Golfo – Mientras Riad dicta sus condiciones para poner fin a la crisis, Doha busca nuevas alianzas

(SOS).- La prensa árabe pro-saudí ha publicado noticias relacionadas con una supuesta situación de pánico generalizado existente entre los ciudadanos de Qatar, después de la ruptura de las relaciones diplomáticas y el cierre del espacio aéreo y los pasos fronterizos terrestres. Ante los rumores de que la gente está haciendo colas frente a los supermercados en un frenesí para poder comprar alimentos, las autoridades de Doha han difundido imágenes online desmintiendo los hechos.

De hecho, la vida en la capital de Qatar continúa como si nada hubiera pasado. Es más, a pesar de la prohibición de criticar y provocar a otros países del Golfo, los ciudadanos qataríes han publicado comentarios sarcásticos en las redes sociales ridiculizando el bloqueo económico impuesto por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU). En el punto de mira de los internautas, el embargo sobre los productos lácteos así como sobre las frutas y verduras, que han sido substituidos por los productos frescos que vienen directamente de Turquía. Los contenedores llenos de quesos y yogurt de marca Marajj, producidos en Arabia Saudita y que llegaron el miércoles a Doha, fueron devueltos al remitente después de que las aduanas qataríes les negaran la entrada.

Qatar, de hecho, está lejos de ser aislado; al contrario, la crisis que estalló tras la visita oficial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la región no hizo más que dividir a las naciones de la región en dos bloques. De una parte, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Bahrein; y de la otra, Qatar, Omán, la mitad de Yemen y, hasta cierto punto, también Kuwait.

Esta crisis dividió en dos al Consejo de Cooperación de los países árabes del Golfo. El cierre del espacio aéreo en cambio, llevó a Qatar a acercarse más a Irán, el enemigo número uno que Riad y Abu Dhabi piden combatir.

En el plano militar, el Parlamento turco aprobó el miércoles por la tarde una resolución para enviar tropas a Qatar en virtud del acuerdo de defensa mutua, firmado en el año 2014. Ciertamente, las palabras del presidente Trump han acercado aún más a Doha y Moscú. Además, Alemania, Gran Bretaña y Francia se han negado a unirse a la campaña anti-Qatar, lo que empujó al ministro de Exteriores saudí al-Jubair a recurrir al término “hermana” hablando de Doha. Para muchos analistas y expertos, con el discurso del miércoles de al-Jubair, Riad parecía estar dando un paso atrás después de una semana de tensiones cada vez mayores. Del mismo modo, el ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, Anwar Karkash, afirmó que deseaba un “cambio de política” en Qatar y no un “cambio de régimen”.

La repentina campaña contra Qatar y el terrorismo islámico lanzada por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes es una fuente de entretenimiento para los ciudadanos del mundo árabe, que conocen muy bien el origen de Daesh (acrónimo árabe del Estado Islámico) y por quién fue patrocinado durante muchos años. Por supuesto, esto no disminuye el rol que tuvo Qatar, ni mucho menos el de la emisora al-Jazeera, que Riad ahora quiere cerrar. El miércoles por la tarde, una fuente anónima cercana a los gobernantes de Qatar habló con AsiaNews sobre una posible solución a la crisis favorable a Qatar, que podría evitar que el reino se someta a las demandas saudíes y de los Emiratos Árabes Unidos. “El emir Tamim Ben Hamad al-Thani sorprenderá a todos con una solución imposible de rechazar”, dijo la fuente.

Entre las condiciones impuestas por Riad y Abu Dhabi para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas figuran: la ruptura de relaciones con Irán, el cierre definitivo de la emisora televisiva al-Jazeera y de una serie de órganos de prensa financiados por Qatar. Entre estos, el periódico londinense en lengua árabe al-Qods (Jerusalén) fundado en 1989, el sitio News online Ashark al-Awsat, le red televisiva Al Arabi Al Jadid, creada en un primer momento por el intelectual Asmi Bshara para competir con al-Jazeera, y también la versión árabe del diario inglés Huffington Post y el periódico al Khalij al Jadid. Otra de las condiciones es la de expulsar a todos los activistas de los Hermanos Musulmanes y de Hamas de Qatar, con la clausura de sus sedes en el país y congelar sus cuentas bancarias. A esta última se añade el bloqueo de las actividades de muchas “asociaciones caritativas islámicas”, activas en Qatar y desde hace ya tiempo criticadas por el Departamento de Estado norteamericano, por las donaciones de “naturaleza sospechosa” a grupos y movimientos que operan en países desgarrados por los conflictos y por la llamada “Primavera árabe”.

Desde Egipto, que jamás perdonó a Qatar el apoyo dado a los Hermanos Musulmanes y al expresidente Morsi, llega mientras tanto otra señal de ruptura. El miércoles, las autoridades egipcias ordenaron que las mezquitas construidas con dinero qatarí cambiaran su nombre y adoptaran otro distinto al de sus benefactores de Qatar.

Mientras desde el Golfo llegan señales positivas sobre la atenuación de la crisis, como la orden de detener la campaña de difamación contra Qatar en la prensa saudita y de los Emiratos, a la espera de una solución llega repentinamente la noticia de la reconstrucción del “Frente de salvación nacional de Qatar”. Se trata de un movimiento disidente disuelto inmediatamente después de la transferencia de los poderes del abuelo del actual emir de Qatar a su padre, el ex emir del país.

Aunque el conflicto diplomático puede ser remediable, igualmente dejó signos de cambios indelebles en las relaciones entre los países árabes del Golfo, que hasta hace pocos años eran compactos en las decisiones y siempre actuaban unidos en materia económica y de política exterior. Qatar, inicialmente aislado, sale más reforzado que antes y comenzó a revisar sus alianzas regionales e internacionales con China, Rusia, Irán e India, sin comprometer sus relaciones con Occidente. Sin embrago, fuentes qataríes hablan de las presiones sufridas en las últimas horas por el ministro de Defensa, Khaled al-Atiya, que habría sido interrogado secretamente por su presunta responsabilidad en la difusión a los medios estatales de declaraciones sobre Teherán atribuidas al emir de Qatar, Sheikh Tamin bin Hamad al-Thani. Las palabras puestas en boca del monarca fueron el resultado de una acción de piratería informática, señalaron los dirigentes del Emirato. El “casus belli” dio inicio al enfrentamiento con los sauditas.

Según algunos informes sin confirmar, el ministro Khaled al-Atiya habría sufrió un intento fallido de asesinato en las últimas 48 horas.

(Fuente: AsiaNews)

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