Egipto – Los coptos de Al Minya fueron ejecutados tras negarse a renunciar a su fe

(SOS).- “Somos coptos, no tenemos miedo”, fue el cántico de los cristianos egipcios que despidieron en pequeñas ceremonias en la provincia de Al Minya a las víctimas del último atentado contra esta comunidad en Egipto, reivindicado por el Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe).

Fueron coptos hasta el final, cuando los yihadistas enmascarados hicieron detener los vehículos en los que viajaban al monasterio de San Samuel, en el desierto al sur del país, los encañonaron y les forzaron a renunciar a su fe, según han relatado los supervivientes.

A los cristianos emboscados –trabajadores del monasterio, peregrinos y decenas de niños de viaje con la parroquia– se les instó a recitar la shahada, la profesión de fe musulmana. “Se les pidió renunciar a su fe cristiana, uno por uno, pero se negaron, y murieron como cristianos”, ha explicado un testigo del ataque que perdió a sus sobrinos.

Algunos de los hombres que se negaron a abjurar de su fe fueron forzados a abandonar los vehículos y, en aquel camino de polvo sin asfaltar en medio del desierto egipcio, fueron ajusticiados de un disparo a quemarropa. Otros murieron cuando, indiscriminadamente, los extremistas dispararon desde dentro de los autobuses, uno de ellos un microbús cargado de niños de corta edad.

“Mi hermano George estaba preparando su boda el próximo mes, iba al monasterio a rezar y meditar”, ha indicado la hermana de uno de los fallecidos. Cirilo, un estudiante de apenas 18 años, quería unirse a la facultad de Medicina, pero la presión de los próximos exámenes le asustaba, así que decidió viajar al monasterio para pedir a los monjes de San Samuel que rezaran por él. Las víctimas más jóvenes tenían apenas 2 y 4 años, según una lista publicada por el Obispado.

Esta nueva matanza contra la comunidad cristiana, en la provincia egipcia con mayor número de fieles, se ha registrado un mes después de la visita del Papa Francisco a El Cairo.

Ayer, tras rezar el Regina Coeli desde la Plaza de San Pedro, el Pontífice ha pedido “que el Señor reciba en su paz a estos testigos valientes, estos mártires, y convierta los corazones de los terroristas”.

Los autores de la masacre habrían filmado el ataque, que se ha cobrado las vidas de 29 personas según las últimas cifras del Ministerio de Salud egipcio, con la presunta intención de difundir más tarde el vídeo como parte de su propaganda, apuntando a la sangrienta firma de Daesh, que la mañana del sábado confirmó su implicación en los hechos.

La organización radical sunní ha afirmado en un comunicado que varios “soldados del Califato” acabaron con más de “31 cruzados” en una “emboscada” mientras se dirigían al monasterio de San Samuel.

La reivindicación del Estado Islámico se produjo horas después de que el presidente Abdelfatah al-Sisi culpara a esta formación islamista del ataque en Al Minya, con el objetivo de “acabar con el Estado egipcio”. Aunque todavía no se ha detenido a los autores de la masacre, el Ministerio de Interior ha asegurado que los terroristas habrían recibido entrenamiento en Libia.

Por este motivo, Al Sisi dijo que sus Fuerzas Armadas atacarían los campos de entrenamiento yihadistas “tanto en Egipto como en el extranjero”. En una reacción similar a la ordenada tras la decapitación en Libia de una veintena de coptos en 2015, a última hora del viernes aviones de la Fuerza Aérea egipcia bombardearon posiciones de Daesh en Derna, al este del país norteafricano.

Desde el pasado mes de diciembre, unos 70 coptos fallecieron en atentados con bomba perpetrados en iglesias de El Cairo, Alejandría y Tanta. La organización radical sunní se atribuyó la autoría de los ataques suicidas y amenazó con más atentados. El pasado abril, tras los trágicos sucesos en Alejandría y Tanta, el presidente egipcio se vio obligado a declarar el estado de emergencia en el país durante tres meses.

(Fuente: Agencias)

Egipto – Inauguran una iglesia construida con las donaciones de los musulmanes locales

(SOS).- La segunda iglesia del pueblo de Ismailia, en la provincia egipcia de Minya, ha tardado poco más de un año en construirse. Y en parte, se ha debido a la contribución económica aportada por la población musulmana local para apoyar el proyecto. La inauguración del nuevo templo, dedicado a San Jorge y a la Virgen María, se ha llevado a cabo la semana pasada y ha contado con la participación festiva de muchos habitantes, cristianos y musulmanes.

En su intervención, el alcalde Ibrahim ha presentado la obra de la iglesia como un signo visible y concreto para robustecer la concordia nacional, realizado gracias a la contribución de la población local y sin recurrir a capital extranjero, que suele financiar la construcción de edificios religiosos en el extranjero para expandir su propia red de influencia política o sectaria.

En la zona de la aldea de Ismailia viven unos 20 mil egipcios, de los cuales una tercera parte son cristianos coptos y dos terceras partes musulmanes sunitas. La decisión de levantar una segunda iglesia fue tomada hace poco más de un año para evitar que los habitantes cristianos tuviesen que alejare demasiado de sus casas para poder asistir a las celebraciones exponiéndose al peligro de sufrir agresiones o secuestros.

El “comité de reconciliación” de la localidad de Ismailia, encargado de prevenir o resolver conflictos sectarios, aprobó en marzo de 2016 la construcción de la nueva iglesia copta, estableciendo además el área asignada para la edificación del lugar de culto. En la asamblea del comité, los miembros de la organización, en su mayoría musulmanes, sometieron a votación la posible construcción de la iglesia y el lugar para la construcción de la misma. La propuesta obtuvo 49 votos a favor y tan sólo 4 en contra. La aprobación casi unánime del proyecto fue recibida con alivio por parte de la comunidad cristiana local en una zona marcada, en el pasado, por varios incidentes de intolerancia sectaria.

(Fuente: Agencia Fides)

Egipto – Inicia el retorno de los cristianos que huyeron del Sinaí por la persecución yihadista

(SOS).- Algunas de las familias coptas que habían huido el mes pasado del Norte del Sinaí, en Egipto, ya han comenzado a regresar a sus casas, tras los actos de violencia y asesinatos de los yihadistas que estaban golpeando a la comunidad cristiana local, principalmente en la ciudad de Al Arish, capital de la gobernación. Monseñor Anba Kosman, Obispo de Al Arish y del Norte del Sinaí, ha confirmado el retorno de estos fieles el pasado domingo 26 de marzo.

El Obispo ha explicado que en Al Arish se celebra la misa todos los días y los sacerdotes se mueven libremente por la ciudad, aunque sirviéndose de la protección de las fuerzas de seguridad. Monseñor Kosman ha negado los rumores de una supuesta “caza de sacerdotes” a manos de los grupos terroristas en la capital de la gobernación, confirmando que la situación general en cuanto a seguridad comienza a volver a la normalidad.

Según fuentes locales, fueron más de trescientas familias cristianas las que se marcharon de Al Arish en febrero, después de la secuencia de siete asesinatos ocurridos a finales de enero contra los cristianos coptos en el Norte del Sinaí. La mayoría de estos desplazados se había refugiado en la ciudad de Ismailia, a 120 km al este de El Cairo.

En esas semanas se registraron también tomas de posición significativas de varias instituciones islámicas sobre la nueva espiral de violencia contra los coptos egipcios. La Casa de la Fatwa (Dar al Ifta al Misryah), organismo egipcio presidido por el Gran Muftí de Egipto, emitió un comunicado para condenar la cadena de asesinatos, haciendo hincapié en que la campaña orquestada por grupos yihadistas contra los cristianos nativos de Egipto tiene como fin sabotear la unidad nacional. El portavoz de Al Nur, un partido salafista, también expresó públicamente su condena de los asesinatos selectivos de cristianos coptos.

El Norte del Sinaí lleva años sufriendo las acciones violentas perpetradas por grupos yihadistas contra militares, policías y civiles.
Cabe recordar que cuando la secuencia de asesinatos de cristianos en el Norte del Sinaí ya había comenzado, algunos afiliados al autoproclamado Estado Islámico difundieron un vídeo en el que reivindicaban la nueva campaña de violencia dirigida contra los coptos, definidos por los yihadistas como “su presa favorita”.

El mensaje exaltaba la figura de Abu Abdullah al-Masri, el joven terrorista suicida que el pasado 11 de diciembre se hizo explotar en una iglesia de Botrosiya, en el complejo de edificios eclesiales adyacentes a la catedral copta ortodoxa de El Cairo, provocando la muerte de 29 personas.

(Fuente: Agencia Fides)