Acusan a Israel por el asesinato de un importante científico sirio

(SOS).- Aziz Asbar regresaba el sábado por la noche a Hama, en el centro de Siria, cuando el coche en el que circulaba se desintegró por la explosión de una bomba lapa.

Anbar sabía que su vida corría peligro. La seguridad interior (muhabarat) había desarticulado dos células locales reclutadas por un servicio de inteligencia exterior para seguir sus movimientos.

Dos semanas atrás, el reconocido científico se había librado por poco de perecer entre los escombros del Centro de Estudios e Investigación Científica (CIEC) —que dirigía en Masyaf, al oeste de Hama—, en un ataque con misiles atribuido a Israel.

Todos los indicios apuntan al Mosad como autor del atentado. El propio Gobierno sirio ha acusado al servicio de inteligencia israelí.

Los corresponsales en Jerusalén y Tel Aviv de The New York Times han obtenido la confirmación de la implicación del Mosad en la muerte de Asbar de “un alto cargo de una agencia de inteligencia de Oriente Medio”.

El ministro israelí de Defensa, Avigdor Liberman, ha restado importancia a la posibilidad de la participación de su país, y ha dicho que “todos los días en el Medio Oriente hay cientos de explosiones y ajustes de cuentas. Cada vez intentan echarnos la culpa a nosotros. Así que no nos tomaremos esto demasiado en serio”.

Por su parte, el ministro de Inteligencia, Yisrael Katz, se ha congratulado de la muerte del director del CIEC, pero se ha negado a responder a las noticias sobre la participación israelí en el asesinato.

Solo el primer ministro puede dar la orden de asesinar a un enemigo de Israel. Las acciones del espionaje permanecen siempre en secreto, aunque Benjamin Netanyahu reveló hace tres meses que el Mosad había logrado sacar de Teherán media tonelada de documentos (55 mil páginas y 183 discos compactos) tras infiltrarse en los archivos del programa nuclear iraní.

Desde la Operación Damocles, en la que fueron liquidados hace 50 años científicos alemanes que desarrollaban un programa de misiles en Egipto, la mano ejecutora de la inteligencia israelí no ha dejado de alargarse por Oriente Medio.

Más recientemente, las acciones letales encubiertas israelíes han afectado a Siria. Al igual que ha ocurrido ahora con Aziz Asbar, los jefes militares chiíes libaneses tampoco han hallado refugio seguro en el país árabe.

Samir Kuntar, comandante del sector de los Altos del Golán, murió entre las ruinas de un edificio de la periferia de Damasco bombardeado por la aviación israelí. Lo mismo le ocurrió en 2016 a Mustafa Badreddine, alto mando de Hezbolá, despedazado por un misil disparado contra una base aérea de la capital siria.

Los ataques israelíes en territorio sirio, que este país no suele reconocer, tienen como objetivo posiciones de las fuerzas gubernamentales y sus aliados.

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Al menos ocho muertos en un atentado con bomba contra un autobús en Homs

(SOS).- Al menos ocho personas han muerto y otras 16 han resultado heridas como consecuencia de una explosión de una bomba que ha alcanzado a un autobús en la ciudad siria de Homs, según ha informado la prensa local.

Muchos de los pasajeros del autobús atacado son estudiantes universitarios, según ha explicado el gobernador de Homs, Talal Barazi. La explosión de la bomba ha tenido lugar en el distrito de Akrama, cerca de la universidad de Al Baabth, en esta localidad del oeste de Siria controlada por el Ejército.

Las imágenes del lugar del ataque muestran a un nutrido grupo de personas en torno a los restos calcinados de un autobús en el centro de una calle. La televisión estatal ha señalado que la bomba ha sido colocada por los “terroristas” para que estallara al paso del vehículo de transporte.

La acción de este martes todavía no ha sido reivindicada por ningún grupo terrorista aunque el Estado Islámico reclamó la responsabilidad por un atentado con coche bomba que acabó en mayo con la vida de cuatro personas y dejó a otras 32 heridas.

A lo largo de 2017, se ha registrado una serie de atentados con bomba contra ciudades bajo control gubernamental en Siria, incluida la capital, Damasco.

La alianza Hayat Tahrir al-Sham (HTS), antiguo Frente al-Nusra y filial de Al Qaeda, también ha reivindicado la autoría de algunos de los ataques.

“Las agencias de seguridad están constantemente persiguiendo a las células durmientes”, ha explicado el jefe de la Policía de Homs. “Hoy podría tratarse de una célula durmiente o podría ser una infiltración”, ha añadido.

El gobernador de Homs ha denunciado que los enemigos del Estado están intentando socavar la estabilidad del país en un momento en el que se acerca “la fase de la victoria”.

La ciudad de Homs fue liberada por el Ejército sirio el pasado mes de mayo. Con el apoyo de la aviación de combate rusa y las milicias respaldadas por Irán, el Gobierno de Damasco ha conseguido ganar terreno frente a los grupos armados rebeldes en el oeste del país, apuntalando su control en los principales centros urbanos.

Por otra parte, el Estado Islámico ha lanzado ayer varios contraataques contra las tropas gubernamentales sirias y las milicias kurdas y sus aliados en un intento de defender las zonas que conserva cerca del río Éufrates a su paso por la provincia nororiental de Deir ez-Zor.

Según fuentes locales, sigue habiendo combates entre el Ejército sirio y los yihadistas en los alrededores de las últimas tres localidades que la organización extremista mantiene en su poder al oeste del Éufrates.

En esa área, los radicales han atacado a los efectivos gubernamentales, que están respaldados por miembros de la milicia chií libanesa Hezbolá y combatientes iraníes, iraquíes y palestinos, en las inmediaciones de la población de Al Salhiya, donde han perpetrado dos atentados con coches bomba contra posiciones de sus adversarios.

La agencia de noticias Amaq, vinculada al Estado Islámico, ha informado en un comunicado publicado en Telegram de que los extremistas han derribado un avión de guerra sirio en las proximidades de Al Bukamal, lo que no ha sido corroborado por ninguna otra fuente.

Mientras, continúan los choques en lugares al este del río Éufrates entre el grupo yihadista y las FSD, una alianza liderada por milicias kurdas y respaldada por la coalición internacional.

La organización extremista trata de defender las 17 localidades que siguen bajo su dominio en esa parte de Deir ez-Zor, donde presenta una dura resistencia y ha logrado recuperar terreno frente a sus oponentes.

Los enfrentamientos se extienden desde el pueblo de Abu Yardub hasta la frontera con Irak.

(Fuente: Agencias)

La población celebra el fin de los combates en Alepo con cantos y bailes

Alepo (AsiaNews).- En los últimos días, alrededor de seis mil combatientes salieron de Alepo con sus familias. Mientras, más de dos millones de civiles decidieron permanecer bajo el control del Gobierno en la segunda ciudad más importante de Siria. Un hecho que no necesita de muchos comentarios y que tranquiliza a todos aquellos que mostraron preocupación por el destino de los civiles en la martiriada metrópolis. Según fuentes bien informadas, el pueblo de Alepo celebró con cantos y bailes su liberación. Esta semana, hay un ambiente de alegría generalizada, a pesar de los estragos de la guerra y de las marcas del conflicto que surgen por todas partes.

Sin embargo, la mayor victoria de Alepo no fue la liberación de la ciudad de los yihadistas y los insurgentes, sino el fracaso total de los grupos armados rebeldes que durante cuatro años intentaron matar el espíritu de tolerancia y convivencia entre las religiones y etnias. Un elemento peculiar de Siria, y en especial, de esta ciudad del norte, que ningún extremismo yihadista pudo borrar en todo este tiempo.

Como una señal de triunfo y de fiesta, el barrio cristiano armenio de Al Azizia erigió este martes el árbol de Navidad más alto del país, iluminando festivamente las calles de Alepo. Una banda, compuesta por jóvenes armenios vestidos de Papá Noel, actuó en la plaza para el deleite de todos los habitantes de la zona. En la iluminación del árbol, había más musulmanes que cristianos. Todos unidos, mostraron su entusiasmo cantando y bailando en un clima típico de las fiestas de Navidad.

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La noticia de gente celebrando, testimoniada por las transmisiones en directo desde una plaza llena de gente, no agradó a los grupos salafistas y yihadistas. Durante cuatro años, hicieron proselitismo tratando de imponer un islam wahabí y takfiri: una visión basada en la exclusión de los “infieles” y en una lucha abierta contra los no creyentes.

Estos grupos extremistas trataron de sembrar nuevamente el terror y la incertidumbre en la población. Intentaron golpear con un ataque terrorista, frustrado por la Policía local, a la gente reunida en las calles para celebrar. Colocaron una bomba a punto de explotar en la plaza de Al Azizia, para frenar el masivo retorno de todos los desplazados internos alepianos, que habían salido de la ciudad poco después del ascenso de los rebeldes y los yihadistas.

Después de la liberación por parte del Ejército sirio, alrededor de un millón de personas originarias de Alepo regresaron a la metrópolis. Ahora, se disponen a reanudar sus vidas, que fueron súbitamente interrumpidas por los grupos yihadistas. Toda esta gente quiere reconstruir, reemprender las actividades y volver a abrir las fábricas, devolver el equipamiento robado por las milicias y contrabandeado con Turquía. En la zona se respira un ambiente de entusiasmo y dinamismo, elementos que siempre caracterizaron al pueblo de Alepo.

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La noticia del atentado fallido no hizo mella en la población, que ya es inmune a los “trucos” de los combatientes “por la libertad” y los partidarios de un “califato querido por fuerzas extranjeras”. Irónicamente, los ciudadanos de Alepo ven en lo que está sucediendo exactamente lo contrario de lo que había sucedido anteriormente.

Todo comenzó con bombas y ataques terroristas, seguido por la ocupación de los distritos al este de Alepo y la llegada de los yihadistas. Ahora, lo que ocurre es exactamente lo contrario: la salida de los yihadistas en primer lugar, precedida por la liberación de los barrios al este y ahora el regreso a lo básico, con las bombas y los ataques terroristas.

Aunque pueda parecer paradójico, la población considera como una buena señal dicho intento de atentado. Lo califican como una suerte de señal de desesperación y desconcierto de los grupos yihadistas, ahora impotentes y luego forzados a ataques cobardes e impredecibles. Un gesto de quien sabe que ya no tiene futuro en una ciudad que volvió a vivir y esperar.