Dos soldados turcos fallecen al caer su helicóptero en el enclave sirio de Afrin

(SOS).- Dos soldados turcos fallecieron al caer un helicóptero de las Fuerzas Armadas de Turquía en la operación en Afrin, el enclave en el extremo noroccidental de Siria, ha informado el primer ministro turco, Binali Yildirim.

“No disponemos en este momento de ninguna prueba de que haya caído por intervención externa”, dijo el jefe del Gobierno, en declaraciones recogidas por la prensa turca.

Yildirim aclaró, en un discurso en la ciudad de Mugla, en Anatolia occidental, que se trata de un helicóptero Atak, un modelo de aeronave de ataque desarrollado y fabricado en Turquía, que sobrevolaba la región siria de Afrin en un vuelo de patrulla junto a otro helicóptero del mismo tipo.

No obstante, el ataque fue reivindicado por las FDS, una alianza de combatientes kurdos y árabes liderada por las Unidades de Protección Popular (YPG), según el Partido de la Unión Democrática (PYD), la principal fuerza política kurdosiria. El PYD, en un breve comunicado, señaló que “las FDS derribaron un helicóptero del tipo Sikorski del ejército de ocupación turco cuando bombardeaba viviendas civiles en una población de la comarca de Rayu”.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, mencionó el derribo al evaluar la operación militar turca en Afrin. “Lo pagarán muy caro”, advirtió el presidente sin aportar más detalles sobre el suceso, que sería una de las pérdidas más graves de las Fuerzas Armadas turcas desde que lanzaron el 20 de enero pasado la operación Rama de Olivo para expulsar a las YPG de Afrin.

El mandatario añadió que desde el inicio de la operación, las tropas turcas han “neutralizado (abatido, herido o capturado) a 1.141 terroristas (militantes kurdosirios)”, una cifra avanzada horas antes por un comunicado de la cúpula militar.

El sábado pasado murieron 8 soldados turcos en lo que fue hasta ahora la jornada más desastrosa para las Fuerzas Armadas de Turquía, seis de ellos al ser destruido su tanque.

Hasta el momento, unos 20 militares turcos han muerto en la operación, junto a un número probablemente superior, pero no declarado, de combatientes sirios aliados con Ankara, traídos desde otras zonas de Siria.

Las tropas turcas intentan avanzar hacia Afrin desde varios puntos de la frontera turca en el norte y oeste, en una operación respaldada con incursiones diarias de cazas para bombardear las posiciones de las YPG desde el aire.

(Fuente: Agencias)

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Arzobispo sirio: Hassaké está a merced de las facciones kurdas armadas por Occidente

(SOS).- La tensión está aumentando de nuevo en la ciudad de Hassaké y en toda la zona noreste de Siria. Mientras disminuye la presión que durante años ha asediado a las ciudades principales de esa región a causa de las milicias yihadistas de Jabhat al-Nusra y el Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe), el frágil equilibrio local peligra por las operaciones militares y de poder de los grupos kurdos que tienen como objetivo imponer su hegemonía en esa parte de Siria, con el apoyo de aliados internacionales. Esta es la voz de alarma dada por el arzobispo Jacques Behnan Hindo, que conduce la archidiócesis siro-católica de Hassaké-Nisibi.

“En Hassaké -señala el Arzobispo sirio- la milicia kurda del YPG ha vuelto a poner un puesto de control en toda la ciudad, incluso en frente de nuestro obispado. Ahora se ven los signos evidentes de la tensión que crece con el Ejército gubernamental. Hoy he sabido que los grupos armados kurdos han entrado en las escuelas para advertir que el final de las clases tomarán posesión de todas las escuelas diseminadas en los distritos bajo su control. De modo que, muchos estudiantes, sobre todo kurdos, no podrán hacer sus exámenes finales”.

Los kurdos que apoyan al Partido de la Unión Democrática (PYD) y las milicias del YPG que están afiliadas, constituyen la rama siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que tiene su base en Turquía. Estas siglas, según Monseñor Hindo, representan aproximadamente el 10 por ciento de la población kurda local, pero se imponen al resto de la población local, gracias al apoyo logístico y militar de diferentes actores internacionales. Fortalecidos por la ayuda externa, estos grupos están en conflicto con otras fuerzas y siglas kurdas apoyadas por el Gobierno de la región autónoma del Kurdistán iraquí y por su presidente, Masud Barzani.

“Ahora, todos mandan armas a los del PYD: Estados Unidos, Francia, Italia… Al tener las armas, imponen su dominio a otros grupos kurdos. Pero ellos ni siquiera tienen suficientes tropas para cubrir los puestos de control, por lo que los asignan a asalariados beduinos o árabes. Y fuera de la ciudad, muchos de los que ahora se alistan con el YPG antes estaban con la milicia de Al Nusra o con otros grupos yihadistas, siguiendo la lógica de afiliarse con los que pagan más”, dice el Arzobispo de Hassaké.

Al PYD se le atribuye la intención -perseguida desde hace años- de cambiar la composición demográfica del noreste de Siria, empujando con diversos métodos a la población árabe y turcomana local a emigrar. Un fenómeno reportado principalmente por los refugiados sirios que han encontrado refugio en territorio turco. “Siento rabia -subraya Monseñor Hindo- por lo que está pasando en nuestro territorio: llegan refugiados que huyen de la región de Raqqa y son encerrados en áreas que son verdaderos campos de concentración, sin ni siquiera tiendas para refugiarse, donde sobreviven como animales en agujeros excavados en el suelo y cubiertos con lonas. Y una vez dentro, también se les impide salir para regresar a sus pueblos, a menos que paguen una suma considerable de dinero”. “Es una situación dirigida por las milicias kurdas, sin ningún tipo de control ni intervención por parte de las organizaciones internacionales”, concluye.

(Fuente: Agencia Fides)