Pakistán – La Fundación Edhi, un símbolo de la lucha contra la pobreza y la discriminación

(SOS).- La Fundación Edhi es la organización filantrópica más grande de Pakistán. Fue fundada en 1952 por Abdul Sattar Edhi, que es considerado “la Madre Teresa pakistaní” y una de las personas más queridas del país. En total, cuenta con 2.025 centros para niños abandonados, personas drogadictas, ancianos y pobres.

La característica que distingue a todos estos lugares es que en la entrada hay siempre una cuna, donde pueden ser dejados los niños que no son deseados. Esto se debe a que el filántropo siempre repetía: “No los maten, colóquenlos en la cuna. Nosotros nos haremos cargo de estos inocentes”.

En Pakistán, donde imperan la pobreza, el narcotráfico y el fundamentalismo religioso, el infanticidio es una monstruosidad más habitual de lo que nadie imagina.

Todo el mundo reconoce que el mayor símbolo de la Fundación Edhi son las 1.500 ambulancias que rápida y eficazmente llegan a los escenarios de los abundantes ataques terroristas que sufre el país.

El año pasado, los vehículos médicos de la organización trasladaron a más de 67.000 pacientes de forma totalmente gratuita en la capital de Punjab, 994 cuerpos fueron transportados a casa y 296 cuerpos no reclamados recibieron sepultura.

En enero de 2017, las instalaciones de la Fundación en Lahore acogieron a 278 personas tóxicodependientes, contando hombres y mujeres, que atravesaban una situación de necesidad y habían huido de sus casas. De estos, 134 ya regresaron a sus hogares. Además, a 9.840 personas se les proporcionó comida gratuita y 12.560 pacientes fueron atendidos en el dispensario.

En un país dividido por la violencia y el maltrato a las minorías cristianas e hindúes, el filántropo paquistaní nunca hizo distinciones a la hora de socorrer a los más necesitados.

Zameer Ahmad, un empleado de la organización en Lahore, contó que Edhi solía decir a quien lo criticaba: “Mi ambulancia es más humana que tú”. “Nuestros ulemas –añadió– están más interesados en la política. Él, en cambio, trabajó para las personas de todas las religiones. Nosotros llevamos adelante su misión y ninguno de nuestros servicios fue suspendido después de su muerte”.

“En nuestros centros, desalentamos las discusiones sobre religión y política”, aseguró Ahmad. “Nuestra única tarea es pedir y trabajar por el bienestar de las personas necesitadas”, prosiguió. Sabiendo que en las instalaciones de la Fundación se acogen a niños abandonados, “muchas familias cristianas nos contactan para su adopción, puesto que no existen orfanatos para quienes no son musulmanes”, explicó.

Ciertamente, el trabajo de la Fundación es apreciado por los cristianos.  Por eso, el P. Francis Gulzar, secretario ejecutivo de Cáritas Lahore, pidió al gobierno de Islamabad que ayude y promueva estas iniciativas. “El mundo entero conoce al filántropo por la ayuda que brinda a los pobres de Pakistán. Él les restituye su dignidad, su identidad. En nuestra sociedad, marcada por el extremismo y la discriminación, necesitamos personas como él”, enfatizó.

El P. Gulzar, que también es vicario general de la Diócesis de Lahore, recordó su primer encuentro con Abdul Sattar Edhi, que falleció el año pasado en un hospital de la ciudad de Karachi. “Quedé muy conmovido por su sencillez. Sólo tenía dos mudas de ropa, sepultaba a las personas a las cuales los demás ni siquiera se querían acercar. Sus valientes colaboradores trabajaban en medio de bombardeos y catástrofes”, dijo.

(Fuente: AsiaNews)

El arzobispo de Ozamiz pide al gobierno filipino que se detenga el reclutamiento de niños

Manila (CBCPNews/Agencias).- El arzobispo de Ozamiz, monseñor Martin Jumoad, ha realizado un llamamiento al gobierno de Manila para frenar el reclutamiento de niños en los grupos rebeldes; mejorar las condiciones de vida y la educación de los menores de Mindanao. “Nuestro gobierno -dice- debe redoblar los esfuerzos para ganar la simpatía de las jóvenes generaciones, y atraerlos a la bondad”.

Mindanao es una isla ubicada en el sur de las Filipinas, que comprende algunas zonas cuya población es en su mayoría islámica, y donde operan distintos grupos rebeldes (islámicos y comunistas). Según monseñor Jumoad, el reclutamiento de menores en las filas de milicianos no es algo nuevo, y es una práctica de muchos grupos, como el Maute (un movimiento islamista que se hace llamar “Estado Islámico de Lanao”).

El arzobispo filipino atribuye como causas las condiciones de pobreza y la falta de guía de los padres, que a menudo impulsan a los jóvenes a unirse a los grupos rebeldes, porque entrevén posibilidades fáciles de ganar dinero. “Nosotros y los catequistas tenemos el deber de llegar a estas periferias y compartir sus necesidades, a fin de que los valores del Todopoderoso sean conocidos y vividos por todos”, afirma.

Para monseñor Juamoad, el reclutamiento de menores también es una violación de los derechos humanos. “Es increíble que los niños sean usados como soldados. Mindanao no será jamás un lugar de paz mientras estos niños sean expuestos a la violencia. Los niños deben asistir a la escuela. De este modo, toda la región tendrá un futuro luminoso”, concluye.

El mayor grupo armado que opera en Mindanao está compuesto por los ex rebeldes del Frente Moro de Liberación Islámica (Moro Islamic Liberation Front – MILF), que durante décadas ha tratado de lograr la independencia de la región, rica en recursos mineros. La guerra que derivó de ello ha costado la vida a miles de personas y de hecho ha impedido explotar las riquezas del subsuelo, valoradas en torno a los 312 mil millones de dólares. El 24 de enero de 2014, el MILF y Manila suscribieron un acuerdo de paz en Kuala Lumpur.

Durante los años que duró la guerra, e incluso ahora, se calcula que cientos de menores han sido obligados a abandonar sus casas para unirse a los rebeldes. No todos reciben un adiestramiento militar, sino que son usados (a veces incluso remunerados) para desempeñar diversas actividades.