugiados no están controlados por el Califato”, sino que “la gente que llega a Europa con los inmigrantes es tan seria y negativa que deciden convertirse en yihadistas. Algunos evolucionan a yihadistas aunque en un principio no lo sean”.

La periodista italiana, que es experta en la financiación de redes terroristas y asesora a diversos gobiernos en la lucha contra el terrorismo, acaba de publicar un libro titulado ‘Traficantes de personas’ (Editorial Paidós) sobre el negocio de los secuestros y la crisis de los refugiados.

En esta publicación, Napoleoni asegura que el Estado Islámico (ISIS o Daesh, por su acrónimo en árabe) no se está lucrando directamente con el tráfico de refugiados. Sin embargo, afirma que Daesh sí que “exige un impuesto a los traficantes cuando cruzan sus territorios. En 2015 fue la forma de financiación más importante para el yihadismo. Ganaban medio millón de dólares al día. Ese año, más de un millón de inmigrantes vinieron a Europa”.

Sobre el tema de la financiación de este grupo, la autora explica que hay una red montada en torno a los miles de negocios que tienen. En su obra habla sobre contrabando, extorsión, tráfico de personas e impuestos que cobran a los traficantes cuando cruzan sus territorios, entre otros.

Además, la periodista nacida y criada en Roma dice que también ganan dinero con los secuestros de personas. “Todos los políticos aseguran que no pagan, pero en realidad lo hacen. Creo que es mejor que los gobiernos no lo hagan. Pero sí que permitan a las familias pagar, porque tienen menos dinero y al final se paga menos”, relata.

Para esta experta en la lucha contra el terrorismo “hay vidas que valen más que otras ante un secuestro. Por ejemplo, un soldado americano vale más que un turista. Pero también hay rehenes que tienen un valor político más alto muertos que vivos. Con el asesinato de periodistas, ISIS consiguió un impacto mundial increíble. Lo que querían era difundir temor y forzar a los Estados Unidos a participar en la guerra de Siria”.

Sin embargo, reconoce que no todo el mundo le da la misma importancia a este drama social. “A la Unión Europea no le importa el tráfico de personas. Quieren una solución rápida, a corto plazo, que no es una solución humanitaria y que a veces tampoco funciona. A largo plazo, de esa gente a la que metemos en campos de concentración saldrá la nueva generación de yihadistas”, advierte.

Finalmente, la periodista italiana destaca que el Estado Islámico no es un grupo de personas aisladas y dementes, fieles a una ideología, sino que son un organismo inteligente y bien organizado. “Creo que son muy inteligentes, comprenden muy bien la globalización, saben luchar y conocen bien a los medios de comunicación. Por supuesto que son muy peligrosos y brutales, pero no están locos”, apunta.

Aun así, opina que Daesh “como tal no sobrevivirá”. Para Napoleoni lo que sí seguirá será la ideología y el concepto. “Son una ideología y no se puede bombardear una ideología. Por ello el término del ‘fénix islamista’ que desaparece y vuelve a reaparecer de sus cenizas”, concluye.

Cientos de refugiados guardan vídeos de decapitaciones en sus móviles

La policía noruega ha encontrado vídeos de decapitaciones y banderas y símbolos del ISIS en cientos de refugiados sirias, confirmando las peores sospechas de los agoreros.

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En ese extravagante pulso por ver cuál de los dos candidatos se alejaba más de la realidad que fue el pasado debate entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, el segundo acusó al primero de haber insinuado que entre los “refugiados” “sirios” podía colarse algún terrorista del ISIS. Mariano negó acaloradamente que semejante disparate se le hubiera pasado por la cabeza. Eso, después de la matanza de París tras la que dos de los autores se identificaron como sirios que habían entrado en Francia como refugiados. Pero lo que importa son las buenas intenciones, supongo.

La realidad, terriblemente incorrecta y probablemente ‘facha’, tiene la odiosa costumbre de casar mejor con lo probable que con lo deseable, y así la policía noruega anuncia haber encontrado fotos de cabezas cortadas y vídeos de decapitaciones en teléfonos móviles pertenecientes a refugiados, así como banderas y símbolos del Estado Islámico en sus equipajes, informa Carlos Esteban en Gaceta.es.

Oh, vaya. La noticia apareció en un reportaje del diario online Nettavisen, según el cual la entrada masiva de refugiados en el país en los últimos meses ha obligado a que los agentes de aduanas del país tuvieran que limitar su control de equipajes a someros registros aleatorios, de lo que han salido “centenares” de estas muestras, tan poco congruentes con la imagen de familias deseando dejar atrás el horror que nos han venido vendiendo los medios de comunicación en su abrumadora mayoría.

Erik Haugland, responsable del programa de asilo noruego, se apresuró a declarar que quizá había motivos inocentes para guardar esas imágenes (¿quién no querría mantener fotos de decapitaciones tras escapar del horror de la guerra?), añadiendo, sin embargo, que algunos las conservarían porque apoyaban o pertenecían a grupos terroristas.

La noticia se produce poco después de que el periodista Max Galka realizara un metaestudio sobre encuestas de Pew Research, Zogby, el Washington Institute, ORB International, CSIS, y ACRPS y revelara que un 21% -4,6 millone- de los sirios apoya el ISIS. Y a principios de mes se hizo público un manifiesto -Banderas Negras sobre Roma- en la que el propio ISIS alardeaba de cómo iban a aprovechar el programa europeo de asilo para infiltrar operativos en los distintos países europeos.

Los “refugiados” “sirios” se han convertido este año en el principal motivo de discordia entre dos bandos ideológicos que se perfilan más claros cada día, que superan las divisiones políticas tradicionales y que están condicionando cada vez más, desde Polonia hasta Francia, desde Alemania a Estados Unidos, el panorama electoral de Occidente. Pueden llamarlos globalistas contra nacionalistas, si quieren. No es extraño que la Sociedad para el Idioma Alemán (Gesellschaft für deutsche Sprache, o GfdS) nombrara a Flüchtlinge, “refugiado”, la Palabra del Año para 2015.

En Estados Unidos la polémica está al rojo vivo, sobre todo después de que la propuesta del aspirante a candidato republicano Donald Trump de prohibir temporalmente la entrada de inmigrantes musulmanes en el país, condenada unánimemente en los términos más duros por el estamento político y mediático del país, encontrara en eco favorable en la ciudadanía.

No ha ayudado a tranquilizar los ánimos, precisamente, el testimonio ante el Comité Judicial del Senado del director del FBI, James Comey, el pasado día 9. Comey admitió que el ISIS tenía al menosuna impresora especializada capaz de imprimir pasaportes sirios ‘auténticos’ y gran cantidad de libretillas en blanco. “Las agencias de inteligencia temen que ellos [el ISIS] tengan la capacidad de fabricar pasaportes fraudulentos”, declaró Comey. El periodista holandés Harald Doornbos, de Nieuwe Revu, ya demostró en septiembre lo fácil que era atravesar las fronteras de Europa con un falso pasaporte sirio.

Nada está resultando como anunciaban este pasado verano, cuando todo era fotos de niños y familias desvalidad que solo querían dejar atrás la guerra y vivir en paz. Las mentiras se han ido desmontando una a una, los problemas se han ido multiplicando, no pocos de delincuencia y seguridad, y hasta se ha desmontado el ‘intolerable racismo’ de las propuestas restriccionistas. Así, cuando el multimillonario saudí Alwaleed bin Talal declaró en la red social Twitter que Trump era “una desgracia para su país”, el millonario norteamericano le respondió preguntando, si tan bueno y justo era acoger a los refugiados sirios, por qué su riquísimo país no había dado asilo a uno solo.

De hecho, toda la polémica parece haber servido para que el público descubra que rechazar arbitrariamente cualquier grupo de inmigrantes que no se considere beneficioso para el país es la norma en todo el mundo fuera de Occidente e incluso en Occidente hace no demasiadas décadas.

Ante los que aseguran que la avalancha es “imparable”, preguntaba hace semanas por qué no hay birmanos o vietnamitas ahogándose en el mar del Japón, y la respuesta obvia es que saben que Japón no va a darles lo que esperan conseguir en Europa o Estados Unidos. Y precisamente la semana pasada el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, dijo que su nación tiene que atender sus propios retos demográficos antes de abrir la puerta a un solo refugiado. ¿Dinero? De acuerdo, hasta 1.500 millones de dólares en ayuda de emergencia. ¿Asilar a los refugiados? Ni hablar, harigato.

 

Fuente: http://www.infovaticana.com/2015/12/16/cientos-de-refugiados-guardan-videos-de-decapitaciones-en-sus-moviles/