Rusia y Naciones Unidas abordan la resolución del conflicto en Siria

(SOS).- El enviado especial de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, aseguró este viernes que se están produciendo avances con vistas al inicio de un proceso de arreglo político en Siria, al reunirse con el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov.

“Considero que ahora el proceso está efectivamente avanzando. Creo que estamos en el camino hacia el cumplimiento de la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU para el arreglo político en Siria”, dijo al inicio del encuentro con Lavrov en Moscú.

De Mistura expresó su confianza en que la reunión de los grupos rebeldes en Riad “no complique los preparativos con vistas a Ginebra, en el sentido de que no imponga condiciones previas”.

El mediador internacional de la ONU recordó que la octava ronda de negociaciones en Ginebra tendrá lugar el 28 de noviembre y que esas consultas tendrán una continuación en diciembre.

“La segunda parte transcurrirá en diciembre. Nos proponemos centrarnos en dos aspectos: Constitución y elecciones”, subrayó.

De Mistura también consideró importante que Rusia y Naciones Unidas coordinen sus posturas después de la reunión de Riad y la cumbre siria que el Kremlin quiere celebrar antes de finales de año en Sochi.

Al respecto, Lavrov explicó que esa reunión, conocida como Congreso de Diálogo Nacional de Siria, será “una importante etapa en el inicio de un auténtico diálogo sirio” en el que no tendrán cabida las “artificiales” demandas de algunas facciones rebeldes.

El ministro de Exteriores indicó que informará a De Mistura sobre los resultados de la cumbre que tuvo lugar esta semana en Sochi entre los líderes de Rusia, Irán y Turquía, y manifestó que Rusia apoyará los esfuerzos saudíes por unificar a los rebeldes.

Mientras, los diferentes grupos acordaron en Arabia Saudita enviar una delegación rebelde unificada a Ginebra después de que varios de sus representantes presentaran su renuncia.

Casi 150 miembros de distintos grupos y plataformas participaron desde el pasado miércoles en un encuentro en un hotel de lujo en Riad, que contó con la presencia del enviado especial de Naciones Unidas para Siria.

La coalición de la Comisión Suprema para las Negociaciones, apoyada por Arabia Saudita, eligió en Riad a Nasr Hariri como su nuevo coordinador general.

(Fuente: Agencias)

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Rusia, Irán y Turquía se reúnen para avanzar en la solución del conflicto sirio

(SOS).- El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha recibido este miércoles en su residencia de la localidad rusa de Sochi a los presidentes de Irán y de Turquía, Hasan Rohani y Recep Tayyip Erdogan, para tratar de impulsar una solución política que ponga fin a la guerra de Siria tras los últimos avances conseguidos por las fuerzas gubernamentales.

Por su parte, los grupos rebeldes, que se han reunido en Arabia Saudita para tratar de fijar una posición unificada ante las conversaciones de paz, han decidido mantenerse en su exigencia de que el presidente sirio, Bashar al-Assad, abandone el poder para dar paso a una transición.

Putin, que ha recibido a orillas del mar Negro a los presidentes de Irán y de Turquía dos días después de reunirse en el mismo lugar con Al Assad, ha señalado que los dos mandatarios han aceptado apoyar la propuesta rusa de celebrar un “congreso del pueblo sirio”.

El Gobierno ruso quiere que ese foro, que también tendría lugar en Sochi, sea un diálogo que sirva de apoyo a las conversaciones de paz que se celebran en la ciudad suiza de Ginebra. Hasta la fecha, todos los esfuerzos de la ONU para lograr una solución diplomática al conflicto han fracasado.

Desde que Rusia desplegó sus fuerzas militares para respaldar al Gobierno sirio en 2015, el equilibrio de fuerzas se ha decantado a favor de Damasco. Hace un año, el Ejército logró expulsar a los extremistas de la zona oriental de Alepo.

En las últimas semanas, el autoproclamado Califato del Estado Islámico se ha derrumbado por los avances de las tropas sirias y sus aliados. Las fuerzas gubernamentales controlan ahora de forma efectiva la mayor parte de Siria, salvo algunas pequeñas zonas bajo dominio de los rebeldes y la zona norte que controlan las milicias kurdo-árabes respaldadas por Estados Unidos.

Los grupos rebeldes se han reunido este miércoles en un hotel de lujo en Riad, justo dos días después de que el líder del Alto Comité para las Negociaciones, Riad Hiyab, presentara por sorpresa su renuncia.

La dimisión de Hiyab ha llevado a especular con la posibilidad de que los insurgentes rebajaran sus exigencias y no pusieran sobre la mesa de negociaciones la salida de Al Assad pero finalmente no ha sido así y se mantienen reclamando la marcha del mandatario sirio.

Tras haber ayudado al Gobierno de Damasco a lograr la victoria militar, el presidente de Rusia parece estar asumiendo un papel de liderazgo de los esfuerzos internacionales para poner fin a la guerra de Siria.

Esta misma semana, Putin ha hablado con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y con líderes de Oriente Próximo sobre la situación en Siria y las perspectivas para lograr un final al conflicto.

Irán, al igual que Rusia, ha estado apoyando al Gobierno sirio desde el principio de la guerra. Arabia Saudita, su principal rival en la región, ha apoyado a los grupos rebeldes que tratan de derrocar a Al Assad y ha abogado por la salida del presidente, además de ser el principal valedor del Alto Comité para las Negociaciones.

Sin embargo, desde que el rey Salman realizó una histórica visita hace unos meses a Moscú, Riad parece haber asimilado el papel dominante de Rusia en Siria.

En línea similar, Turquía, tradicional aliado de los grupos armados rebeldes, ha ido mostrando mayor disposición a cooperar con Rusia para tratar de acabar con la crisis siria. “Esta cumbre tiene como objetivo lograr resultados. Creo que se tomarán decisiones críticas”, ha asegurado Erdogan, en declaraciones a la prensa en Sochi.

Estados Unidos, la otra potencia internacional con fuerzas militares en la guerra de Siria, ha mantenido una cierta distancia con los esfuerzos de Rusia para tratar de alcanzar una solución negociada. Washington ha estado armando, entrenando y desplegando fuerzas especiales para ayudar a los milicianos kurdos que luchan contra el Estado Islámico, lo que ha provocado el malestar de Turquía, que recela de estos combatientes por considerarlos cercanos al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK).

Durante la reunión de los rebeldes en Riad, el enviado especial de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, ha trasladado a los grupos que tienen que lograr una “línea común” para llevar a la mesa de negociaciones de paz en Ginebra.

“Un equipo fuerte y unido es un socio creativo en Ginebra y eso es lo que necesitamos nosotros, un actor que pueda realmente estudiar más de una vía para lograr las metas que debemos tener”, ha señalado el mediador de la ONU.

De Mistura tiene previsto reunirse hoy con los ministros de Exteriores y de Defensa de Rusia, Sergei Lavrov y Sergei Shoigu, para discutir sobre los preparativos de las conversaciones de Ginebra que arrancarán el próximo 28 de noviembre.

La octava ronda de negociaciones llega con cierto retraso, pues el enviado especial de Naciones Unidas para Siria había dicho al Consejo de Seguridad que su intención era convocarla para finales de octubre o principios de noviembre.

(Fuente: Agencias)

La conquista del valle del Éufrates

(SOS).- Tras el derribo, por parte de un F-18 Super Hornet de los Estados Unidos, de un caza SU-22 perteneciente a las fuerzas sirias en la región de Al Raqa el domingo pasado, la respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso no se hizo esperar. La diplomacia de Moscú dio a conocer que no serán tolerados otros actos de este tipo. De hecho, ya no se tolera la violación de la zona de exclusión aérea existente en el territorio sirio. Por tanto, todos los objetos voladores que sean identificados al oeste del río Éufrates, y que no pertenezcan a las fuerzas que luchan junto a Rusia y al presidente Bashar al-Assad, serán interceptados por la aviación rusa y tratados como objetivos.

Más tarde, el Ministerio de Defensa de la Federación Rusa anunció el cese de los contactos con Washington en el marco del memorándum suscrito en 2015, un acuerdo firmado para evitar incidentes y garantizar la seguridad de los vuelos durante las operaciones en Siria. Los altos mandos del Ejército estadounidense se movilizaron inmediatamente, manifestando su disponibilidad para la reapertura de este canal de comunicación preferencial, intentando evitar una escalada del conflicto entre los dos líderes de las principales coaliciones presentes en el campo de batalla. Además, esta guerra parece que ya ha asumido las características de un conflicto por delegación, que muestra sobre el terreno un resurgimiento de la Guerra Fría entre Rusia y los Estados Unidos, así como un enfrentamiento entre Irán y el nuevo tándem compuesto por Arabia Saudita e Israel, países a los que el Gobierno de Teherán sigue señalando como los principales enemigos, con demostraciones en el escenario sirio.

Por tanto, la disputa en Oriente Medio parece haberse centrado en la región que serpentea a lo largo del río Éufrates, que podría suponer un punto de ruptura para las diferentes fuerzas presentes en el escenario bélico. Se está llevando a cabo la batalla por la liberación de Al Raqa, donde las milicias kurdas en concierto con las FDS están luchando desde hace semanas contra el que se considera uno de los principales centros del Estado Islámico en Siria. El verdadero enfrentamiento se producirá en la batalla por la reconquista de Deir ez-Zor, donde están en juego los intereses más relevantes para los Estados Unidos, Rusia, Siria e Irán.

La confrontación que se está consumando, esencialmente, además de suponer un factor estrictamente estratégico, también tiene un valor puramente político. La posición de Deir ez-Zor, en la orilla del río Éufrates y cerca de la frontera con Irak, es uno de los principales centros de conexión entre las bases del Estado Islámico en Siria y sus destacamentos iraquíes en Mosul. Los Estados Unidos bombardearon el área hasta 360 veces desde marzo, y no son pocas las dificultades para lograr erradicar al grupo yihadista, dada la fuerte presencia sunita en las aldeas de la zona.

Desde un punto de vista político, se observa una batalla que se libra en las mesas decisionales, que servirá para cobrar importancia en el plano internacional y acaparar el papel de potencia líder en la lucha contra el terrorismo. Las reivindicaciones realizadas la semana pasada por el Ministerio de Defensa de Rusia sobre la muerte de Abu Bakr al-Baghdadi, sedicente líder del Estado Islámico, durante los bombardeos de los barrios de Al Raqa controlados por los terroristas, hay que entenderlas como la posibilidad de lograr un mayor peso específico en las negociaciones. En esta línea, el pulso por la conquista del valle del Éufrates y la reunificación con los que luchan contra el Estado Islámico en Mosul conduce a demostraciones como la llevada a cabo contra el caza sirio, a la que sin embargo se han añadido unos gestos que pretenden poner un parche en la rozadura ocasionada.

Un tira y afloja de pequeñas reivindicaciones a las que inmediatamente se pone remedio, probablemente porque a nadie le interesa que se consume una escalada del conflicto. Mientras Trump es juzgado por su deseo de mejorar las relaciones entre Washington y Moscú, la solución a las discordias parece que se complica cada vez más en el terreno militar.

(Fuente: Gli Occhi Della Guerra)

Golfo – Mientras Riad dicta sus condiciones para poner fin a la crisis, Doha busca nuevas alianzas

(SOS).- La prensa árabe pro-saudí ha publicado noticias relacionadas con una supuesta situación de pánico generalizado existente entre los ciudadanos de Qatar, después de la ruptura de las relaciones diplomáticas y el cierre del espacio aéreo y los pasos fronterizos terrestres. Ante los rumores de que la gente está haciendo colas frente a los supermercados en un frenesí para poder comprar alimentos, las autoridades de Doha han difundido imágenes online desmintiendo los hechos.

De hecho, la vida en la capital de Qatar continúa como si nada hubiera pasado. Es más, a pesar de la prohibición de criticar y provocar a otros países del Golfo, los ciudadanos qataríes han publicado comentarios sarcásticos en las redes sociales ridiculizando el bloqueo económico impuesto por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU). En el punto de mira de los internautas, el embargo sobre los productos lácteos así como sobre las frutas y verduras, que han sido substituidos por los productos frescos que vienen directamente de Turquía. Los contenedores llenos de quesos y yogurt de marca Marajj, producidos en Arabia Saudita y que llegaron el miércoles a Doha, fueron devueltos al remitente después de que las aduanas qataríes les negaran la entrada.

Qatar, de hecho, está lejos de ser aislado; al contrario, la crisis que estalló tras la visita oficial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la región no hizo más que dividir a las naciones de la región en dos bloques. De una parte, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Bahrein; y de la otra, Qatar, Omán, la mitad de Yemen y, hasta cierto punto, también Kuwait.

Esta crisis dividió en dos al Consejo de Cooperación de los países árabes del Golfo. El cierre del espacio aéreo en cambio, llevó a Qatar a acercarse más a Irán, el enemigo número uno que Riad y Abu Dhabi piden combatir.

En el plano militar, el Parlamento turco aprobó el miércoles por la tarde una resolución para enviar tropas a Qatar en virtud del acuerdo de defensa mutua, firmado en el año 2014. Ciertamente, las palabras del presidente Trump han acercado aún más a Doha y Moscú. Además, Alemania, Gran Bretaña y Francia se han negado a unirse a la campaña anti-Qatar, lo que empujó al ministro de Exteriores saudí al-Jubair a recurrir al término “hermana” hablando de Doha. Para muchos analistas y expertos, con el discurso del miércoles de al-Jubair, Riad parecía estar dando un paso atrás después de una semana de tensiones cada vez mayores. Del mismo modo, el ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, Anwar Karkash, afirmó que deseaba un “cambio de política” en Qatar y no un “cambio de régimen”.

La repentina campaña contra Qatar y el terrorismo islámico lanzada por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes es una fuente de entretenimiento para los ciudadanos del mundo árabe, que conocen muy bien el origen de Daesh (acrónimo árabe del Estado Islámico) y por quién fue patrocinado durante muchos años. Por supuesto, esto no disminuye el rol que tuvo Qatar, ni mucho menos el de la emisora al-Jazeera, que Riad ahora quiere cerrar. El miércoles por la tarde, una fuente anónima cercana a los gobernantes de Qatar habló con AsiaNews sobre una posible solución a la crisis favorable a Qatar, que podría evitar que el reino se someta a las demandas saudíes y de los Emiratos Árabes Unidos. “El emir Tamim Ben Hamad al-Thani sorprenderá a todos con una solución imposible de rechazar”, dijo la fuente.

Entre las condiciones impuestas por Riad y Abu Dhabi para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas figuran: la ruptura de relaciones con Irán, el cierre definitivo de la emisora televisiva al-Jazeera y de una serie de órganos de prensa financiados por Qatar. Entre estos, el periódico londinense en lengua árabe al-Qods (Jerusalén) fundado en 1989, el sitio News online Ashark al-Awsat, le red televisiva Al Arabi Al Jadid, creada en un primer momento por el intelectual Asmi Bshara para competir con al-Jazeera, y también la versión árabe del diario inglés Huffington Post y el periódico al Khalij al Jadid. Otra de las condiciones es la de expulsar a todos los activistas de los Hermanos Musulmanes y de Hamas de Qatar, con la clausura de sus sedes en el país y congelar sus cuentas bancarias. A esta última se añade el bloqueo de las actividades de muchas “asociaciones caritativas islámicas”, activas en Qatar y desde hace ya tiempo criticadas por el Departamento de Estado norteamericano, por las donaciones de “naturaleza sospechosa” a grupos y movimientos que operan en países desgarrados por los conflictos y por la llamada “Primavera árabe”.

Desde Egipto, que jamás perdonó a Qatar el apoyo dado a los Hermanos Musulmanes y al expresidente Morsi, llega mientras tanto otra señal de ruptura. El miércoles, las autoridades egipcias ordenaron que las mezquitas construidas con dinero qatarí cambiaran su nombre y adoptaran otro distinto al de sus benefactores de Qatar.

Mientras desde el Golfo llegan señales positivas sobre la atenuación de la crisis, como la orden de detener la campaña de difamación contra Qatar en la prensa saudita y de los Emiratos, a la espera de una solución llega repentinamente la noticia de la reconstrucción del “Frente de salvación nacional de Qatar”. Se trata de un movimiento disidente disuelto inmediatamente después de la transferencia de los poderes del abuelo del actual emir de Qatar a su padre, el ex emir del país.

Aunque el conflicto diplomático puede ser remediable, igualmente dejó signos de cambios indelebles en las relaciones entre los países árabes del Golfo, que hasta hace pocos años eran compactos en las decisiones y siempre actuaban unidos en materia económica y de política exterior. Qatar, inicialmente aislado, sale más reforzado que antes y comenzó a revisar sus alianzas regionales e internacionales con China, Rusia, Irán e India, sin comprometer sus relaciones con Occidente. Sin embrago, fuentes qataríes hablan de las presiones sufridas en las últimas horas por el ministro de Defensa, Khaled al-Atiya, que habría sido interrogado secretamente por su presunta responsabilidad en la difusión a los medios estatales de declaraciones sobre Teherán atribuidas al emir de Qatar, Sheikh Tamin bin Hamad al-Thani. Las palabras puestas en boca del monarca fueron el resultado de una acción de piratería informática, señalaron los dirigentes del Emirato. El “casus belli” dio inicio al enfrentamiento con los sauditas.

Según algunos informes sin confirmar, el ministro Khaled al-Atiya habría sufrió un intento fallido de asesinato en las últimas 48 horas.

(Fuente: AsiaNews)

Conflicto sirio: Washington envía más armas a los rebeldes para luchar contra Al Assad (e Irán)

(SOS).- Estados Unidos ha enviado una nuevo suministro de armas a los grupos sunníes en Siria, que combaten contra el presidente Bashar al-Assad y las milicias chiíes apoyadas por Irán. Los mismos grupos combatientes que, en Irak, son en cambio un precioso aliado en la lucha contra el Estado Islámico (EI) y en la ofensiva vigente en Mosul, bastión del Califato.

Los enfrentamientos entre rebeldes y milicias chiíes se concentran en el sudeste de Siria, teatro en el último período de una campaña promovida por las fuerzas filo-iraníes. El objetivo de los guerrilleros chiíes es el de crear una ruta de suministro que va desde Irak a Siria.

La escalada de la tensión del mes pasado se concentra en la región de Badia, en el sudeste del país árabe. El Ejército sirio, apoyado por las milicias iraquíes, ha emprendido duros combates contra los grupos rebeldes. Más allá de la frontera, se registra la transferencia de milicias filo-iraníes de Mosul hacia la frontera, con el fin de continuar la lucha contra la organización radical sunní en Siria.

La decisión de Washington de proporcionar nuevas armas y medios a los combatientes sunníes probablemente empeore las relaciones con Bagdad, que cuenta con la presencia de los guerrilleros chiíes para derrotar al Estado Islámico. Además, esta lo único que haría es aumentar los ya graves reflejos también en territorio sirio, exacerbando aún más una situación ya incandescente.

En su reciente viaje a Arabia Saudita, la primera misión diplomática en el extranjero desde su asunción, el presidente Donald Trump volvió a lanzar acusaciones contra Teherán, culpable según él de “apoyar, armar y adiestrar” a terroristas y milicias en todo Oriente Medio, pero sobre todo en Irak y Siria.

Analistas y expertos en política de Medio Oriente subrayan que, más que Teherán, son justamente Estados Unidos y los aliados árabes quienes están avivando el fuego del conflicto. Un grupo de estudiosos -un economista, un sociólogo y una geógrafo- citados por Le Monde recuerdan la “prueba de madurez” demostrada por los iraníes con las últimas elecciones (y la reconfirmación del moderado Hassan Rouhani) y los objetivos de “estabilidad” perseguidos por su dirigencia.

Los estudiosos subrayan que Irán no es responsable de “la ocupación de Mosul y Raqqa” o de los atentados del 11 de setiembre o aún más de los ataques en Manchester o a Charlie Hebdo sólo para recordar algunos. Y es Irán, junto a los kurdos, la única fuerza militar que demostró saber rechazar en el campo las ofensivas del Estado islámico en Siria e Irak.

La política promovida por el mandatario estadounidense, concluyen los expertos, en “concertación” con Arabia saudita e Israel, “no se traducirá con toda probabilidad en una guerra abierta con Irán”. Sin embargo, esta corre el riesgo de socavar la “dinámica pacífica” en acto en el país desde la asunción de los moderados guiados por Rouhani.

(Fuente: AsiaNews)

El nuevo enfrentamiento entre Irán y Arabia Saudita

(SOS).- La confrontación entre Irán y Arabia Saudita, pronto podría afectar no sólo a Oriente Medio. Las dos potencias regionales, una chií y la otra suní, no sólo se enfrentan por razones religiosas, sino principalmente por cuestiones económicas. En particular, las relacionadas con las exportaciones de petróleo y gas. Actualmente existen una serie de conflictos en los que, incluso si no hay una confrontación directa y abierta entre los dos ejércitos, se percibe una fricción muy importante que marca el tira y afloja entre Teherán y Riad. Por un lado, Irán apoya al presidente Bashar al-Assad en el conflicto sirio que desangra al país árabe desde el 2011, mientras que los Saud financian a los grupos islamistas y salafistas para derrocar al actual gobierno de Damasco; Del mismo modo, si Teherán sostiene al grupo chiíta de los hutíes en Yemen, Riad apoya al gobierno en el exilio desde el 2013. Pero ahora, el enfrentamiento entre los dos países está listo para desplazarse incluso al Cuerno de África.

Una base militar saudí en Yibuti

El problema de Yemen es precisamente el que está acentuando la carrera de los saudíes y los iraníes para estrechar alianzas estratégicas con los países que se asoman al Mar Rojo y cuyas aguas también están próximas a las del Océano Índico; en particular, son dos los países más importantes desde este punto de vista: Yibuti y Eritrea. Ambas naciones poseen los principales puertos de gran parte del Cuerno de África, dado que Etiopía no tiene acceso al mar y Somalia se ha vuelto incontrolable; las instalaciones portuarias de Massawa y Assab en Eritrea y Ciudad de Yibuti en Yibuti, se encuentran a pocos kilómetros de la costa de Yemen y el estrecho de Bab el-Mandeb (más incorrectamente conocido como ‘estrecho de Adén’), ahí donde precisamente el Mar Rojo y el Océano Índico se cruzan en uno de los puntos más importantes y delicados para las rutas comerciales.

Por lo tanto, no es casualidad que el gobierno de Arabia Saudita, después de asumir el liderazgo de la coalición de los países del Golfo contra los hutíes en Yemen, se haya centrado de inmediato en la pequeña ex colonia francesa de Yibuti para establecer una base militar. Los primeros rumores en ese sentido surgieron a finales de 2016, pero fue un artículo publicado en el Financial Times el 17 de enero de 2017 el que reveló los detalles de este proyecto. En las semanas posteriores, los rumores fueron confirmados definitivamente también gracias a las palabras de Ziauddin Bamakhrama, el embajador de Yibuti en Arabia Saudita. “Nuestro gobierno no ve la hora de establecer un acuerdo con el Ejecutivo saudita -dijo el diplomático al diario saudita Asharq Al Awsat- para fortalecer los lazos militares entre los dos países. En este acuerdo, confirmo también la posibilidad de una colaboración en todos los ámbitos”, haciendo referencia precisamente a la base militar.

No se indicaron los tiempos para la construcción de la citada instalación, pero el proyecto existe y sigue adelante. El pasado 27 de abril, el príncipe Mohamed Bin Salaman, ministro saudita de Defensa, se reunió con su homólogo de Yibuti, Ali Hasan Bahdon, para firmar definitivamente el acuerdo de colaboración entre los dos países, el primer paso oficial para que arranquen los trabajos. El 5 de diciembre, según informó el diario Gulf News con sede en Manama, el ministro de Asuntos Exteriores de Yibuti también habló explícitamente de la base militar de Arabia Saudita en su territorio: “Hay un retraso en el proyecto -declaró Mahamoud Ali Youssouf- pero es sólo puramente técnico. La base se hará lo antes posible”.

Las relaciones entre Irán y Eritrea

La maniobra saudita se debe principalmente a la necesidad de mantener contactos en la región del Cuerno de África, dado que Eritrea parece estar desde hace años mucho más cerca de Irán. Entre Asmara y Teherán, la colaboración ya surgió dentro del grupo de los llamados ‘países no alineados’ y se intensificó durante la presidencia de Ahmadineyad entre el 2005 y el 2013. Gobernado por Afewerki desde el año de su independencia, obtenida en 1993, el país africano es a menudo apodado ‘la Corea del Norte’ del continente negro, debido al aislamiento de la región y el marcado contraste con los Estados Unidos, agudizado el mes pasado tras el endurecimiento de las sanciones decididas por Washington como resultado de los sospechosos contactos entre Asmara y Pyongyang. En este contexto, Irán encuentra un terreno fértil en Eritrea, tanto en el plano diplomático como en el comercial y económico. La República Islámica también está lista para beneficiarse de los puertos que se asoman al Mar Rojo.

Una situación particular se produjo en el 2015, cuando dentro de la coalición liderada por Arabia Saudita surgieron unas sospechas muy fuertes de cooperación directa entre Eritrea e Irán a favor de los hutíes en Yemen. En particular, Riad sostenía que algunas incursiones realizadas a favor de los chiítas yemeníes habrían partido de las islas Dahalak, un archipiélago en el Mar Rojo que pertenece políticamente a Eritrea. Este hecho fue negado por Irán y por el gobierno de Asmara. Luego, los saudíes intentaron acercar posiciones con Afewerki. En mayo de 2015, el presidente de Eritrea visitó Riad y muchos hablaron hace dos años de un posible cambio de ruta del país africano. Sin embargo, Eritrea se ha mantenido muy cercana a las posiciones iraníes y eso es lo que ha llevado a la familia Saud a tratar de centrar su atención en Yibuti, desplazando definitivamente el enfrentamiento con Teherán a la orilla opuesta del Mar Rojo.

Yibuti, el ‘cuartel de África’

La construcción de la base militar saudita, cada vez más próxima, confirmaría el papel de Yibuti como ‘cuartel de África’. A pesar de su tamaño, la pequeña nación africana  ya es sede de varias bases militares extranjeras. Hay instalaciones estadounidenses, de las que salen los drones que están bombardeando Yemen, así como bases francesas de la época colonial y que todavía hospedan a soldados galos; se encuentra en plena construcción la base militar china, la primera fuera de sus fronteras, y desde hace años también hay militares japoneses; Por otra parte, desde el año 2013 está activa una base militar italiana, situada en la región de Arta, dedicada al teniente Amedeo Gullet. La razón de que tantos países hayan establecido bases en Yibuti se debe a la posición estratégica del país, que se asoma al estrecho de Bab el-Mandeb, y sobre todo al apoyo solicitado a las muchas misiones contra la piratería en curso ante las costas somalíes.

(Fuente: Gli Occhi Della Guerra)

La oscura financiación del Estado Islámico

La financiación del Estado Islámico se ha nutrido del contrabando de obras de arte, del petróleo obtenido en Siria e Irak y también del dinero que, veladamente, llega desde países como Arabia Saudita, Paquistán o Turquía. 

(SOS).- El Estado Islámico -Daesh en árabe e ISIS en sus siglas inglesas-, se ha nutrido de fuentes de financiación diversificadas. Por un lado, las donaciones procedentes de distintos puntos de la Península Arábiga. Las investigaciones al respecto advierten que el apoyo al Estado Islámico dentro de Arabia Saudita llega al 5%, procedentes de más de medio millón de donantes.

El exsubsecretario jefe de la unidad sobre Terrorismo del Tesoro de Estados Unidos, David Cohen, denunciaba la “legislación permisiva” de Qatar y otros estados del Golfo Pérsico, que facilitaba a diversas entidades presuntamente caritativas y a donantes privados poder girar dinero al ISIS.

“La fuente más importante de financiación del Estado Islámico hasta la fecha proviene de las naciones del golfo Pérsico, especialmente de Arabia Saudita, pero también de Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos”, afirmó Günter Meyer, director del Centro para la Investigación sobre el Mundo Árabe de la Universidad de Maguncia, Alemania.

La sombra de la sospecha
El Reino está bajo la sombra de la sospecha. De su seno surgió Al Qaeda. Su fundador, Osama Bin Laden, era saudí como también lo eran 15 de los 19 terroristas que secuestraron los aviones del 11 de septiembre de 2001. Las ayudas a los grupos que actúan en Libia, Irak y Siria proceden de bolsillos saudíes, son ellos también quienes negocian las compras de armamento que se entregaban a través de terceros, como Turquía.

Larry Johnson, excolaborador de la CIA y del Departamento de Estado de Estados Unidos, para asuntos del terrorismo, acusa: “El principal problema para evaluar la amenaza terrorista es definir con certeza el patrocinio del Estado. Los mayores culpables hoy, a diferencia de lo que pasaba hace 20 años, son Paquistán, Arabia Saudita y Turquía”. Se basa también en la identidad de creencias, dado que los terroristas de Daesh y Al Qaeda comparten la severa interpretación del Islam vigente en Arabia Saudí, el wahabí.

Salmán bin Abdulaziz, su rey desde 2015, prohibió cualquier apoyo al Estado Islámico-Daesh, reduciendo el perfil del reino en la manipulación del terrorismo internacional, función que le había confiado la CIA después de la revolución islámica iraní de 1979 y que durante 35 años fue la carta de triunfo de Riad.

Petróleo, obras de arte y esclavas
Hasta hace poco, esos envíos de dinero suponían parte de la financiación del grupo Daesh. El grueso de sus ingresos procedía del contrabando de obras de arte, tráfico de refugiados y esclavas, cobro de impuestos en el territorio que controlaba y los saqueos de ciudades. Un ejemplo es Mosul, al norte de Irak. La inteligencia británica calculó que, tras la toma de esa ciudad por el “califa” Al Baghdadi, los yihadistas manejaban más de 2.300 millones de dólares.

Los esclavos en venta oscilaban entre los 165 dólares de los niños y niñas de 1 a 9 años, los 124 dólares de los adolescentes hasta los 40 dólares de las mayores de 40 años.

A esto se añadía la venta de petróleo. Una actividad que, según el exsecretario de Defensa estadounidense, Ash Carter, “es la columna clave del montaje financiero” del grupo. Daesh llegó a controlar ocho campos petroleros en Siria e Irak cuya producción le generó casi 500 millones de euros de ingresos anuales, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Daesh vendía por debajo del precio de mercado: unos 20 dólares el barril. Más de 8.500 camiones cisterna transportaban regularmente 200.000 toneladas de ese crudo robado hacia Turquía, el centro de distribución. Gursel Tekin, portavoz del partido socialista de Turquía CHP, reveló que ese petróleo estuvo llegando a su país a través de la compañía de transporte marítimo BMZ, uno de cuyos tres grandes accionistas es Bilal Erdogan, tercer hijo del presidente Recep Tayyip Erdogan. Ese crudo llegaba a Asia y también a Europa. La eurodiputada portuguesa Ana Gomes justificó esas compras: “Hay, sin duda, Estados miembros que lo compran sin saber exactamente cuál es su origen”.

El presidente Putin probó esta misma acusación en 2015, durante la cumbre del G-20 en Antalya, Turquía. Acusación que comparte el ex-asesor en temas de seguridad de Irak, Muwafaq al-Rubaie.

Todo eso terminó cuando los B-1 norteamericanos bombardearon el campo petrolífero de Al Omar, el mayor del Estado Islámico. En dos meses, la aviación rusa atacó otros 32 complejos petroleros, 11 refinerías, 23 estaciones de bombeo y 1.080 camiones cisterna.

Daesh ha pasado de controlar ocho campos de Irak a apenas tres pozos. El ministro de Defensa de Rusia, Sergei Shoigu, cifra en un millón de dólares al día las pérdidas de los terroristas a causa de las operaciones aéreas. Quebrantos que no sólo sufre Daesh, los comparten quienes comercializaban ese crudo de contrabando. Esto explica mejor el derribo del bombardero ruso Sukhoi Su-24 por los F-16 turcos que la violación de su espacio aéreo.

(Fuente: El Debate de Hoy)