La oscura financiación del Estado Islámico

La financiación del Estado Islámico se ha nutrido del contrabando de obras de arte, del petróleo obtenido en Siria e Irak y también del dinero que, veladamente, llega desde países como Arabia Saudita, Paquistán o Turquía. 

(SOS).- El Estado Islámico -Daesh en árabe e ISIS en sus siglas inglesas-, se ha nutrido de fuentes de financiación diversificadas. Por un lado, las donaciones procedentes de distintos puntos de la Península Arábiga. Las investigaciones al respecto advierten que el apoyo al Estado Islámico dentro de Arabia Saudita llega al 5%, procedentes de más de medio millón de donantes.

El exsubsecretario jefe de la unidad sobre Terrorismo del Tesoro de Estados Unidos, David Cohen, denunciaba la “legislación permisiva” de Qatar y otros estados del Golfo Pérsico, que facilitaba a diversas entidades presuntamente caritativas y a donantes privados poder girar dinero al ISIS.

“La fuente más importante de financiación del Estado Islámico hasta la fecha proviene de las naciones del golfo Pérsico, especialmente de Arabia Saudita, pero también de Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos”, afirmó Günter Meyer, director del Centro para la Investigación sobre el Mundo Árabe de la Universidad de Maguncia, Alemania.

La sombra de la sospecha
El Reino está bajo la sombra de la sospecha. De su seno surgió Al Qaeda. Su fundador, Osama Bin Laden, era saudí como también lo eran 15 de los 19 terroristas que secuestraron los aviones del 11 de septiembre de 2001. Las ayudas a los grupos que actúan en Libia, Irak y Siria proceden de bolsillos saudíes, son ellos también quienes negocian las compras de armamento que se entregaban a través de terceros, como Turquía.

Larry Johnson, excolaborador de la CIA y del Departamento de Estado de Estados Unidos, para asuntos del terrorismo, acusa: “El principal problema para evaluar la amenaza terrorista es definir con certeza el patrocinio del Estado. Los mayores culpables hoy, a diferencia de lo que pasaba hace 20 años, son Paquistán, Arabia Saudita y Turquía”. Se basa también en la identidad de creencias, dado que los terroristas de Daesh y Al Qaeda comparten la severa interpretación del Islam vigente en Arabia Saudí, el wahabí.

Salmán bin Abdulaziz, su rey desde 2015, prohibió cualquier apoyo al Estado Islámico-Daesh, reduciendo el perfil del reino en la manipulación del terrorismo internacional, función que le había confiado la CIA después de la revolución islámica iraní de 1979 y que durante 35 años fue la carta de triunfo de Riad.

Petróleo, obras de arte y esclavas
Hasta hace poco, esos envíos de dinero suponían parte de la financiación del grupo Daesh. El grueso de sus ingresos procedía del contrabando de obras de arte, tráfico de refugiados y esclavas, cobro de impuestos en el territorio que controlaba y los saqueos de ciudades. Un ejemplo es Mosul, al norte de Irak. La inteligencia británica calculó que, tras la toma de esa ciudad por el “califa” Al Baghdadi, los yihadistas manejaban más de 2.300 millones de dólares.

Los esclavos en venta oscilaban entre los 165 dólares de los niños y niñas de 1 a 9 años, los 124 dólares de los adolescentes hasta los 40 dólares de las mayores de 40 años.

A esto se añadía la venta de petróleo. Una actividad que, según el exsecretario de Defensa estadounidense, Ash Carter, “es la columna clave del montaje financiero” del grupo. Daesh llegó a controlar ocho campos petroleros en Siria e Irak cuya producción le generó casi 500 millones de euros de ingresos anuales, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Daesh vendía por debajo del precio de mercado: unos 20 dólares el barril. Más de 8.500 camiones cisterna transportaban regularmente 200.000 toneladas de ese crudo robado hacia Turquía, el centro de distribución. Gursel Tekin, portavoz del partido socialista de Turquía CHP, reveló que ese petróleo estuvo llegando a su país a través de la compañía de transporte marítimo BMZ, uno de cuyos tres grandes accionistas es Bilal Erdogan, tercer hijo del presidente Recep Tayyip Erdogan. Ese crudo llegaba a Asia y también a Europa. La eurodiputada portuguesa Ana Gomes justificó esas compras: “Hay, sin duda, Estados miembros que lo compran sin saber exactamente cuál es su origen”.

El presidente Putin probó esta misma acusación en 2015, durante la cumbre del G-20 en Antalya, Turquía. Acusación que comparte el ex-asesor en temas de seguridad de Irak, Muwafaq al-Rubaie.

Todo eso terminó cuando los B-1 norteamericanos bombardearon el campo petrolífero de Al Omar, el mayor del Estado Islámico. En dos meses, la aviación rusa atacó otros 32 complejos petroleros, 11 refinerías, 23 estaciones de bombeo y 1.080 camiones cisterna.

Daesh ha pasado de controlar ocho campos de Irak a apenas tres pozos. El ministro de Defensa de Rusia, Sergei Shoigu, cifra en un millón de dólares al día las pérdidas de los terroristas a causa de las operaciones aéreas. Quebrantos que no sólo sufre Daesh, los comparten quienes comercializaban ese crudo de contrabando. Esto explica mejor el derribo del bombardero ruso Sukhoi Su-24 por los F-16 turcos que la violación de su espacio aéreo.

(Fuente: El Debate de Hoy)

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La cementera LafargeHolcim reconoce acuerdos con el ISIS para mantener su actividad en Siria

(SOS).- La multinacional cementera LafargeHolcim ha admitido que cerró acuerdos “inaceptables” con grupos armados, entre ellos el Estado Islámico(ISIS, por sus siglas en inglés), para mantener su actividad en el norte de Siria en 2013 y 2014.

En un comunicado difundido este jueves, el grupo franco-suizo ha indicado que una investigación interna verificó que su filial siria pagó a grupos armados a través de intermediarios para garantizar el paso de sus empleados y mantener operativa su planta de Jalabiya, la mayor de Oriente Medio. La multinacional ha respondido así a las revelaciones difundidas por varios medios de comunicación en 2016.

“En aquel momento, varios grupos armados controlaban o intentaban tomar el control de zonas alrededor de la planta”, ha indicado LafargeHolcim, sin especificar el nombre de dichos grupos. La organización que desde la primavera de 2013 se fue apoderando progresivamente de las ciudades en torno a la planta de Jalabiya, a 150 kilómetros al norte de Alepo, no es otra que el ISIS.

“Según la investigación, la filial local entregó dinero a terceros para asegurar que se cerraban acuerdos con varios grupos armados, incluidos aquellos afectados por sanciones”, ha reconocido el gigante de materiales de construcción.

Resultado de la fusión de la francesa Lafarge con la suiza Holcim en 2015, LafargeHolcim es la mayor cementera del mundo, con un valor de 36.500 millones de euros.

La reciente investigación interna, que ha sido supervisada por el comité financiero de la compañía, solo revela que Lafarge Syria pagó a intermediarios para garantizar la seguridad en la planta, sin identificar a los grupos armados que acabaron recibiendo dinero de la multinacional.

Entre las pruebas de estos contactos que difundió el pasado mes de junio un periódico francés se incluye un permiso de libre circulación con el sello del Estado Islámico y aprobado por el responsable de finanzas del ISIS en la región de Alepo, con fecha del 11 de septiembre de 2014. El pase permitía el transporte de materiales de Lafarge por las carreteras controladas por los yihadistas.

Las autoridades francesas también lanzaron una investigación en 2016 después de que el Ministerio de Economía emitiera una denuncia contra Lafarge.

(Fuente: Agencias)

Experta en terrorismo: “Los nuevos yihadistas saldrán de los campos de refugiados”

(Agencias).- La periodista Loretta Napoleoni, socia fundadora de G-Risk, tiene la certeza de que con los refugiados que llegan a Europa entran terroristas. Según informan algunos medios de comunicación, Napoleoni dice que “estos terroristas que entran con los refugiados no están controlados por el Califato”, sino que “la gente que llega a Europa con los inmigrantes es tan seria y negativa que deciden convertirse en yihadistas. Algunos evolucionan a yihadistas aunque en un principio no lo sean”.

La periodista italiana, que es experta en la financiación de redes terroristas y asesora a diversos gobiernos en la lucha contra el terrorismo, acaba de publicar un libro titulado ‘Traficantes de personas’ (Editorial Paidós) sobre el negocio de los secuestros y la crisis de los refugiados.

En esta publicación, Napoleoni asegura que el Estado Islámico (ISIS o Daesh, por su acrónimo en árabe) no se está lucrando directamente con el tráfico de refugiados. Sin embargo, afirma que Daesh sí que “exige un impuesto a los traficantes cuando cruzan sus territorios. En 2015 fue la forma de financiación más importante para el yihadismo. Ganaban medio millón de dólares al día. Ese año, más de un millón de inmigrantes vinieron a Europa”.

Sobre el tema de la financiación de este grupo, la autora explica que hay una red montada en torno a los miles de negocios que tienen. En su obra habla sobre contrabando, extorsión, tráfico de personas e impuestos que cobran a los traficantes cuando cruzan sus territorios, entre otros.

Además, la periodista nacida y criada en Roma dice que también ganan dinero con los secuestros de personas. “Todos los políticos aseguran que no pagan, pero en realidad lo hacen. Creo que es mejor que los gobiernos no lo hagan. Pero sí que permitan a las familias pagar, porque tienen menos dinero y al final se paga menos”, relata.

Para esta experta en la lucha contra el terrorismo “hay vidas que valen más que otras ante un secuestro. Por ejemplo, un soldado americano vale más que un turista. Pero también hay rehenes que tienen un valor político más alto muertos que vivos. Con el asesinato de periodistas, ISIS consiguió un impacto mundial increíble. Lo que querían era difundir temor y forzar a los Estados Unidos a participar en la guerra de Siria”.

Sin embargo, reconoce que no todo el mundo le da la misma importancia a este drama social. “A la Unión Europea no le importa el tráfico de personas. Quieren una solución rápida, a corto plazo, que no es una solución humanitaria y que a veces tampoco funciona. A largo plazo, de esa gente a la que metemos en campos de concentración saldrá la nueva generación de yihadistas”, advierte.

Finalmente, la periodista italiana destaca que el Estado Islámico no es un grupo de personas aisladas y dementes, fieles a una ideología, sino que son un organismo inteligente y bien organizado. “Creo que son muy inteligentes, comprenden muy bien la globalización, saben luchar y conocen bien a los medios de comunicación. Por supuesto que son muy peligrosos y brutales, pero no están locos”, apunta.

Aun así, opina que Daesh “como tal no sobrevivirá”. Para Napoleoni lo que sí seguirá será la ideología y el concepto. “Son una ideología y no se puede bombardear una ideología. Por ello el término del ‘fénix islamista’ que desaparece y vuelve a reaparecer de sus cenizas”, concluye.