El contradictorio expresidente yemení Saleh muere a manos de los milicianos hutíes

(SOS).- El expresidente de Yemen Ali Abdallah Saleh, que ha muerto este lunes a manos de milicianos hutíes, se pasó los últimos cinco años de su vida buscando alianzas que le permitieran mantener sus opciones a recuperar el poder que perdió en 2012.

Antiguo enemigo de los hutíes, a quienes combatió durante su largo mandato presidencial (1990-2012), Saleh ha perdido la vida abatido por un grupo de combatientes que asaltó su comitiva en un puesto de control cuando intentaba huir de Saná, después de que este fin de semana decidiera romper la alianza que le unía a los rebeldes desde 2014.

Nacido en 1942 en la población de Bait al Ahmar, Saleh, militar de profesión desde 1958, mostró sus aspiraciones políticas en junio de 1974, cuando participó en el golpe de Estado incruento que derrocó al Consejo de la República presidido por Kadi Abdul Rahman al Iryani.

A partir de ese momento, su carrera despegaría y en 1978 fue elegido miembro del Consejo Provisional Presidencial y, solo meses después, presidente de Yemen del Norte y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

Tras la reunificación de Yemen del Norte y del Sur, el 22 de mayo de 1990, Saleh continuó a la cabeza del Estado reunificado y reforzó aún más su poder tras aplastar en 1994, en menos de dos meses, una tentativa soberanista del antiguo sur, en una guerra civil en la que murieron ocho mil personas.

Desde entonces, gobernó sin rivalidad y reforzó progresivamente un poder cada vez más autoritario, que intentó disfrazar, al igual que el resto de dictadores árabes coetáneos, de una democracia formal que le llevó a celebrar elecciones presidenciales con varios candidatos en 1999 y 2006.

Los principales retos de seguridad a los que hizo frente fueron la amenaza del grupo terrorista Al Qaeda, gracias a la que estrechó sus relaciones con Estados Unidos, así como los levantamientos protagonizados a mediados de 2004 y en agosto de 2009 por los rebeldes hutíes. Ese conflicto causó decenas de muertos y no concluyó hasta febrero de 2010, cuando se acordó el fin de las hostilidades.

En 2011, Saleh logró que el Parlamento aprobara unos cambios provisionales que le permitían optar a un tercer mandato presidencial, prohibido por la Constitución.

Pero las presiones de la oposición, que salió a la calle el 27 de enero, le obligaron a dar marcha atrás en sus planes de concurrir a unas nuevas elecciones en 2013. Sin embargo, y a pesar de que las protestas fueron en aumento, se negó a escuchar las exigencias de la oposición, e incluso la propuesta del Consejo de Cooperación del Golfo, que intentó convencerlo de que renunciara en favor de su vicepresidente, Abdo Rabu Mansur Hadi.

Un bombardeo contra el complejo presidencial el 3 de junio de 2011, que estuvo a punto de acabar con su vida, no redujo tampoco sus ansias de mantenerse en el poder, al que finalmente se vio obligado a renunciar en febrero de 2012 por las presiones internas y de la comunidad internacional.

Ese mismo mes traspasó el poder a Mansur Hadi después de que este se impusiera en unas elecciones anticipadas en las que fue el único candidato. No obstante, mantuvo su influencia política y militar a través de familiares y socios políticos con altos cargos en las instituciones del país, como su hijo Ahmed, que no fue expulsado del Ejército hasta abril de 2013.

De hecho, sus intentos de entorpecer la transición política llevaron al Consejo de Seguridad de la ONU a imponerle sanciones el 7 de noviembre de 2014 por amenazar la paz y la seguridad y dificultar la transición en Yemen.

Sometido a cada vez más presiones, en septiembre de ese año, cuando sus antiguos enemigos del movimiento chií Ansar Allah, también conocidos como los hutíes, tomaron la capital en medio de protestas contra el Gobierno y el aumento del precio de los combustibles, Saleh decidió unirse a ellos.

Las protestas dieron paso a una cada vez mayor intervención en los asuntos del poder y finalmente los hutíes forzaron la dimisión, el 22 de enero de 2015, de Mansur Hadi, quien un mes después lograría huir a Aden.

En marzo de ese año, una alianza militar encabezada por Arabia Saudí intervino en el conflicto armado contra los hutíes y su principal socio, Ali Abdallah Saleh, que desde entonces han perdido terreno, aunque sin perder sus principales bastiones, entre ellos Saná.

En la capital tuvo lugar el pasado fin de semana la última maniobra política de Saleh, quien, tras unos enfrentamientos entre combatientes de ambas facciones rompió su alianza con los hutíes y mostró su disposición a dialogar con Riad, que se precipitó a darle su apoyo. Pero los hutíes se impusieron a sus hombres y cuando Saleh intentaba huir el convoy en el que viajaba fue tiroteado en un control de seguridad, poniendo fin a su vida.

El jefe de los Ansar Allah, Abdelmalik al Houthi, apareció en la televisión estatal inmediatamente después de darse a conocer la muerte del expresidente, para anunciar que el país acababa de frustrar “un complot orquestado por los enemigos de Yemen, usando a  Ali Abdallah Saleh y a sus milicias”.

Pocos días antes, el 30 de noviembre, cuando aún seguía siendo aliado de los hutíes, Saleh había negado públicamente que Yemen recibiera armas y misiles de Irán [acusación hecha por Riad, ndr]. Al día siguiente, Saleh, en otro discurso en público, afirmó que la guerra contra la alianza árabe (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Egipto y Bahréin) era inútil y que era “necesario combatir contra los hutíes”, sus ex aliados.

Las luchas por el poder en Yemen, cada vez más intrincadas, han convertido a sus 26 millones de habitantes en rehenes. Un bloqueo por tierra, mar y aire —que a lo largo del mes de noviembre llegó a ser total y ha sido suavizado ante la presión internacional— ha hundido al país en una profunda crisis humanitaria. Más de 20 millones de personas, incluidos alrededor de 11 millones de niños, necesitan asistencia humanitaria urgente. Y 14,8 millones no cuentan con asistencia médica básica en un país donde el cólera registra ya más de 900 mil casos de contagio.

Desde la intervención saudí, más 8.750 personas han fallecido y otras 50.600 han resultado heridas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Bombardeos y escaramuzas han beneficiado a grupos como Al Qaeda en la Península Arábiga y la sucursal local del Estado Islámico.

(Fuente: AsiaNews / Agencias)

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El Gobierno sirio estudia si volverá a unirse a las negociaciones de paz en Ginebra

(SOS).- Las conversaciones de paz auspiciadas por la ONU se reanudaron ayer en Ginebra con la participación de los rebeldes pero con la ausencia de la delegación gubernamental siria, que no ha anunciado si volverá a unirse al proceso de diálogo.

El enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, pretendía que la octava ronda de negociaciones que empezó el 28 de noviembre durara hasta el 15 de diciembre y dijo que las partes se tomarían el fin de semana para “refrescarse” y para las “consultas” pertinentes.

Sin embargo, el jefe negociador de la delegación gubernamental, Bashar al-Jaafari, advirtió antes de partir el viernes de Ginebra que tal vez no volverían a unirse al proceso negociador por culpa de la precondición de la Comisión Suprema para las Negociaciones (CSN) de que el presidente sirio, Bashar al-Assad, no participe en un eventual proceso de transición en el país árabe.

Al cierre de esta edición, los dirigentes sirios aún no habrían tomado la decisión sobre un posible retorno a las conversaciones en Ginebra, según fuentes cercanas a la delegación gubernamental.

Por su parte, el jefe de la delegación rebelde, Naser Hariri, reclamó a De Mistura y a la comunidad internacional qué digan públicamente quién está boicoteando el proceso.

Tras reunirse con el mediador de la ONU, Hariri manifestó este martes a los medios de comunicación que “es la responsabilidad del enviado especial y de la comunidad internacional anunciar al mundo qué parte está rechazando la negociación”.

“La parte que dice que somos nosotros los que ponemos precondiciones al diálogo es la que están efectivamente poniéndolas”, aseguró el máximo representante de la CSN.

Antes de comenzar esta ronda, el enviado especial de la ONU para Siria instó a las dos delegaciones a no poner precondiciones sobre la mesa, algo de lo que las partes se han acusado mutuamente de incumplir.

La directora de comunicación de la ONU en Ginebra, Alessandra Velucci, declinó por su parte comentar sobre el hecho de que la delegación gubernamental siria no estuviera en Ginebra ni que dudase sobre su participación.

“El mediador está listo para entablar negociaciones con todas las partes”, se limitó a decir Velucci.

Hasta la ruptura del diálogo, se preveía que las conversaciones se centraran en la redacción de una nueva Constitución y en la convocatoria de nuevas elecciones parlamentarias y presidenciales, así como en otros 12 principios que De Mistura evitó detallar.

El enviado especial de la ONU para Siria ha organizado siete rondas de conversaciones desde 2016 sin obtener ningún avance significativo.

(Fuente: Agencias)

Al menos ocho muertos en un atentado con bomba contra un autobús en Homs

(SOS).- Al menos ocho personas han muerto y otras 16 han resultado heridas como consecuencia de una explosión de una bomba que ha alcanzado a un autobús en la ciudad siria de Homs, según ha informado la prensa local.

Muchos de los pasajeros del autobús atacado son estudiantes universitarios, según ha explicado el gobernador de Homs, Talal Barazi. La explosión de la bomba ha tenido lugar en el distrito de Akrama, cerca de la universidad de Al Baabth, en esta localidad del oeste de Siria controlada por el Ejército.

Las imágenes del lugar del ataque muestran a un nutrido grupo de personas en torno a los restos calcinados de un autobús en el centro de una calle. La televisión estatal ha señalado que la bomba ha sido colocada por los “terroristas” para que estallara al paso del vehículo de transporte.

La acción de este martes todavía no ha sido reivindicada por ningún grupo terrorista aunque el Estado Islámico reclamó la responsabilidad por un atentado con coche bomba que acabó en mayo con la vida de cuatro personas y dejó a otras 32 heridas.

A lo largo de 2017, se ha registrado una serie de atentados con bomba contra ciudades bajo control gubernamental en Siria, incluida la capital, Damasco.

La alianza Hayat Tahrir al-Sham (HTS), antiguo Frente al-Nusra y filial de Al Qaeda, también ha reivindicado la autoría de algunos de los ataques.

“Las agencias de seguridad están constantemente persiguiendo a las células durmientes”, ha explicado el jefe de la Policía de Homs. “Hoy podría tratarse de una célula durmiente o podría ser una infiltración”, ha añadido.

El gobernador de Homs ha denunciado que los enemigos del Estado están intentando socavar la estabilidad del país en un momento en el que se acerca “la fase de la victoria”.

La ciudad de Homs fue liberada por el Ejército sirio el pasado mes de mayo. Con el apoyo de la aviación de combate rusa y las milicias respaldadas por Irán, el Gobierno de Damasco ha conseguido ganar terreno frente a los grupos armados rebeldes en el oeste del país, apuntalando su control en los principales centros urbanos.

Por otra parte, el Estado Islámico ha lanzado ayer varios contraataques contra las tropas gubernamentales sirias y las milicias kurdas y sus aliados en un intento de defender las zonas que conserva cerca del río Éufrates a su paso por la provincia nororiental de Deir ez-Zor.

Según fuentes locales, sigue habiendo combates entre el Ejército sirio y los yihadistas en los alrededores de las últimas tres localidades que la organización extremista mantiene en su poder al oeste del Éufrates.

En esa área, los radicales han atacado a los efectivos gubernamentales, que están respaldados por miembros de la milicia chií libanesa Hezbolá y combatientes iraníes, iraquíes y palestinos, en las inmediaciones de la población de Al Salhiya, donde han perpetrado dos atentados con coches bomba contra posiciones de sus adversarios.

La agencia de noticias Amaq, vinculada al Estado Islámico, ha informado en un comunicado publicado en Telegram de que los extremistas han derribado un avión de guerra sirio en las proximidades de Al Bukamal, lo que no ha sido corroborado por ninguna otra fuente.

Mientras, continúan los choques en lugares al este del río Éufrates entre el grupo yihadista y las FSD, una alianza liderada por milicias kurdas y respaldada por la coalición internacional.

La organización extremista trata de defender las 17 localidades que siguen bajo su dominio en esa parte de Deir ez-Zor, donde presenta una dura resistencia y ha logrado recuperar terreno frente a sus oponentes.

Los enfrentamientos se extienden desde el pueblo de Abu Yardub hasta la frontera con Irak.

(Fuente: Agencias)

Patriarca Younan: “Espero que Europa termine lo antes posible con las sanciones contra Siria”

(SOS).- “Quien paga las consecuencias de las sanciones no es la clase política, sino la pobre gente”. Esta es la denuncia del patriarca siro-católico Ignace Yousif III Younan, que ha expresado su preocupación por las condiciones de la población siria en una reunión organizada recientemente en Bruselas por Ayuda a la Iglesia Necesitada y la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE).

El primado de la Iglesia siro-católica ha indicado que uno de los obstáculos para la pacificación del país, azotado por seis años de conflicto, tiene que ver precisamente con las sanciones impuestas por el Consejo de Europa a Siria. “Esta disposición está causando mucho sufrimiento al pueblo sirio, que hoy depende totalmente del apoyo de las asociaciones caritativas católicas”, ha afirmado el patriarca, refiriéndose a las medidas restrictivas que han golpeado al gobierno sirio después del comienzo de la guerra. “Espero que Europa ponga fin a todo esto lo antes posible, les ruego que transmitan este mensaje a sus gobiernos”, ha enfatizado su beatitud, dirigiéndose a los representantes de treinta ONG europeas.

A continuación, el patriarca Younan ha pedido a los presidentes de las diversas organizaciones que apoyen a la comunidad siro-católica siria. Una comunidad que sin la ayuda de las organizaciones eclesiales “habría desaparecido”, ha denunciado el líder religioso. “Siempre hemos sido leales a nuestro país, donde hemos nacido y al que pertenecemos, pero como no tenemos milicias ni ambiciones territoriales, la gente piensa que debemos aceptar cualquier decisión o que es fácil ignorarnos”, ha señalado el patriarca de la Iglesia católica siríaca.

“Los misiles ya no caen, pero eso no significa que la guerra haya terminado”, ha recordado el arzobispo siro-católico de Alepo, monseñor Antoine Denys Chahda, al describir la situación en la ciudad siria arrebatada a los rebeldes el pasado mes de diciembre, después de cuatro años de asedio, donde el 70% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y se siguen sin poder atender muchas necesidades básicas.

El pasado mes de mayo, en el marco de la estrategia europea sobre Siria lanzada en abril de 2017, el Consejo de Europa ha decidido prorrogar las sanciones al régimen sirio hasta junio de 2018, extendiéndolas a tres ministros del ejecutivo de Bashar al-Assad. En general, hay 67 entidades y 240 personalidades afectadas por las medidas restrictivas decididas por Bruselas “a causa de la represión violenta contra la población civil en Siria”. Medidas que incluyen, dice la nota difundida la primavera pasada por el Consejo Europeo, “un embargo sobre el petróleo, restricciones sobre algunas inversiones, la congelación de activos del banco central sirio en la UE y restricciones a la exportación de equipos y tecnología”.

(Fuente: Gli Occhi Della Guerra)

Israel lanza un ataque con misiles contra posiciones militares cerca de Damasco

(SOS).- Israel disparó este sábado misiles contra posiciones de las fuerzas gubernamentales al sureste de Damasco que, según las autoridades de la República Árabe Siria, fueron interceptados por los sistemas de defensa antiaéreos.

Las fuerzas armadas de Siria interceptaron dos de los cinco misiles aire-tierra dirigidos contra un depósito de armas “estratégico” de la 1ª división del Ejército sirio en la provincia de Damasco, dijeron fuentes de seguridad.

“El enemigo israelí disparó a las 00.30 de esta madrugada misiles aire-tierra contra una posición militar en la periferia de Damasco. El sistema de defensa aéreo respondió y destruyó dos de los objetivos. Esta flagrante agresión ha provocado daños materiales a la citada posición”, señalaron esas mismas fuentes acusando a Israel “de apoyar a los grupos terroristas en Siria”.

Los aviones de combate israelíes realizaron varios simulacros de ataque sobre el territorio libanés y uno de los cazas aprovechó las maniobras de distracción para disparar contra los arsenales sirios.

Las explosiones se escucharon en Damasco y en los alrededores y causaron interrupciones en el suministro de electricidad en varias zonas de la ciudad.

Por su parte, la prensa israelí informó de que aviones de guerra de Israel atacaron una base militar que Irán está construyendo cerca de la capital siria.

Según esos informes, los ataques se efectuaron desde espacio aéreo libanés y golpearon cerca de la ciudad de Al Kiswa, a 13 kilómetros de Damasco. Como es habitual en estos casos, el Ejército de Israel declinó comentar el incidente.

En los últimos dos meses las fuerzas israelíes realizaron varios ataques en territorio sirio, lo que llevó al Gobierno de Damasco a quejarse ante la ONU y el Consejo de Seguridad.

La semana pasada, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, advirtió de que su país no permitirá la presencia militar de Irán en Siria.

Un aviso que el propio Netanyahu transmitió al presidente de Rusia, Vladimir Putin, de Estados Unidos, Donald Trump y de Francia, Emmanuel Macron, en los últimos diez días.

(Fuente: Agencias)

Crisis Rohingya: ¿tendrá éxito la mediación de China?

(SOS).- En los últimos días ha habido una frenética actividad diplomática de parte de China en la crisis de los Rohingya. Tras haber aplaudido, en el pasado, la intervención del ejército birmano contra la minoría, ahora Beijing se propone como mediador entre Myanmar y Bangladesh. No está claro si el acuerdo establecido a finales de noviembre entre los dos países, para el regreso de los Rohingya, ha sido fruto de la mediación china. Lo que no deja de ser cierto es que Beijing está preocupada por la intervención de otras potencias en la región de Rakhine, donde China ha gastado miles de millones para un oleoducto, un gasoducto, infraestructuras, convirtiendo a esta zona en uno de los centros neurálgicos del proyecto Belt and Road Initiative, la Nueva Ruta de la Seda.

En el texto que publicamos a continuación, por cortesía de la Jamestown Foundation, Sudha Ramachandran*
enuncia todas las relaciones económicas y militares que Beijing mantiene con Dacca y Naipyidó, y explica este nuevo rol de mediador internacional asumido por China,  motivado por sus intereses económicos, más que por razones humanitarias (traducción al español, de AsiaNews).

Durante su visita a Dacca (Bangladesh) y a Naipyidó (Myanmar) los días 18 y 19 de noviembre, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, ha propuesto un plan en tres etapas, para resolver la crisis Rohingya. Ante todo, Wang ha solicitado un cese del fuego, orientado a restaurar el orden y la estabilidad en la región, para frenar el flujo de Rohingya que huyen hacia Bangladesh. China piensa que esto podría servir para preparar una segunda etapa: las negociaciones entre Myanmar y Bangladesh para afrontar el problema de los refugiados. La tercera y última fase comprende el desarrollo económico del Estado de Rakhine, para afrontar las causas que subyacen a la violencia (Global Times, 20 de noviembre).

Según parece, Naipyidó y Dacca han aceptado el plan de China, y esto marca el inicio de una nueva fase de involucramiento de Beijing en el conflicto de los Rohingya (FMPRC, 20 noviembre). Hasta ahora, el rol de China se limitaba a proveer ayuda humanitaria para los refugiados Rohingya, y proteger a Myanmar de las censuras internacionales. ¿Por qué China adopta ahora un rol de mediador en el conflicto? Y, ¿hay probabilidades de que tenga éxito en llevar la paz a esta agitada región?

El conflicto Rohingya

La crisis Rohingya comienza el 25 de agosto, cuando el gobierno de Myanmar declara “organización terrorista” al  Arakan Rohingya Salvation Army (ARSA), en respuesta a los ataques letales perpetrados en puestos de policía y del ejército en el Estado de Rakhine, en la zona occidental de Myanmar (Mizzima, 28 de agosto). Este lanza una represión militar en Rakhine que –según se afirma– apunta a los militantes (Mizzima, 16 de octubre; Terrorism Monitor, 10 noviembre). De todos modos, se desencadena una violencia horrenda contra la población civil Rohinyá, e incluso sontra mujeres y niños. Pueblos enteros son arrasados. Se piensa que más de 600.000 Rohingya -de los aproximadamente 1,1 millones de Rohingya que viven en Myanmar- han huido a Bangladesh (The Wire, 17 noviembre). La crisis actual es la más grave que se recuerde en la historia del conflicto Rohingya, que ya lleva varias décadas.

Las raíces del conflicto Rohingya (como todos los demás conflictos étnicos de Myanmar) se remontan al período colonial, pero la Independencia trajo consigo una discriminación anti-Rohingya, que se ha tornado sistemática y seria. Grupo étnico musulmán que lleva siglos viviendo en el Estado de Rakhine, los Rohingya no figuran entre los 135 grupos étnicos oficiales de Myanmar. Desde 1982 se le niega la ciudadanía, lo cual los convierte en apátridas (Daily Sabah, 23 de octubre). Además de los sufrimientos por mano de los militares, los Rohingya también han estado en la mira de grupos armados budistas de Rakhine (The Wire, 17 noviembre). La violencia ha producido olas migratorias de Rohingya rumbo a los países vecinos como Bangladesh, Tailandia, India, Malasia e Indonesia. Puesto que también se les niega su ingreso en estos países, los refugiados Rohingya son rechazados y languidecen en campos improvisados y superpoblados.  (The National, 13 septiembre).

El apoyo de China

Las noticias sobre las atrocidades de los militares birmanos, perpetradas contra los civiles Rohingya que huían han suscitado la indignación internacional. Zeid Ra‘ad al-Hussein, responsable del Consejo de la ONU abocado a los derechos humanos, ha descripto la situación como “un ejemplo de un manual de limpieza étnica” (UN News Centre, 11 septiembre). Incluso varios países islámicos y potencias occidentales han criticado la brutal represión de Myanmar contra los Rohingya (Arab News, 5 septiembre, FirstPost, 23 septiembre).

Mientras tanto, China ha elogiado públicamente las represiones del gobierno de Myanmar en Rakhine. En septiembre, el embajador chino en Myanmar, Hong Liang, “se mostro fuertemente a favor” de los “contraataques de las fuerzas de seguridad birmanas contra los extremistas terroristas [Rohingya, ndr]” a la vez que describió la campaña militar como un “asunto de competencia interna”  (The Global New Light of Myanmar, 14 septiembre). Más tarde, en el mismo mes, Hong le aseguró al gobierno de Myanmar que China permanecería a su lado “con firmeza” en el plano internacional y que continuará brindando la “asistencia necesaria” para ayudarlo a “mantener la estabilidad interna y el desarrollo” (The Irrawaddy, 27 septiembre).

En la ONU, China puso un freno a las resoluciones contra Myanmar, y obligó a suavizar las declaraciones críticas como consecuencia de la brutal campaña militar contra los Rohingya. El 6 de noviembre, por ejemplo, el Consejo de Seguridad de la ONU (UNSC) expresó “grave preocupación por las noticias sobre violaciones de los derechos humanos y abusos en el Estado de Rakhine” y solicitó al gobierno de Myanmar que procediese “a garantizar que no haya un ulterior uso excesivo de la fuerza militar” (United Nations, 6 noviembre). Si bien se trataba de una fuerte censura sobre el uso de la fuerza militar de Myanmar contra los Rohingya, la misma sólo constituía una declaración –y no una resolución- cuya aplicación no es obligatoria. China y Rusia forzaron al UNSC a emitir una declaración de la presidencia, en lugar de una resolución. La declaración denuncia el modo en que Myanmar ha manejado la crisis, pero carece de consecuencias.

Los intereses chinos en Rakhine

Los intereses chinos en el Estado de Rakhine surgen por su posición estratégica y por sus recursos hídricos. El Estado está situado en la bahía de Bengala, que se abre sobre el Océano Índico. La extensa costa del Rakhine ofrece al sur de China un acceso al mar, mientras que a China oriental le brinda una vía más corta para llegar al Océano Índico. De la misma manera, el puerto de  Gwadar,  en Pakistán, permite a Beijing transportar petróleo, gas y otros productos del Asia occidental hacia la China occidental, bastante subdesarrollada, a través de una ruta que pasa por Pakistán  (China Brief, 31 de julio, 2015 y Mizzima, 31 de octubre). Los puertos y oleoductos en Rakhine incrementan de modo significativo el comercio de China con África y Asia occidental, y lo liberan de la dependencia del congestionado Estrecho de Malaca  (China Brief, 31 de julio, 2015).

Además, Rakhine es rico en recursos naturales. En el año 2004, a lo largo de sus costas se descubrieron vastos yacimientos de gas. A principios del 2008, China adquirió gas proveniente del área y desde el 2013 comenzó a transportarlo desde  Kyaukphyu, sobre la costa de Rakhine, hasta la provincia china del Yunnan, a través del gasoducto Myanmar-China. Este gas resuelve las necesidades de las provincias chinas de Yunnan, Guizhou y Guangxi, y de otros condados y ciudades. Desde abril de este año, el petróleo del Rakhine es transportado a China mediante un oleoducto que corre en paralelo al gasoducto citado (China Daily, 11 de mayo y Mizzima, 31 de octubre).

Se dice que China debe haber invertido cerca de dos mil quinientos millones de dólares americanos en los proyectos para el transporte del gas y del petróleo, y que está invirtiendo otros diez mil millones de dólares en la zona económica especial de Kyaukphyu, que incluirá un puerto de aguas profundas y un parque industrial, con el objetivo de convertir a Kyaukphyu en un centro económico marítimo (Mizzima, 31 de octubre).

Las áreas más azotadas por la violencia actual están situadas en el norte de Rakhine, cerca de la frontera entre Myanmar y Bangladesh. Beijing está preocupada, aún cuando Kyaukphyu, el oleoducto y el gasoducto no están en esta zona, y tampoco corren por la zona afectada por la inquietud. El surgimiento del ARSA y su creciente capacidad de lanzar ataques sobre objetivos bien protegidos indica que, para ellos, atacar fuera de sus bases es sólo una cuestión de tiempo. Lo cual ha incrementado la preocupación de Beijing por la seguridad  de las infraestructuras construidas y en las cuales ha invertido tanto en Rakhine.

El Estado de Rakhine juega un rol significativo en la Belt and Road Initiative (BRI) de China. El puerto de Gwadar en Pakistán, el puerto de Kyaukphyu y Myanmar serán importantes centros para el cinturón marítimo de la Ruta de la Seda de la BRI. De ello se deriva que la “estabilidad de Rakhine” sea vista como un factor “importante” para el éxito de la BRI, tal como fue dicho por U Maung Maung Soe, analista de asuntos étnicos y políticos (The Irrawaddy, 4 septiembre). El interés de China por hacer que se termine la crisis Rohingya y restaurar la estabilidad en la región se ve movido por la preocupación del impacto que la violencia y las tensiones de Rakhine podrían tener sobre el éxito de sus proyectos en Myanmar y en la BRI.

Estrechos vínculos de China con Bangladesh

También en Bangladesh China ha invertido fuertemente en la modernización y construcción de infraestructuras portuarias, carreteras, puentes y ferrocarriles. También es su principal socio; Bangladesh ofrece un gran mercado para productos chinos. Los informes de defensa también son fuertes; Bangladesh es el segundo importador de armas chinas (después de Pakistán) y es la fuente del 82% de todas las armas compradas por Bangladesh entre 2009 y 2013 (China Brief, 21 de junio de 2016).

China también está ansiosa por proteger sus fuertes y crecientes intereses y lazos en Bangladesh. Aquí hay una preocupación sobre la campaña militar de Myanmar contra los Rohingya, que es directamente responsable de la ola de refugiados en Bangladesh y que ha dejado en Dacca la pesada tarea de encontrar refugio y alivio para los refugiados Rohingya. La estrategia militar de Myanmar no solo contribuyó al éxodo de los refugiados, sino que también causó la militancia Rohingya. Para Bangladesh, que ya está luchando con una serie de grupos yihadistas, la emergencia del ARSA y el adiestramiento de sus cuadros en lugares-santuario de Bangladesh plantea más amenazas a la seguridad. La adhesión de China a la estrategia de Myanmar sobre el tema Rohingya ha provocado naturalmente una “gran decepción” en Dacca (Daily Star, 13 de noviembre).

Para aliviar la carga de Dacca en el cuidado de los refugiados Rohingya, China está ofreciendo ayuda, incluidas tiendas y mantas a los refugiados Rohingya en Bangladesh (Xinhuanet, 13 de octubre). Los líderes chinos están preocupados por los intentos de Bangladesh de atraer potencias extra-regionales para resolver la crisis, empujando a Beijing a acelerar los esfuerzos para llevar a Myanmar y Bangladesh a la mesa de negociaciones y dar conclusión al problema de los refugiados.

¿La mediación china tendrá éxito?

En el pasado, China evitó desempeñar el papel de mediador en conflictos fuera de sus fronteras, justificando que estaba en contra de sus principios de no injerencia en los asuntos internos de las naciones soberanas. En cualquier caso, en los últimos años ha demostrado una creciente disposición a mediar para terminar con los conflictos. Por ejemplo, ha estado involucrado en los esfuerzos para llevar al gobierno afgano y los talibanes a la mesa de negociaciones (Express Tribune, 7 de marzo). Más recientemente, ha practicado contactos diplomáticos entre Afganistán y Pakistán para detener las crecientes tensiones entre los dos vecinos (Times of India, 26 de junio). China parece querer asumir el papel de mediador en regiones donde tiene fuertes intereses económicos o de otro tipo, y es la principal motivación que empuja a la mediación de Beijing en la crisis de Rohingya.

Es probable que el conflicto en la crisis Rohingya empeore debido al enfoque de China hacia el desarrollo militar-económico. El desarrollo de una región violenta debido a los actores externos rara vez beneficia a los locales, como se ve en la provincia pakistaní de Baluchistán. El desarrollo chino del puerto de Gwadar en la región ha empujado a los militantes a golpear a los que vienen del exterior (Express Tribune, 12 de abril de 2015, China Brief, 31 de julio de 2015). Casi con toda seguridad, los proyectos en el Rakhine favorecerán a los inversores extranjeros, a los budistas de Rakhine, y a la mayoría bamar, no a los marginados Rohingya. El desarrollo que no produce la inclusión económica de los Rohingya profundizará las críticas existentes y creará nuevos conflictos.

Para resolver el conflicto, es importante que Myanmar enfrente la raíz de los problemas, que son principalmente políticos: la denegación de la ciudadanía y los derechos del pueblo Rohingya y las políticas discriminatorias. Es difícil para China presionar a Myanmar sobre el tema de la ciudadanía. Además, se sabe que el ejército birmano es muy sensible a la soberanía del Estado y es poco probable que responda positivamente a las presiones chinas sobre estos temas.

China tiene una cierta influencia política y económica sobre Bangladesh y Myanmar, pero carece de otras cualidades que un mediador debería tener si quiere tener éxito en la pacificación del conflicto Rohingya. En particular, Bangladesh cree que China tiende hacía Myanmar; y podemos esperar que la economía sustancial de Beijing y otros intereses en Rakhine alimenten las sospechas de Myanmar sobre las verdaderas intenciones y acciones de China.

Conclusión

La mediación china difícilmente resolverá el conflicto Rohingya. A lo sumo, su intervención podría poner una tapadera a la violencia desencadenada por las fuerzas militares de Myanmar en el Estado de Rakhine. Esto podría garantizar un cierto grado de estabilidad, pero no la paz en Rakhine. En el futuro, uno puede esperar que China se ofrezca como mediadora en conflictos internos y entre naciones donde tiene intereses importantes, especialmente aquellos que incluyen naciones que son parte de la Belt and Road Initiative.

*Investigadora independiente y periodista que reside en Bangalore (India).

(Fuente: AsiaNews)

La octava ronda de negociaciones de paz en Ginebra se prolongará hasta el 15 de diciembre

(SOS).- La octava ronda de negociaciones para lograr la paz en Siria, que comenzó el 28 de noviembre, durará hasta el 15 de diciembre, según anunció el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura.

“La idea era hacer una pequeña ronda de 2-3 días para permitir a la delegación gubernamental asistir a la conferencia de Sochi, y después volver. Pero como Sochi se ha pospuesto, creemos que era la ocasión para una oportunidad más prolongada”, afirmó De Mistura en rueda de prensa.

El pasado 22 de noviembre el presidente de Rusia, Vladímir Putin, logró el respaldo de sus colegas turco e iraní, Recep Tayyip Erdogán y Hasan Rohaní, respectivamente, para poner en marcha un nuevo proceso de paz para Siria, paralelo al llevado a cabo en Ginebra por la ONU.

Estaba previsto que hubiera una nueva reunión de este nuevo proceso de nuevo en Sochi donde debía participar la delegación gubernamental siria presente en Ginebra, pero al posponerse la cita de la localidad rusa, el mediador de la ONU entendió que podía contar con ellos por más tiempo.

El nuevo calendario delineado ahora por De Mistura pasa por nuevas conversaciones este viernes con ambas delegaciones, darles una pausa “para que se refresquen y consulten”, y retomar el diálogo “posiblemente” el próximo martes.

Hasta ahora no ha habido confirmación por parte del Gobierno sirio sobre si acepta este nuevo formato, pero el hecho de que el mediador de la ONU lo haya anunciado formal y oficialmente en una rueda de prensa hace indicar que ha sido aprobado.

La idea de De Mistura es que las negociaciones se lleven a cabo de forma indirecta pero con la participación de ambas delegaciones al mismo tiempo y en el mismo lugar, pero en salas diferentes.

“Hoy comenzamos una fase activa de negociaciones de proximidad muy cercanas, con las partes a escasos cinco metros la una de la otra, y mi equipo y yo pasando de una sala a la otra”, explicó a la prensa el enviado especial de la ONU para Siria.

De Mistura quitó peso al hecho de que hubiera abogado durante meses por negociaciones directas, y argumentó que el formato de diálogo de proximidad “puede ser, y ha sido en infinidad de negociaciones, muy efectivo”.

El mediador de la ONU recordó que la delegación gubernamental siria llegó tarde (un día) “pero llegó”, y agradeció a Rusia por haber insistido al Gobierno de Damasco para que participara en el encuentro.

La delegación gubernamental siria frenó y luego pospuso su participación en las negociaciones argumentando que la Comisión Suprema para las Negociaciones (CSN), una coalición de plataformas rebeldes, había establecido como requisito la salida del presidente Bashar al-Assad del poder antes del proceso de transición.

Ante esta situación, De Mistura volvió a poner énfasis en el hecho de que las delegaciones no debían establecer “precondiciones” para el diálogo, y les agradeció por no hacerlo.

En declaraciones a los medios de comunicación, el enviado especial de la ONU para Siria sostuvo que el objetivo de esta ronda es poder redactar “una nueva lista de doce puntos en los que se incluyan una visión común del tipo de país en el que los sirios les gustaría vivir”.

Estos puntos, según explicó De Mistura, serían la guía para la redacción de una nueva Constitución y para la convocatoria de elecciones libres supervisadas por la ONU. Ambas delegaciones “comparten algunos puntos” de esa lista, pero no quiso indicar cuáles son.

El mediador aseguró que la atmósfera en las delegaciones “era profesional y seria en ambos lados”, aunque asumió que el mayor escollo es la “falta de confianza” entre ellas.

(Fuente: Agencias)