El Ejército sirio avanza hacia Deir ez-Zor

(SOS).- Como ya se había anunciado en los últimos días, la conquista de Al Rusafa no fue sólo simbólica y dirigida a la conservación y recuperación de las ruinas de la antigua Sergiopoli, sino que también supuso una victoria estratégica cuyos efectos comienzan a pesar mucho en la larga pero constante reconquista del desierto por parte del Ejército sirio que combate contra el Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe). El punto de inflexión en esta dirección se produjo en mayo, cuando los soldados leales al presidente Bashar al-Assad comenzaron a presionar Deir Hafer desde la periferia oriental de Alepo e, inmediatamente después, recuperaron las orillas del Éufrates rechazando a los milicianos del Califato de la provincia alepina; una vez controlada toda la zona plana entre el lago Al Jaboul y el río Éufrates, el Ejército entró en la provincia de Al Raqa y ahora, tras la liberación de Al Rusafa y su cruce de carreteras, está apuntando hacia los campos de petróleo de la zona con el objetivo de acceder a las provincias más orientales del país después de cinco años de ausencia.

A 90 km de Deir ez-Zor

La capital más oriental de Siria se convirtió, en los últimos años, en el emblema de la guerra y en uno de los símbolos más importantes del conflicto. Deir ez-Zor, punto de confluencia comercial vital en tiempos de paz, dada la presencia del Éufrates y la proximidad de muchos campos de petróleo y del paso fronterizo iraquí de Al Qaim, nunca se rindió a los terroristas de Daesh a pesar de un asedio que dura cuatro años. Las únicas fuentes de sustento actualmente vienen del cielo, tanto por parte de los aviones militares que bombardean a los milicianos que están listos para atacar la ciudad, como por parte de los aviones de carga que catapultan la ayuda humanitaria y otras cosas que puedan servir para mantener un mínimo de normalidad en Deir ez-Zor; pero ahora el escenario podría reservar importantes novedades, para la que los mismos sirios definen como ‘la ciudad mártir’. Tras la liberación de Al Rusafa, el Ejército de Damasco comenzó a avanzar tanto hacia el sur como en dirección a Deir ez-Zor.

Si antes la referencia a las futuras acciones para romper el asedio de la capital oriental se daba desde el frente de Palmira, ahora el Ejército sirio está listo para avanzar sobre dos ejes: además del de la llamada Perla del desierto, liberada el pasado mes de marzo, la unidad de élite de las Fuerzas Tigre avanza desde Al Rusafa y se encuentra a 90 km al oeste de Deir ez-Zor, aproximándose aún más a las tierras altas que dominan la frontera entre esta provincia y la de Al Raqa. Las autoridades de Damasco apuestan por una ofensiva destinada a poner fin a años de asedio de la ciudad mártir y esto no sólo por razones obvias y simbólicas, sino incluso motivadas por el objetivo clave de reconquistar el este de Siria y sus ciudades principales. Desde el Ministerio de Defensa sirio no se filtra nada acerca de la próxima ofensiva en Deir ez-Zor, sin embargo la avanzada, aunque lenta, parece continua y el hecho de haber llegado a menos de 100 km del centro de la ciudad es un elemento que abre nuevos escenarios y da esperanza principalmente a los propios habitantes de la capital oriental.

La reconquista de los campos de petróleo

Bajo el punto de mira del Ejército no está sólo Deir ez-Zor, sino también los vastos territorios del desierto en cuyas profundidades se encuentran varios yacimientos de petróleo, los mismos que hace unos años permitían que Daesh se financiase a través de las ventas realizadas más allá de la frontera con Turquía; las Fuerzas Tigre también se están centrando en este frente a partir de Al Rusafa. En los últimos días, particularmente, se ha recuperado el vasto campo petrolífero de Kadir, uno de los más importantes de la región; el avance hacia estos enormes yacimientos de petróleo tiene un doble propósito. Por un lado, la aproximación al flanco occidental de Sukhnah, una ciudad al este de Palmira, donde Daesh fortificó en los últimos años sus defensas. Por otro, la conquista de infraestructuras que podrían representar en unos pocos meses un balón de oxígeno para la exhausta y desangrada economía siria, oprimida por la guerra y las sanciones occidentales que nunca fueron revocadas desde principios de 2011.

A partir de este último punto, la reactivación de los campos de petróleo aseguraría la autosuficiencia energética del Gobierno de Siria y una mayor eficiencia en la distribución del servicio, evitando así los molestos y frecuentes apagones, incluso en la propia capital del país; además, la reactivación de los pozos necesitaría de la ayuda de muchos trabajadores y esto podría dar cientos de puestos de trabajo que favorecerían el retorno de muchos emigrados y un aumento del empleo, con el consiguiente incremento del apoyo popular al Gobierno. Todo esto sin tener en cuenta que, con una posible venta de petróleo en el extranjero, las arcas de Siria podrían disfrutar de un verdadero soplo de aire fresco, porque para Damasco el conflicto supone un costo exorbitante y la deuda comienza a ser una seria preocupación de cara a la postguerra. Pero no hay que olvidar el hecho de que, como se mencionó anteriormente, el progreso hacia los campos de petróleo favorece una futura avanzada hacia Sukhnah, situada entre Palmira y Deir ez-Zor.

Su conquista será crucial para el control del corazón de la parte del desierto de Siria, aunque aquí todavía se considera muy fuerte a Daesh por el hecho de que a lo largo de los años construyó importantes fortificaciones difíciles de conquistar; es por eso que se está avanzando hacia Sukhnah tanto desde Palmyra, las últimos informaciones hablan de que los soldados sirios se encuentran a 11 km de la ciudad, como desde los yacimientos de petróleo al sur de Al Rusafa, con la intención de rodear a los yihadistas y crear una conexión entre el frente al este de Homs y el de la parte meridional de la provincia de Alepo. La aceleración experimentada por la guerra de Siria va de la mano con el hecho de que el Gobierno sirio regresará pronto a la provincia de Deir ez-Zor, y también al desierto en la parte oriental del país. Con la tregua todavía vigente en Idlib y en las regiones a su oeste, será entre las arenas del desierto donde el conflicto vivirá sus momentos más importantes en las próximas semanas.

(Fuente: Gli Occhi Della Guerra)

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