Gran Muftí de Damasco: Siria necesita a Europa para domar el incendio del fundamentalismo

Dublin (AsiaNews).- Los líderes religiosos musulmanes y cristianos sirios realizaron recientemente una visita oficial a Irlanda. Entre los integrantes de la delegación, destacaban el Gran Muftí Ahmad Badreddin Hassoun, el Patriarca Mar Ignatius Aphrem II y el Patriarca Gregorio III Laham.

Musulmán sunita, el jeque Hassoun siempre se distinguió por su posición contraria a cualquier prospectiva de división interconfesional o religiosa entre los habitantes de Siria. Firme partidario de la existencia de un alma multicultural, multiétnica y multirreligiosa en su país, se granjeó la enemistad de numerosos religiosos islámicos y líderes gubernamentales, especialmente entre las diferentes monarquías de los países del Golfo.

En un esperado discurso ante el Parlamento irlandés, el Gran Muftí habló sobre la situación de Siria. Después de cinco años, señaló, “pude ir a Alepo [su ciudad natal] y traer conmigo a 2.200 combatientes arrepentidos”, que obtuvieron “la amnistía del gobierno”. Esta iniciativa revirtió las posiciones del pasado, que pedían que los grupos armados responsables “de la muerte de civiles” fuesen castigados “con la pena capital”.

La alta autoridad religiosa sunita invitó a “los europeos que desean la paz en Siria, a ir a Damasco para discutir con el presidente Bashar al-Assad”. Asimismo, exhortó a la opinión pública europea a “no creer todo lo que la prensa de Occidente difunde”, que tiene como finalidad denigrar a su país y deformar la realidad. Es necesario, añadió, “escuchar siempre las dos campanas”. “Siria necesita a los europeos para domar el incendio actual, que amenaza con extenderse a todo el mundo”, insistió.

Al inicio de la guerra, recordó el Gran Muftí, un príncipe árabe “me propuso donarme una enorme suma de dinero y una mansión, si hubiese decidido escapar de Siria y declararme contrario al gobierno”. Tras haber rechazado la propuesta, algunos mercenarios enviados para combatir en Siria, mataron a su hijo “tirando su cuerpo delante de la entrada a la mezquita”. Luego, la tumba de su hijo asesinado fue profanada. El cuerpo fue secuestrado por unos desconocidos y llevado a un lugar desconocido.

Sobre el conflicto que devasta desde hace cinco años la tierra de los Omeyas, el jeque Ahmad Badreddin Hassoun aseguró que “Irán y Rusia defienden a Siria, mientras que 180 naciones del mundo vinieron para destruirla”. El precio que pagó su país fue elevadísimo, debiendo enfrentarse a más de “trescientos mil combatientes llegados de todo el planeta” como voluntarios y mercenarios.

A continuación,  el Gran Muftí acusó de modo directo a Arabia Saudita y Qatar de haber “amenazado de muerte a los milicianos islámicos que se negaran a seguir luchando”. Sin mencionar nombres, habló de los “centros islámicos” presentes en Europa, que alabaron “la creación de un Califato islámico en Siria”.

Respondiendo a una pregunta, el líder musulmán sunita dijo que “fueron los combatientes ilegales y no el gobierno quienes mataron a los civiles con armas químicas”. También aclaró el motivo por el cual, a pesar de haber sido invitado, no pudo ir en 2008 a Europa para hablar sobre la situación de Siria. Dos países árabes habían pedido de modo oficial que no pudiese intervenir, apuntó.

Frente a los temores expresados por el Patriarca sirio ortodoxo sobre el futuro de los cristianos en el país, el jeque Ahmad Badreddin Hassoun respondió que no habría ningún peligro si a los sirios les dejasen decidir solos. “Siria -explicó- es un país unido y único, sin distinciones de ningún tipo entre las confesiones, religiones y etnias, cosa rara si no imposible en cualquier otra nación del mundo”.

En esta línea, expresó su dolor por “los niños cristianos que fueron asesinados por los yihadistas durante las fiestas cristianas”, refiriéndose al asesinato de algunos menores que tuvo lugar en Alepo el año pasado, un hecho cometido durante las fiestas de Navidad por los francotiradores de la parte este de la ciudad.

Por su parte, el Patriarca Gregorio III Laham subrayó que “estamos aquí para tratar de realizar la paz, no para acusar a nadie; se trata de una guerra y en una guerra son todos culpables”.

La visita oficial del Gran Muftí de la República Árabe Siria -junto a una delegación de líderes musulmanes y cristianos- fue duramente criticada por Ali Salim, responsable del Centro cultural islámico en Irlanda (entidad financiada por Arabia Saudita). Salim recordó que este año el jeque Ahmad Badreddin Hassoun “había pedido al gobierno sirio en una prédica, limpiar el país de los combatientes criminales islámicos”, que actúan usando la religión de forma desviada. De ahí, la acusación lanzada contra el Gran Muftí de “tener las manos manchadas de sangre” y de ser corresponsable “del asesinato de los sirios”.

A su vez, el Movimiento de solidaridad irlandés con Siria (ISSM) dirigió una petición a las fuerzas del orden -basada en la ley irlandesa n° 2014 relativa a los crímenes de terrorismo- pidiendo el arresto de la alta autoridad religiosa sunita por “instigación al odio”. El Ministerio del Interior de Dublin no quiso pronunciarse sobre la cuestión, haciendo saber que no es costumbre del organismo expresarse sobre casos particulares.

El Gran Muftí desmintió la noticia, filtrada en ambientes islámicos irlandeses, de que había amenazado en el pasado con enviar terroristas a Europa. “No sé porque llegan a mentir hasta este punto”, dijo con la ayuda de un interprete. Al respecto, precisó que sólo había hablado del hecho de que continuar “bombardeando Siria y Líbano no haría otra cosa que despertar a las células dormidas en Europa”. La prédica, de 2011 y que en estos años se difundió en YouTube, dio pie a varias interpretaciones.

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Indonesia: radicales islámicos amenazan con quemar una iglesia en construcción

Yakarta (Agencia Fides).- “Vamos a quemar la iglesia si las obras continúan adelante”. Con esta amenaza más de 500 musulmanes han protestado en Bekasi, un suburbio de la gran metrópolis de Yakarta, para impedir la construcción de la iglesia católica de Santa Clara. Con sus lemas y protestas, los manifestantes han pretendido denunciar que la Iglesia ha violado la ley, manipulando y falsificando las firmas de los ciudadanos que apoyan la construcción del edificio de culto. Según las disposiciones legales que varían de una provincia a otra, en Indonesia el permiso para la construcción de un templo, de cualquier comunidad religiosa, requiere una petición pública firmada por un número fijo de creyentes, residentes en la provincia interesada.

Según señala una nota de la parroquia de Santa Clara, enviada a la Agencia Fides, los manifestantes han declarado su firme oposición a la construcción de la iglesia, amenazando con marchar y quemarla si no se tiene en cuenta su petición.

En respuesta a las quejas de los manifestantes, el fraile capuchino Raymundus Sianipar, párroco de Santa Clara, ha explicado a la Agencia Fides que la parroquia ha pedido y obtuvo legalmente el permiso de construcción, siguiendo estrictamente los términos administrativos. “La petición fue presentada hace ya 17 años. En los últimos años hemos cumplido con todos los requisitos y regulaciones. Hemos esperado pacientemente respetando la ley y haciendo frente a todos los retos necesarios”, ha asegurado.

Sobre el número de feligreses de la parroquia, el secretario del consejo pastoral parroquial, el P. Rasnius Pasaribu ha explicado que la iglesia tiene cuatro sacerdotes que se ocupan de 9.422 fieles de la basta área de Nord Bekasi que cubre 58 barrios. Se trata de un número alto de fieles que viven también a gran distancia da la iglesia, por lo que es difícil garantizar un adecuado servicio pastoral. “El domingo – ha señalado – se celebra la misa en una sala improvisada con capacidad para 300 personas. Y muchos otros siguen la misa desde la calle. Cuando llueve las personas se aglomeran en la sala y en las terrazas de las casas de los vecinos”.

Tras un periodo de espera de 17 años, el 28 de julio de 2015, el alcalde de Bekasi, el musulmán Rahmat Effendi emitió la licencia de obras para construir la iglesia católica de Santa Clara. “Hemos cumplido con éxito todos los requisitos. Todo está documentado”, ha declarado el P. Pasaribu a la Agencia Fides, rechazando las acusaciones de que el edificio de la iglesia es el más grande de Asia. “El terreno del que disponemos es sólo de 6.500 metros cuadrados, y estamos construyendo un edificio de 1.500 metros cuadrados, enriquecido por espacios verdes fuera”, ha asegurado.

La comunidad católica no nutre ningún tipo de hostilidad hacia los residentes de Bekasi y “la iglesia es un lugar que acoge siempre a todos con los brazos abiertos”, ha recordado el sacerdote. “Somos hermanos, ciudadanos y compatriotas”, ha dicho, pidiendo a los residentes que muestren el mismo espíritu de acogida y de recíproca tolerancia.

El gobierno del presidente de Indonesia, Joko Widodo, había anunciado planes para abordar la cuestión de los permisos para construir lugares de culto, eliminando algunas restricciones establecidas por el notorio “Izin Mendirikan Bangunan”, el permiso de construcción, que desde 2006 regula la creación o restauración de edificios religiosos. Según el decreto actualmente en vigor, cada proyecto para ser aprobado debe ser firmado por al menos 99 fieles y debe ser apoyado por al menos 60 residentes de la zona, aprobado por el jefe del pueblo. Con los años, el permiso para construir o restaurar una capilla o una sala de oración se ha convertido en un tema crucial, objeto de protestas de grupos islámicos radicales, que han bloqueado arbitrariamente proyectos ya en marcha o en fase de estudio.