El Estado Islámico busca reagruparse en sus últimos reductos

(SOS).- El Estado Islámico ha cambiado de estrategia y, en lugar de luchar hasta la muerte como en Mosul, sus combatientes ahora se retiran, como hicieron en Tal Afar ante el asalto del Ejército iraquí y sus aliados, o llegan por primera vez a acuerdos con las fuerzas enemigas, como en la frontera entre Líbano y Siria.

Después de una semana de combates, los yihadistas acordaron el pasado domingo un alto el fuego con el Ejército libanés, las tropas gubernamentales sirias y con el partido-milicia chií Hezbolá, que habían lanzado una operación simultánea a ambos lados de la frontera. Los milicianos vestidos de negro aceptaron ser evacuados hasta Deir ez-Zor, ciudad al este de Siria, asediada desde hace 3 años por las huestes del Califato, a cambio de entregar los restos de los soldados libaneses secuestrados y asesinados en 2014.

La columna formada por una treintena de autobuses y ambulancias, en la que viajaban alrededor de 600 personas entre combatientes y familiares, partió el lunes desde la provincia siria de Qalamun y, después de un día de viaje, alcanzó Deir ez-Zor. La prensa local confirmó la llegada del convoy a esta ciudad fronteriza con Irak.

Este acuerdo, gestionado por Hezbolá como intermediario ante las autoridades de Damasco para que aceptaran que el convoy yihadista cruzara la parte del país que está bajo su control, ha conseguido que la frontera libanesa esté limpia de grupos extremistas por primera vez desde el inicio de la guerra en el país vecino en 2011.

El jeque Hasan Nasralá, líder de Hezbolá, calificó lo ocurrido de “enorme victoria” y destacó que “más allá de la liberación de los 140 kilómetros cuadrados que tenían bajo su poder, esto supone la liberación de todo el territorio libanés de presencia terrorista”. Desde Irak no vieron con tan buenos ojos esta operación ya que supone la llegada de refuerzos enemigos a su frontera y el primer ministro, Haider al-Abadi, rechazó el acuerdo conseguido por el partido-milicia chií.

Este tipo de negociaciones son habituales en Siria y batallas como la de Alepo acabaron de la misma forma, con los milicianos de los grupos armados rebeldes metidos en autobuses para ser trasladados a la provincia de Idlib. Pero es la primera vez que el Estado Islámico acepta una medida de este tipo ya que, hasta la caída de Mosul a comienzos de julio, sus combatientes peleaban hasta la muerte.

Al Raqa y Deir ez-Zor son los dos últimos reductos que le quedan a la organización radical suní en Siria, mientras que en Irak la bandera negra ya solo ondea en Qaim y Hawija. El Califato pierde terreno cada día y parece que los yihadistas prefieren reagruparse en estas últimas posiciones antes de morir combatiendo.

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Denuncian la falta de acceso a atención médica urgente en la ciudad siria de Al Raqa

(SOS).- Al Raqa, bastión del Estado Islámico durante los últimos tres años, pese al avance de la ofensiva de la coalición internacional continúa siendo un callejón sin salida para los cerca de 50 mil habitantes que permanecen en la ciudad, donde la población apenas tiene acceso a atención médica de urgencia.

Un ciudadano anónimo aseguró que había perdido a siete miembros de su familia mientras era atendido en el hospital de Tal Abyad por lesiones de metralla en el pecho. Había llegado con su hija y su madre, también herida tras 15 horas sepultada bajo los escombros de un edificio que se había derrumbado en un bombardeo aéreo.

Para escapar, tuvieron que recurrir a redes de traficantes y cruzaron la ciudad con un grupo de 40 personas más. Durmieron al raso y avanzaron siguiendo a varios perros para evitar ser sorprendidos por la detonación de alguna mina. Tardaron diez días en llegar al primer hospital.

“En Al Raqa, si no mueres por los ataques aéreos, lo harás bajo el fuego de mortero. Si no son los morteros, te matará un francotirador y si no, morirás por un explosivo. Si a pesar de todo sobrevives, estarás sitiado por el hambre y la sed porque no hay comida, ni agua, ni electricidad”, lamentó.

“Algunos pacientes han estado atrapados en las líneas del frente durante días e incluso semanas”, dijo en un comunicado la coordinadora médica para Turquía y norte de Siria de MSF, Vanessa Cramond.

“Si han tenido suerte, habrán recibido algunos cuidados médicos básicos dentro de la ciudad pero cuando llegan a nuestros hospitales a menudo sus heridas presentan infecciones graves y pocas veces es posible salvar sus extremidades”, relató Cramond.

El hospital que utiliza esta organización humanitaria está situado en Tal Abyad, a 100 kilómetros al norte de Al Raqa, cerca de la frontera con Turquía. Además, existen centros de atención secundaria en Kobane y Menbij. Los traslados y recogidas se realizan en ocho ambulancias desplegadas a las afueras de la ciudad. Se ha habilitado también un punto de avance en Hazima, en el norte de Al Raqa, para estabilizar a los pacientes más graves y atender a los habitantes de las zonas rurales.

Hace unos días, MSF tuvo que suspender la atención en un centro médico habilitado en una antigua escuela en Hazima porque el edificio estaba plagado de minas y trampas. La mayoría de las lesiones que atiende la organización han sido provocadas por artefactos explosivos improvisados, minas terrestres, municiones sin detonar, metralla y disparos.

MSF cuenta con clínicas en campos de refugiados como el de Ain Issa y centros recientemente habilitados en zonas antes controladas por el Estado Islámico.

(Fuente: Agencias)

El Estado Islámico dispone de 2.000 milicianos para resistir en Al Raqa

(SOS).- Unos 2.000 milicianos del Estado Islámico permanecen en la ciudad siria de Al Raqa, escenario desde junio de una ofensiva lanzada por las fuerzas rebeldes apoyadas por Estados Unidos, según el enviado especial norteamericano para la coalición, Brett McGurk.

“En Al Raqa, el Estado Islámico va a luchar casi por cada edificio y combatir por su propia supervivencia”, ha afirmado McGurk, durante una comparecencia ante los medios en la que ha actualizado las informaciones sobre las operaciones llevadas a cabo en Sira e Irak.

“Estimamos que unos 2.000 combatientes del Estado Islámico siguen en Al Raqa”, ha añadido. La ONU calcula que entre 30 mil y 50 mil civiles permanecen atrapados en la ciudad, capital de facto del Califato autoproclamado por el grupo yihadista en el verano de 2014.

La coalición internacional ha informado esta semana de que las FDS han logrado importantes avances en la zona meridional de Al Raqa. El control absoluto de los distritos del sur cortaría el último paso que le queda a la organización radical sunita hacia el río Éufrates.

(Fuente: Agencias)

Los niños ponen voz a la barbarie del Califato en Al Raqa

(SOS).- Más de 200 mil personas han huido de la violencia en la ciudad siria de Al Raqa, pero entre 30 mil y 50 mil civiles siguen atrapados en la capital del Estado Islámico, la mitad de ellos niños, según un informe que recoge el testimonio de algunas de estas vidas truncadas.

“Nos fuimos a las 5 de la mañana. Teníamos miedo, pero al final llegamos aquí”, relata Hammoude, de 10 años, después de dejar atrás una ciudad en la que los servicios de agua y electricidad han estado cortados durante más de un mes y donde el hospital principal se encuentra fuera de servicio. Los pocos centros privados existentes funcionan sólo parcialmente.

Como Hammoude, miles de niños han visto paralizada su educación ante la llegada de unos milicianos sin escrúpulos que sólo han permitido la propaganda que ellos mismos promueven. “Instalaron cámaras, si alguien entraba en la escuela, le disparaban”, apunta este menor.

Duaa, de ocho años, explica con sencillez que en Al Raqa “no había nada permitido”. También los más pequeños estaban obligados a vestir de negro, el color emblema de los yihadistas leales a Abu Bakr al-Baghdadi.

Reem, de 19 años, se casó a los 16 y ahora tiene una hija de once meses. “Nunca soñé con casarme tan joven. Quería seguir estudiando e ir a la universidad”, lamenta, al recordar una ciudad donde “estaba prohibidos los bolígrafos, los lápices y el papel” y donde las niñas que no estaban casadas antes de la invasión se han visto forzadas a contraer matrimonio con algún combatiente.

“Los niños mueren por las minas. Niños tan pequeños como de nueve años son reclutados por los grupos extremistas y obligados a combatir. Y vuelven a sus casas en ataúdes. Esa no es la vida que quiero para mi hija”, asegura Reem, que prefirió el “mal menor” de arriesgarse y huir, atravesando un campo de minas. “Llevaba a mi hija y pensaba: podríamos morir en una explosión en cualquier momento”, añade.

Otros no corrieron la misma suerte, como queda de manifiesto en el relato de Ismail, de 16 años. Este adolescente escapó junto a su familia en plena noche y se vio sorprendido por una sucesión de explosiones: “Estábamos tan concentrados en esquivar las balas perdidas y las bombas que no prestamos atención a las minas”.

Así, cuenta que tras la primera explosión oyó gritar a su prima y su marido. Con la segunda, fue su padre quien lloró. “Llevaba a Jaled y Esraa en sus brazos”, afirma Ismail, en alusión a dos hermanos que resultaron heridos como consecuencia del paso por este campo minado.

El drama pasado y el lastre que previsiblemente arrastrrán de por vida estas personas no evita que la mayoría de ellas miren al futuro con optimismo. Duaa, por ejemplo, contrapone la situación de su ciudad natal con la del campamento de Ain Issa, donde los niños reciben la ayuda necesaria y aprenden “a hacer cosas”, como él mismo indica.

También Reem espera un futuro mejor para ella y su bebé. “Quiero que todo el mundo sepa lo mucho que hemos sufrido, pero también quiero que sepan que quiero empezar una nueva vida. Seguiré estudiando e iré a la universidad. Conseguiré mis sueños para dar una vida mejor a mi hija y a mí misma”, destaca.

(Fuente: Agencias)

El PMA accede a localidades de Al Raqa por primera vez en tres años

(SOS).- El Programa Mundial de Alimentos (PMA), que suministra comida a cerca de 200 mil personas en Siria cada mes, ha podido acceder “por primera vez en tres años” a Mansoura y otras zonas rurales de la provincia de Al Raqa gracias a la reapertura de nuevos accesos terrestres.

El avance de la coalición internacional en la zona de Al Raqa ha permitido la reapertura de rutas terrestres que facilitan y abaratan la distribución de alimentos en las partes más afectadas por el conflicto sirio. En la ciudad de Tabqa, el PMA “ha duplicado a 25 mil el número de personas asistidas”.

Al Raqa fue ocupada por el Estado Islámico en 2014 y el PMA no ha tenido acceso a zonas vulnerables de la región hasta marzo de 2017. Antes de la liberación de la carretera que recorre el norte de Siria, desde Alepo a Hasaka, el PMA solo podía acceder a algunos puntos de las provincias de Hasaka, Al Raqa y Deir ez-Zor por aire, lanzando desde aviones suministros de emergencia.

Sin embargo, la asistencia desde tierra resulta más efectiva y conlleva menos gastos, según la organización humanitaria, un ahorro que se puede invertir en socorrer a más personas. “Al sustituir los lanzamientos aéreos por entregas por tierra se ahorran unos 19 millones de dólares al año, ya que un camión puede llevar la misma cantidad de alimentos que puede transportar un avión a un coste mucho más reducido”, ha informado el representante y director del PMA en Siria, Jakob Kern.

(Fuente: Agencias)

Dos antiguos oficiales de Sadam Husein se disputan el liderazgo del Estado Islámico

(SOS).- El líder del Estado Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi, habría muerto en un ataque aéreo efectuado en Siria el 28 de mayo, según el Ministerio de Exteriores de Rusia, lo que abriría la carrera para sucederle.

El ataque en cuestión, ocurrido al sur de la ciudad siria de Al Raqa, concluyó con la muerte de destacados dirigentes del grupo radical sunita, aunque ningún Gobierno ha sido capaz de verificar al cien por cien los detalles sobre la situación de Al Baghdadi.

Entre los preferidos para ocupar su lugar, se encuentran dos antiguos oficiales de Sadam Husein: Iyad al-Obaidi, de unos 50 años, que ha ejercido como ministro de guerra, y Ayad al-Jumaili, de unos 40, que ha servido al frente de la agencia de seguridad de la organización yihadista, Amniya.

Los dos se sumaron a la insurgencia salafista en Irak en 2003 tras la invasión estadounidense que derrocó al mandatario iraquí y concedió poder a la mayoría chiita y están en el círculo de confianza de Al Baghdadi desde el año pasado, cuando varios altos cargos del Estado Islámico murieron en bombardeos en Siria.

“Jumaili reconoce a Obaidi como su superior pero no hay un sucesor claro y, dependiendo de las condiciones, puede ser cualquiera de los dos”, ha indicado Hisham al-Hashimi, un experto que asesora a varios gobiernos de Oriente Medio sobre el Estado Islámico.

En cualquier caso, ninguno de los dos asumiría el título de Califa que se impuso Al Baghdadi reivindicándose así como descendiente de Mahoma. “Ellos no pertenecen a ese linaje y (…) no son expertos en teología islámica”, ha indicado Hashimi.

También influiría en esta decisión el hecho de que el Califato que Al Baghdadi proclamó en 2014 en partes de Siria e Irak se ha reducido hasta su práctica desaparición. Mosul, la autodenominada capital iraquí, está a punto de caer y Al Raqa, su principal bastión sirio, es objeto de una ofensiva para su liberación.

“Un califa debe tener un Ardh al-Tamkeen (cierta extensión de territorio) que gobernar conforme a la ley islámica. Si no lo tiene, el sucesor solamente será reconocido como emir”, término similar al de príncipe que los yihadistas suelen usar para referirse a sus líderes, ha explicado Hashimi.

El elegido como heredero de Al Baghdadi tendrá que contar con la aprobación de los ocho miembros que forman el Consejo de la Shura, un órgano consultivo del Califa. Sin embargo, no se reunirían físicamente por razones de seguridad, de modo que votarían a través de emisarios.

Por su parte, la coalición internacional que lidera Estados Unidos ha sostenido que en el caso de que el líder del Estado Islámico siga vivo no influirá en la guerra que se libra contra la organización yihadista en Siria e Irak.

“Sabemos con certeza que, si sigue vivo, no será capaz de influir en lo que está pasando ahora mismo en Mosul o en Al Raqa o en general sobre el Estado Islámico, que continúa perdiendo su Califato físico”, ha dicho el portavoz de la coalición internacional, el coronel estadounidense Ryan Dillon, desde el Pentágono.

Interrogado sobre la supuesta muerte de Al Baghdadi, Dillon ha aclarado que la coalición internacional “no tiene ninguna evidencia concreta” al respecto.

(Fuente: Agencias)

La conquista del valle del Éufrates

(SOS).- Tras el derribo, por parte de un F-18 Super Hornet de los Estados Unidos, de un caza SU-22 perteneciente a las fuerzas sirias en la región de Al Raqa el domingo pasado, la respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso no se hizo esperar. La diplomacia de Moscú dio a conocer que no serán tolerados otros actos de este tipo. De hecho, ya no se tolera la violación de la zona de exclusión aérea existente en el territorio sirio. Por tanto, todos los objetos voladores que sean identificados al oeste del río Éufrates, y que no pertenezcan a las fuerzas que luchan junto a Rusia y al presidente Bashar al-Assad, serán interceptados por la aviación rusa y tratados como objetivos.

Más tarde, el Ministerio de Defensa de la Federación Rusa anunció el cese de los contactos con Washington en el marco del memorándum suscrito en 2015, un acuerdo firmado para evitar incidentes y garantizar la seguridad de los vuelos durante las operaciones en Siria. Los altos mandos del Ejército estadounidense se movilizaron inmediatamente, manifestando su disponibilidad para la reapertura de este canal de comunicación preferencial, intentando evitar una escalada del conflicto entre los dos líderes de las principales coaliciones presentes en el campo de batalla. Además, esta guerra parece que ya ha asumido las características de un conflicto por delegación, que muestra sobre el terreno un resurgimiento de la Guerra Fría entre Rusia y los Estados Unidos, así como un enfrentamiento entre Irán y el nuevo tándem compuesto por Arabia Saudita e Israel, países a los que el Gobierno de Teherán sigue señalando como los principales enemigos, con demostraciones en el escenario sirio.

Por tanto, la disputa en Oriente Medio parece haberse centrado en la región que serpentea a lo largo del río Éufrates, que podría suponer un punto de ruptura para las diferentes fuerzas presentes en el escenario bélico. Se está llevando a cabo la batalla por la liberación de Al Raqa, donde las milicias kurdas en concierto con las FDS están luchando desde hace semanas contra el que se considera uno de los principales centros del Estado Islámico en Siria. El verdadero enfrentamiento se producirá en la batalla por la reconquista de Deir ez-Zor, donde están en juego los intereses más relevantes para los Estados Unidos, Rusia, Siria e Irán.

La confrontación que se está consumando, esencialmente, además de suponer un factor estrictamente estratégico, también tiene un valor puramente político. La posición de Deir ez-Zor, en la orilla del río Éufrates y cerca de la frontera con Irak, es uno de los principales centros de conexión entre las bases del Estado Islámico en Siria y sus destacamentos iraquíes en Mosul. Los Estados Unidos bombardearon el área hasta 360 veces desde marzo, y no son pocas las dificultades para lograr erradicar al grupo yihadista, dada la fuerte presencia sunita en las aldeas de la zona.

Desde un punto de vista político, se observa una batalla que se libra en las mesas decisionales, que servirá para cobrar importancia en el plano internacional y acaparar el papel de potencia líder en la lucha contra el terrorismo. Las reivindicaciones realizadas la semana pasada por el Ministerio de Defensa de Rusia sobre la muerte de Abu Bakr al-Baghdadi, sedicente líder del Estado Islámico, durante los bombardeos de los barrios de Al Raqa controlados por los terroristas, hay que entenderlas como la posibilidad de lograr un mayor peso específico en las negociaciones. En esta línea, el pulso por la conquista del valle del Éufrates y la reunificación con los que luchan contra el Estado Islámico en Mosul conduce a demostraciones como la llevada a cabo contra el caza sirio, a la que sin embargo se han añadido unos gestos que pretenden poner un parche en la rozadura ocasionada.

Un tira y afloja de pequeñas reivindicaciones a las que inmediatamente se pone remedio, probablemente porque a nadie le interesa que se consume una escalada del conflicto. Mientras Trump es juzgado por su deseo de mejorar las relaciones entre Washington y Moscú, la solución a las discordias parece que se complica cada vez más en el terreno militar.

(Fuente: Gli Occhi Della Guerra)