Arzobispo sirio: Hassaké está a merced de las facciones kurdas armadas por Occidente

(SOS).- La tensión está aumentando de nuevo en la ciudad de Hassaké y en toda la zona noreste de Siria. Mientras disminuye la presión que durante años ha asediado a las ciudades principales de esa región a causa de las milicias yihadistas de Jabhat al-Nusra y el Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe), el frágil equilibrio local peligra por las operaciones militares y de poder de los grupos kurdos que tienen como objetivo imponer su hegemonía en esa parte de Siria, con el apoyo de aliados internacionales. Esta es la voz de alarma dada por el arzobispo Jacques Behnan Hindo, que conduce la archidiócesis siro-católica de Hassaké-Nisibi.

“En Hassaké -señala el Arzobispo sirio- la milicia kurda del YPG ha vuelto a poner un puesto de control en toda la ciudad, incluso en frente de nuestro obispado. Ahora se ven los signos evidentes de la tensión que crece con el Ejército gubernamental. Hoy he sabido que los grupos armados kurdos han entrado en las escuelas para advertir que el final de las clases tomarán posesión de todas las escuelas diseminadas en los distritos bajo su control. De modo que, muchos estudiantes, sobre todo kurdos, no podrán hacer sus exámenes finales”.

Los kurdos que apoyan al Partido de la Unión Democrática (PYD) y las milicias del YPG que están afiliadas, constituyen la rama siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que tiene su base en Turquía. Estas siglas, según Monseñor Hindo, representan aproximadamente el 10 por ciento de la población kurda local, pero se imponen al resto de la población local, gracias al apoyo logístico y militar de diferentes actores internacionales. Fortalecidos por la ayuda externa, estos grupos están en conflicto con otras fuerzas y siglas kurdas apoyadas por el Gobierno de la región autónoma del Kurdistán iraquí y por su presidente, Masud Barzani.

“Ahora, todos mandan armas a los del PYD: Estados Unidos, Francia, Italia… Al tener las armas, imponen su dominio a otros grupos kurdos. Pero ellos ni siquiera tienen suficientes tropas para cubrir los puestos de control, por lo que los asignan a asalariados beduinos o árabes. Y fuera de la ciudad, muchos de los que ahora se alistan con el YPG antes estaban con la milicia de Al Nusra o con otros grupos yihadistas, siguiendo la lógica de afiliarse con los que pagan más”, dice el Arzobispo de Hassaké.

Al PYD se le atribuye la intención -perseguida desde hace años- de cambiar la composición demográfica del noreste de Siria, empujando con diversos métodos a la población árabe y turcomana local a emigrar. Un fenómeno reportado principalmente por los refugiados sirios que han encontrado refugio en territorio turco. “Siento rabia -subraya Monseñor Hindo- por lo que está pasando en nuestro territorio: llegan refugiados que huyen de la región de Raqqa y son encerrados en áreas que son verdaderos campos de concentración, sin ni siquiera tiendas para refugiarse, donde sobreviven como animales en agujeros excavados en el suelo y cubiertos con lonas. Y una vez dentro, también se les impide salir para regresar a sus pueblos, a menos que paguen una suma considerable de dinero”. “Es una situación dirigida por las milicias kurdas, sin ningún tipo de control ni intervención por parte de las organizaciones internacionales”, concluye.

(Fuente: Agencia Fides)

Arzobispo siro católico de Hassake: Nosotros ayudamos a todos, no solo a los cristianos

(SOS).- Los combatientes del Estado Islámico se han retirado de los alrededores de Hassake. Durante años, tenían posiciones a menos de veinte kilómetros de la capital de la provincia, en el noreste de Siria. Ahora se han alejado por lo menos sesenta kilómetros. La ciudad respira, pero las consecuencias del conflicto siguen pesando sobre la vida cotidiana de sus habitantes.

“Al sur de la capital, hay pueblos de beduinos donde se pasa hambre. Habían aceptado la dominación del Daesh, porque les garantiza lo necesario para vivir. Ahora muchos de ellos apoyan a las milicias kurdas. Pero muchos no tienen nada que comer”, refiere el arzobispo siro católico de Hassake Nisibi, Monseñor Jacques Behnan Hindo.

“Como diócesis, acabamos de distribuir entre ellos tres mil cabezas de ganado entre cabras y cabritos, para que puedan tener leche y tratar de criar pequeños rebaños de gestión familiar o comunitaria. Serán recursos para asegurar su supervivencia. Los cristianos aquí han sufrido mucho durante la guerra. Sin embargo, hay quienes han sufrido tanto o más que los cristianos. Y nosotros ayudamos a todos”, añade.

“La archidiócesis siro católica -explica Monseñor Hindo- también ha restaurado 25 viviendas en los barrios del sur de Hassake, y las ha repartido a familias que no son cristianas”. La intención es contribuir con el tiempo a debilitar los conflictos sectarios.

En este sentido, el arzobispo siro católico sigue considerando como ambiguo el comportamiento de algunos grupos kurdos militarizados. “Desde hace casi un año, continúan manteniendo el control del hospital en construcción que habían prometido desalojar antes de junio del año pasado, para comenzar los trabajos de restauración y permitir que el centro de salud iniciase su trabajo”, señala el Arzobispo.

(Fuente: Agencia Fides)