Más de 100 muertos en un atentado contra un convoy de evacuados cerca de Alepo

(SOS).- Los 5.000 residentes evacuados el viernes de los pueblos chiíes de Fua y Kefraya, en la provincia siria de Idleb, fueron blanco ayer de un ataque suicida con coche bomba, que dejó más de un centenar de muertos y decenas de heridos.

La explosión se produjo en la zona de Al Rashidin, a las afueras de la la ciudad de Alepo, donde las víctimas estaban esperando a ser trasladadas a su destino final.

El vehículo que estalló es un cuatro por cuatro tipo pick-up y provocó una gran destrucción en los autobuses a bordo de los cuales los evacuados llegaron a Alepo y esperaban ser llevados al pueblo de Yebrin, cercano a la urbe.

La mayoría de las víctimas son niños y mujeres, de las familias evacuadas de Fua y Kefraya, que abandonaron sus hogares después de haber permanecido cercados durante más de dos años por varios grupos armados extremistas. El coche bomba se introdujo en la zona con el pretexto de entregar ayuda humanitaria.

Poco después de la explosión, se reanudó el proceso pactado de evacuación, tanto de los residentes de Fua y Kefraya, como de los 2.200 civiles y combatientes que salieron ayer de Madaya y que también se habían quedado a las afueras de Alepo.

Los vehículos que transportaban a los evacuados de Madaya emprendieron el camino desde la zona de Al Ramusa hacia la provincia de Idleb, controlada por los grupos armados rebeldes. Mientras que el convoy de Fua y Kefraya se dirigió a la ciudad de Alepo, en manos de las autoridades sirias.

La evacuación de civiles y milicianos de las poblaciones de Madaya, Fua y Kefraya tuvo lugar en aplicación de un acuerdo entre el Gobierno sirio y los rebeldes para pacificar estas localidades.

(Fuente: Agencias)

Pakistán – Tras el atentado de Daesh a un templo sufí, el Ejército abate a más de 100 terroristas

(SOS).- El Gobierno de Pakistán lanzó una operación antiterrorista en la que asegura haber abatido a más de un centenar de personas a lo largo del país, un día después del atentado suicida contra un templo sufí en el que murieron al menos 88 personas.

Las operaciones del Ejército comenzaron el jueves de madrugada, horas después de que un suicida hiciese explotar las bombas que portaba en el templo sufí Lal Shahbaz Qalandar, en la provincia meridional de Sindh, cuando un gran número de fieles participaba en una ceremonia religiosa. La matanza fue reivindicada por el Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe), que ya en el pasado asumió acciones terroristas en suelo paquistaní.

“Más de 100 terroristas han sido abatidos desde anoche”, afirmó en un comunicado el director de la oficina de comunicación del Ejército (ISPR), Asif Ghafoor. El portavoz añadió que las operaciones continúan y que se han confiscado cantidades de armamento “considerables”. Entre los objetivos se encontraban varios refugios de extremistas en la frontera afgano-paquistaní, pero los militares no ofrecieron más detalles acerca de dónde se llevaron a cabo las operaciones antiterroristas o quiénes son los muertos.

El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, viajó a Sehwan, la ciudad donde ocurrió el atentado. Una vez allí, visitó a los heridos y se reunió con las autoridades locales. “Ordeno y autorizo a mis fuerzas armadas y agencias de seguridad a que eliminen al enemigo con toda la fuerza del Estado”, afirmó el mandatario en un comunicado.

Mientras tanto, el Ejército paquistaní convocó a diplomáticos afganos a su cuartel general y pidió que el Gobierno de Kabul tome medidas y entregue a 76 terroristas que se esconden en su territorio, señaló Ghafoor.

Poco después, Sartaj Aziz, asesor de Asuntos Exteriores del primer ministro Sharif, mantuvo una conversación telefónica con el consejero de seguridad nacional afgano, Hanif Atmar, en la que le trasladó la preocupación de su Gobierno por los grupos terroristas que supuestamente se cobijan allí.

El jefe del Ejército paquistaní también telefoneó al comandante de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, general John Nicholson, para expresarle su “preocupación” por los actos terroristas en Pakistán reivindicados por grupos que tienen a sus líderes en suelo afgano. “Ese tipo de actividades e inacción (contra los terroristas) prueban nuestra política actual de restricción del paso en la frontera” con Afganistán, explicó Bajwa a Nicholson, según un comunicado difundido por el Ejército paquistaní.

Ante esas acusaciones, el Gobierno afgano respondió a Pakistán que la lucha antiterrorista de su país es “honesta”. “Siempre hemos probado nuestra honestidad en la lucha contra el terrorismo y esperamos que otros países prueben la suya en la lucha contra los insurgentes”, destacó el mandatario afgano, Ashraf Gani, en un comunicado difundido por el Palacio Presidencial.

El del pasado jueves fue el sexto ataque de la semana en Pakistán, en un repunte de la violencia que se produce tras una gran disminución de las acciones desde que a inicios de 2014 las autoridades lanzaran una operación militar en las zonas tribales, que continúa en la actualidad, y que había envuelto al país en cierto optimismo tras una década de continuos atentados.

Activistas, intelectuales y educadores expresaron a AsiaNews su preocupación por el clima de renovada violencia, que está sembrando miedo y temor entre la población paquistaní.

Samson Salamat, presidente del Rwadari Tehreek (Movimiento por la tolerancia), dijo: “Pakistán está en estado de shock por esta nueva ola de extremismo y terrorismo, que ha azotado a todas las provincias”. “El gobierno federal y el de las provincias, así como las agencias antiterroristas son responsables de esto. Durante años, hemos exigido políticas y estrategias para hacer frente al terrorismo violento, pero como única respuesta sólo hemos obtenido algunas iniciativas que no apuntan al núcleo del problema. A pesar de que se ha aprobado un Plan de acción nacional para combatir el terrorismo, el mismo jamás fue llevado a la práctica en su totalidad, con un  compromiso por parte de todos los actores implicados”, añadió.

El resultado de esta inercia, prosiguió, “es que continuamente asistimos, impotentes, a grupos ilegales que llevan a cabo manifestaciones, encuentros y que recaudan dinero en público”. Y lo que es peor, subrayó, “es que incluso algunas personas que tiene responsabilidades en el Gobierno, muestran una actitud débil hacia los terroristas, llegando incluso a permitirles las manifestaciones públicas. Todo esto es inaceptable.  Gobierno y funcionarios estatales deben proponer políticas claras. El objetivo primario de la agenda política debe ser la tolerancia cero hacia todas las formas de extremismo. La nación debe salir del silencio y presionar al Gobierno”.

Según el educador Ishtiaq Ahmed, “todas las personas de bien deben condenar los ataques que golpean a inocentes. ¿O acaso queremos una sociedad en la cual nadie esté seguro, y donde fanáticos con armas puedan salir de paseo sembrando el desorden entre nuestra gente? La llamada guerra santa proveniente de Afganistán amenaza nuevamente nuestras vidas”.

“Nuestros corazones están destrozados. El atentado al templo de Lal Shahbaz Qalandar demuestra que los pobres y los vulnerables pueden convertirse en un blanco de un momento a otro. Por el contrario, el jefe de ministros y todos los políticos están seguros”, lamentó el escritor Ajmal Shabir.

Adnan Rehmat, un conocido editorialista, consideró que ha llegado el momento de “eliminar el elemento religioso [islámico] de la Constitución, y establecer, de una vez por todas, que la tarea del Estado es garantizar el bienestar de los ciudadanos, y no utilizar a estos últimos para sus manías de grandeza en su voluntad de surgir como líder de la Ummah [comunidad islámica] sobre la base de una identidad religiosa y confesional. De otro modo, lo que el Estado quiere no haría más que coincidir con aquello que quieren y glorifican los terroristas”. “Las personas pobres –concluyó– están cansadas de ser asesinadas por estos experimentos religiosos grandiosos”.

(Fuentes: AsiaNews / Agencias)

Pakistán – Talibanes atacan un mercado chií como “venganza contra Assad”

(SOS).- Una explosión en un mercado en la localidad de mayoría chií de Parachinar, en Pakistán, ciudad fronteriza con Afganistán, dejó este sábado al menos 24 muertos y provocó más de 30 heridos.

El atentado fue reivindicado por la facción Hakimulá Mehsud de los talibanes paquistaníes Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), el principal grupo terrorista del país, y la organización de vocación sectaria Lashkar-e-Jhangvi (LeJ).

Un portavoz de los talibanes paquistaníes, Qari Saifulá, afirmó que el objetivo de este ataque “es vengar la muerte de los nuestros, muertos por las fuerzas de seguridad, y dar una lección a los chiitas por su apoyo a Bashar al-Assad“, el presidente sirio que pertenece a la minoría alauita, una rama del islam chiita.

El atentado se registró a primera hora de la mañana en el mercado de Eidgah, que se encontraba muy concurrido de clientes que compraban frutas y hortalizas. Ikramulá Jan, un responsable del Gobierno pakistaní, confirmó que la explosión fue causada por un artefacto artesanal escondido en una caja de verduras.

El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, expresó en un comunicado su “profundo dolor” por el suceso y ordenó que los heridos reciban asistencia médica de manera urgente.

Por su parte, el obispo anglicano de Peshawar, Earnest Jacob, condenó el acto de violencia e invitó a todos a “rezar por los heridos”. “Sólo la paz en Afganistán podrá mejorar la situación en Pakistán. Una bomba en un país es seguida por otra bomba en el país vecino. Y mientras tanto ninguna de las autoridades de ambos países adoptan acciones serias contra los talibanes responsables de los ataques terroristas”, añadió.

El P. Nasir William, director del centro para las comunicaciones sociales de la diócesis de Rawalpindi, expresó su preocupación por el hecho que “los atentados bomba se convirtieron en un fenómeno común”. El Gobierno, sugirió, “debe controlar de cerca los lugares donde son fabricados estos artefactos rudimentarios”.

La ciudad de Parachinar se encuentra en el valle de Kurram, en una zona fronteriza con Afganistán en la denominada Línea Durand que en 1893 diseñó las fronteras modernas de ambos países. Este distrito ha sido el escenario de enfrentamientos entre musulmanes sunitas y chiitas. Estos últimos constituyen alrededor del 20% de los 200 millones de habitantes de Pakistán.

Kurram es uno de los siete distritos tribales semiautónomos de Pakistán que se rigen por leyes y costumbres locales. Las zonas tribales semiautónomas del noroeste del país asiático registran una importante presencia de terroristas talibanes afganos y paquistaníes, y de otros grupos extremistas vinculados a Al-Qaeda.

Pakistán lanzó en junio de 2014 una operación militar en las zonas tribales que ha ayudado a reducir significativamente las acciones insurgentes, en un operativo que ha causado la muerte de 3.500 supuestos terroristas y desplazado a un millón de personas.

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(Fuente: AsiaNews / Agencias)

Al menos 15 muertos y 35 heridos por la explosión de un coche bomba en Siria

(Agencias).- Un coche bomba causó el jueves al menos 15 muertos y 35 heridos en la localidad de Yabla, cerca de la ciudad costera de Latakia, en el norte de Siria. El número de víctimas mortales podría aumentar debido a que hay heridos graves.

La explosión se registró en las proximidades del estadio municipal Al Baladi, donde los terroristas hicieron detonar un vehículo cargado con material explosivo de gran potencia.

El atentado también provocó importantes daños materiales en viviendas y comercios de los alrededores, en el barrio de Al Imara, donde suele haber mucho tráfico y movimiento de personas.

El pasado mes de mayo, Yabla fue sacudida por cuatro explosiones que causaron la muerte de 45 personas. El autodenominado Estado Islámico (EI o Daesh, por su acrónimo en árabe) reivindicó esos atentados a través de la agencia de noticias Amaq, vinculada a los yihadistas.

De momento, ningún grupo terrorista asumió la autoría del ataque del día 5 en la región de Siria donde reside la minoría alauí del país (a la que pertenece el presidente Bashar al-Assad) y donde los niveles de violencia son menores desde el inicio del conflicto en marzo de 2011.

La población celebra el fin de los combates en Alepo con cantos y bailes

Alepo (AsiaNews).- En los últimos días, alrededor de seis mil combatientes salieron de Alepo con sus familias. Mientras, más de dos millones de civiles decidieron permanecer bajo el control del Gobierno en la segunda ciudad más importante de Siria. Un hecho que no necesita de muchos comentarios y que tranquiliza a todos aquellos que mostraron preocupación por el destino de los civiles en la martiriada metrópolis. Según fuentes bien informadas, el pueblo de Alepo celebró con cantos y bailes su liberación. Esta semana, hay un ambiente de alegría generalizada, a pesar de los estragos de la guerra y de las marcas del conflicto que surgen por todas partes.

Sin embargo, la mayor victoria de Alepo no fue la liberación de la ciudad de los yihadistas y los insurgentes, sino el fracaso total de los grupos armados rebeldes que durante cuatro años intentaron matar el espíritu de tolerancia y convivencia entre las religiones y etnias. Un elemento peculiar de Siria, y en especial, de esta ciudad del norte, que ningún extremismo yihadista pudo borrar en todo este tiempo.

Como una señal de triunfo y de fiesta, el barrio cristiano armenio de Al Azizia erigió este martes el árbol de Navidad más alto del país, iluminando festivamente las calles de Alepo. Una banda, compuesta por jóvenes armenios vestidos de Papá Noel, actuó en la plaza para el deleite de todos los habitantes de la zona. En la iluminación del árbol, había más musulmanes que cristianos. Todos unidos, mostraron su entusiasmo cantando y bailando en un clima típico de las fiestas de Navidad.

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La noticia de gente celebrando, testimoniada por las transmisiones en directo desde una plaza llena de gente, no agradó a los grupos salafistas y yihadistas. Durante cuatro años, hicieron proselitismo tratando de imponer un islam wahabí y takfiri: una visión basada en la exclusión de los “infieles” y en una lucha abierta contra los no creyentes.

Estos grupos extremistas trataron de sembrar nuevamente el terror y la incertidumbre en la población. Intentaron golpear con un ataque terrorista, frustrado por la Policía local, a la gente reunida en las calles para celebrar. Colocaron una bomba a punto de explotar en la plaza de Al Azizia, para frenar el masivo retorno de todos los desplazados internos alepianos, que habían salido de la ciudad poco después del ascenso de los rebeldes y los yihadistas.

Después de la liberación por parte del Ejército sirio, alrededor de un millón de personas originarias de Alepo regresaron a la metrópolis. Ahora, se disponen a reanudar sus vidas, que fueron súbitamente interrumpidas por los grupos yihadistas. Toda esta gente quiere reconstruir, reemprender las actividades y volver a abrir las fábricas, devolver el equipamiento robado por las milicias y contrabandeado con Turquía. En la zona se respira un ambiente de entusiasmo y dinamismo, elementos que siempre caracterizaron al pueblo de Alepo.

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La noticia del atentado fallido no hizo mella en la población, que ya es inmune a los “trucos” de los combatientes “por la libertad” y los partidarios de un “califato querido por fuerzas extranjeras”. Irónicamente, los ciudadanos de Alepo ven en lo que está sucediendo exactamente lo contrario de lo que había sucedido anteriormente.

Todo comenzó con bombas y ataques terroristas, seguido por la ocupación de los distritos al este de Alepo y la llegada de los yihadistas. Ahora, lo que ocurre es exactamente lo contrario: la salida de los yihadistas en primer lugar, precedida por la liberación de los barrios al este y ahora el regreso a lo básico, con las bombas y los ataques terroristas.

Aunque pueda parecer paradójico, la población considera como una buena señal dicho intento de atentado. Lo califican como una suerte de señal de desesperación y desconcierto de los grupos yihadistas, ahora impotentes y luego forzados a ataques cobardes e impredecibles. Un gesto de quien sabe que ya no tiene futuro en una ciudad que volvió a vivir y esperar.

Muere el embajador ruso en Turquía tras un atentado de corte yihadista

(Agencias).- El embajador ruso en Turquía, Andrei Karlov, fue asesinado este lunes en un centro de arte de Ankara, donde se estaba celebrando la inauguración de la exposición de fotografía “Rusia vista por los turcos”. El atacante disparó al diplomático varias veces por la espalda, cuando este estaba pronunciando su discurso protocolario.

El atentado contra el embajador ruso ocurrió en la víspera de la reunión entre Rusia, Irán y Turquía para tratar el alto el fuego en Alepo. Precisamente fue el conflicto sirio el que había enfrentado a Moscú y Ankara durante el último año y medio, sobre todo tras el derribo de un caza ruso por parte de Turquía en noviembre del año pasado.

La prensa local informó que el asesino de Karlov era un agente de la unidad especial de la Policía turca, identificado como Mevlut Mert Altintas, quien servía en las fuerzas del orden desde el 2014 y fue apartado del servicio durante la investigación por el intento de golpe de Estado del pasado 15 de julio.

Altintas había protegido la embajada rusa en Ankara la semana pasada durante las manifestaciones que se celebraron frente a ella en protesta por la situación en Alepo. El agente turco, que había sido asignado a la custodia del diplomático ruso, fue abatido por los cuerpos de seguridad minutos después del atentado.

El sicario podría estar asociado con el Frente Al Nusra, teniendo en cuenta los lemas que gritó en el momento del ataque, según diferentes fuentes consultadas. Tras apretar el gatillo hasta en once ocasiones, el agente turco gritó: “¡Allahu Akbar! ¡No olvidéis Alepo! ¡No olvidéis Siria!”.

La Policía detuvo a seis personas tras el asesinato del embajador ruso en Turquía. Los padres, la hermana y otros dos familiares del atacante fueron arrestados en la provincia occidental de Aydin, así como su compañero de piso en Ankara.

Moscú calificó el hecho como un acto terrorista. “Hoy es un día trágico en la historia de la Federación Rusa”, dijo a los periodistas la portavoz del Ministerio ruso de Exteriores, María Zajarova, que advirtió de que “el terrorismo no va a triunfar, vamos a enfrentarnos a él sin titubear”. El ataque fue condenado por Estados Unidos, la Unión Europea y las Naciones Unidas.

En las ultimas horas, el asesinato del embajador ruso en Ankara despertó miles de interrogantes respecto a la identidad de los responsables de este acto violento.

Al respecto, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov señaló que se abrió una exhaustiva investigación y explicó que debe tratarse de alguien que busca abrir una brecha entre ambos países no solo con el fin de evitar la normalización de las relaciones, sino también de interrumpir el cese del conflicto en Siria.

Además, Peskov recordó las palabras del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, acerca de que el mundo debe reconsiderar su postura frente al terrorismo.

En esta línea, el portavoz del Kremlin dijo que la tragedia supone una provocación cuya única solución razonable es una cooperación más estrecha y eficiente en contra de esta amenaza.

Por su parte, el ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigú afirmó que “tales actos están relacionados con nuestra actividad en la lucha contra el terrorismo internacional”. “Tengo que decir que no cesaremos en esa lucha”, subrayó.

“Estoy seguro de que lograremos resultados con nuestros esfuerzos conjuntos”, aseguró Shoigú durante una reunión con su homólogo turco, Fikri Isik.

El ministro de Defensa ruso agradeció a Isik que haya respondido a la invitación de viajar a Moscú para discutir varias cuestiones relacionadas con la lucha contra el terrorismo internacional y la solución del conflicto sirio.

Un equipo ruso de 18 personas llegó este martes a Turquía para investigar conjuntamente con las autoridades turcas el asesinato del embajador ruso en Ankara.

Una menor atenta contra una comisaría de Damasco

Damasco (Agencias).- Al menos una persona murió y otra resultó herida en un atentado perpetrado este viernes por una niña contra una comisaría de policía en el barrio de Al Midan, en el centro de Damasco.

El ataque fue perpetrado por una menor de unos siete años de edad que llevaba un cinturón de explosivos, según algunas fuentes consultadas. “La niña entró en la comisaría fingiendo que estaba perdida y detonó el cinturón”, indicó un testigo de los hechos.

La agencia de noticias oficial siria (SANA) informó de un estallido en una comisaría de Al Midan. Una fuente del comando de policía de Damasco, citada por la agencia gubernamental, apuntó que los terroristas colocaron los explosivos a la niña y le dijeron que entrara en la estación y fingiera estar perdida.

Momentos después de que la pequeña se encontrara en las dependencias policiales, los terroristas detonaron el dispositivo de forma remota, causando la muerte de la menor y lesiones a un miembro de las fuerzas de seguridad, añadió esta misma fuente.

El general Basman Zeidan, jefe de la estación de policía, confirmó que el ataque causó heridas leves a un oficial y daños materiales a las oficinas en el segundo piso del inmueble.

Por su parte, la televisión estatal Al Ikhbaria mostró imágenes borrosas de lo que parecían los restos de una niña en una manta y escenas de destrucción en el interior de la comisaría.

Hasta el momento, se desconoce si la acción terrorista fue ejecutada con un artefacto explosivo o por un suicida con un cinturón bomba. Nadie reivindicó su autoría.

Se trata del primer atentado perpetrado en Damasco desde junio de este año, cuando el Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe) atacó una mezquita en el sur de la ciudad, dejando decenas de muertos y heridos.