El nuevo enfrentamiento entre Irán y Arabia Saudita

(SOS).- La confrontación entre Irán y Arabia Saudita, pronto podría afectar no sólo a Oriente Medio. Las dos potencias regionales, una chií y la otra suní, no sólo se enfrentan por razones religiosas, sino principalmente por cuestiones económicas. En particular, las relacionadas con las exportaciones de petróleo y gas. Actualmente existen una serie de conflictos en los que, incluso si no hay una confrontación directa y abierta entre los dos ejércitos, se percibe una fricción muy importante que marca el tira y afloja entre Teherán y Riad. Por un lado, Irán apoya al presidente Bashar al-Assad en el conflicto sirio que desangra al país árabe desde el 2011, mientras que los Saud financian a los grupos islamistas y salafistas para derrocar al actual gobierno de Damasco; Del mismo modo, si Teherán sostiene al grupo chiíta de los hutíes en Yemen, Riad apoya al gobierno en el exilio desde el 2013. Pero ahora, el enfrentamiento entre los dos países está listo para desplazarse incluso al Cuerno de África.

Una base militar saudí en Yibuti

El problema de Yemen es precisamente el que está acentuando la carrera de los saudíes y los iraníes para estrechar alianzas estratégicas con los países que se asoman al Mar Rojo y cuyas aguas también están próximas a las del Océano Índico; en particular, son dos los países más importantes desde este punto de vista: Yibuti y Eritrea. Ambas naciones poseen los principales puertos de gran parte del Cuerno de África, dado que Etiopía no tiene acceso al mar y Somalia se ha vuelto incontrolable; las instalaciones portuarias de Massawa y Assab en Eritrea y Ciudad de Yibuti en Yibuti, se encuentran a pocos kilómetros de la costa de Yemen y el estrecho de Bab el-Mandeb (más incorrectamente conocido como ‘estrecho de Adén’), ahí donde precisamente el Mar Rojo y el Océano Índico se cruzan en uno de los puntos más importantes y delicados para las rutas comerciales.

Por lo tanto, no es casualidad que el gobierno de Arabia Saudita, después de asumir el liderazgo de la coalición de los países del Golfo contra los hutíes en Yemen, se haya centrado de inmediato en la pequeña ex colonia francesa de Yibuti para establecer una base militar. Los primeros rumores en ese sentido surgieron a finales de 2016, pero fue un artículo publicado en el Financial Times el 17 de enero de 2017 el que reveló los detalles de este proyecto. En las semanas posteriores, los rumores fueron confirmados definitivamente también gracias a las palabras de Ziauddin Bamakhrama, el embajador de Yibuti en Arabia Saudita. “Nuestro gobierno no ve la hora de establecer un acuerdo con el Ejecutivo saudita -dijo el diplomático al diario saudita Asharq Al Awsat- para fortalecer los lazos militares entre los dos países. En este acuerdo, confirmo también la posibilidad de una colaboración en todos los ámbitos”, haciendo referencia precisamente a la base militar.

No se indicaron los tiempos para la construcción de la citada instalación, pero el proyecto existe y sigue adelante. El pasado 27 de abril, el príncipe Mohamed Bin Salaman, ministro saudita de Defensa, se reunió con su homólogo de Yibuti, Ali Hasan Bahdon, para firmar definitivamente el acuerdo de colaboración entre los dos países, el primer paso oficial para que arranquen los trabajos. El 5 de diciembre, según informó el diario Gulf News con sede en Manama, el ministro de Asuntos Exteriores de Yibuti también habló explícitamente de la base militar de Arabia Saudita en su territorio: “Hay un retraso en el proyecto -declaró Mahamoud Ali Youssouf- pero es sólo puramente técnico. La base se hará lo antes posible”.

Las relaciones entre Irán y Eritrea

La maniobra saudita se debe principalmente a la necesidad de mantener contactos en la región del Cuerno de África, dado que Eritrea parece estar desde hace años mucho más cerca de Irán. Entre Asmara y Teherán, la colaboración ya surgió dentro del grupo de los llamados ‘países no alineados’ y se intensificó durante la presidencia de Ahmadineyad entre el 2005 y el 2013. Gobernado por Afewerki desde el año de su independencia, obtenida en 1993, el país africano es a menudo apodado ‘la Corea del Norte’ del continente negro, debido al aislamiento de la región y el marcado contraste con los Estados Unidos, agudizado el mes pasado tras el endurecimiento de las sanciones decididas por Washington como resultado de los sospechosos contactos entre Asmara y Pyongyang. En este contexto, Irán encuentra un terreno fértil en Eritrea, tanto en el plano diplomático como en el comercial y económico. La República Islámica también está lista para beneficiarse de los puertos que se asoman al Mar Rojo.

Una situación particular se produjo en el 2015, cuando dentro de la coalición liderada por Arabia Saudita surgieron unas sospechas muy fuertes de cooperación directa entre Eritrea e Irán a favor de los hutíes en Yemen. En particular, Riad sostenía que algunas incursiones realizadas a favor de los chiítas yemeníes habrían partido de las islas Dahalak, un archipiélago en el Mar Rojo que pertenece políticamente a Eritrea. Este hecho fue negado por Irán y por el gobierno de Asmara. Luego, los saudíes intentaron acercar posiciones con Afewerki. En mayo de 2015, el presidente de Eritrea visitó Riad y muchos hablaron hace dos años de un posible cambio de ruta del país africano. Sin embargo, Eritrea se ha mantenido muy cercana a las posiciones iraníes y eso es lo que ha llevado a la familia Saud a tratar de centrar su atención en Yibuti, desplazando definitivamente el enfrentamiento con Teherán a la orilla opuesta del Mar Rojo.

Yibuti, el ‘cuartel de África’

La construcción de la base militar saudita, cada vez más próxima, confirmaría el papel de Yibuti como ‘cuartel de África’. A pesar de su tamaño, la pequeña nación africana  ya es sede de varias bases militares extranjeras. Hay instalaciones estadounidenses, de las que salen los drones que están bombardeando Yemen, así como bases francesas de la época colonial y que todavía hospedan a soldados galos; se encuentra en plena construcción la base militar china, la primera fuera de sus fronteras, y desde hace años también hay militares japoneses; Por otra parte, desde el año 2013 está activa una base militar italiana, situada en la región de Arta, dedicada al teniente Amedeo Gullet. La razón de que tantos países hayan establecido bases en Yibuti se debe a la posición estratégica del país, que se asoma al estrecho de Bab el-Mandeb, y sobre todo al apoyo solicitado a las muchas misiones contra la piratería en curso ante las costas somalíes.

(Fuente: Gli Occhi Della Guerra)

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