Obispo de Alepo: A pesar de la guerra, las iglesias abarrotadas por Pascua

Mons. Georges Abou Khazen habla de iglesias abarrotadas y presencia “en movimiento” de los fieles, a pesar de los vientos de la guerra y la amenaza islamista. Los testimonios de afecto por parte de la comunidad musulmana, que comparten la celebración. Nuncio Apostólico en Damasco: católicos y ortodoxos unidos por la violencia, “ecumenismo” es la respuesta a la guerra y el terror.

85688Aleppo (AsiaNews) – “Estos son días difíciles, sobre todo después de la caída de Idlib” en manos de los movimientos islamistas; la ciudad “no está lejos de Alepo y la gente teme que lo mismo suceda aquí. A pesar de los temores y miedos, los cristianos participan en los ritos de la Semana Santa y las iglesias siempre están llenas”. Lo afirma en declaraciones a AsiaNews, el vicario apostólico de Alepo de los Latinos, Mons. Georges Abou Khazen, quien dijo que “con motivo del Domingo de Ramos era hermosa y conmovedora la presencia y el número de los fieles”. A pesar de morteros “cayendo por todas partes”, añadió el prelado, “la gente no tenía miedo y asistieron a la misa y la procesión con sus hijos. Para los más pequeños fue un regalo especial, debían traer velas adornaban la procesión… fe era realmente fuerte que el miedo”.

El vicario apostólico de Alepo confirma la situación de miedo y dificultad no sólo de los cristianos, sino de todas las personas locales preocupados por la posible llegada de milicias yihadistas. En los últimos días, los fundamentalistas han capturado la ciudad de Idlib, en el noroeste del país, apoderándose de un sacerdote ortodoxo griego.

Ayer las milicias del Estado Islámico han llegado a las afueras de Damasco y atacó el campamento de refugiados palestinos de Yarmouk, a unos 6 km al sur de la capital. Fuentes le dijeron a AsiaNews que la violencia de ayer podría ser “un ajuste de cuentas por el control del área entre las milicias del Isis, que se encontraban en las inmediaciones del campamento, y los grupos rebeldes en el mismo”.

En un mundo de guerra, la persecución y la violencia, la comunidad cristiana de Alepo está experimentando la Semana Santa con participación, recogimiento y entusiasmo porque – repite el vicario apostólico – la fe es más fuerte que el miedo. “Su testimonio – agrega Mons. Georges Abou Khazen – era una fuente de aliento para nosotros los pastores, gracias a su fe y sus oraciones al Señor resucitado nos libera”.

De la comunidad musulmana, cuenta el vicario apostólico, “hemos recibido una fuerte evidencia de afecto, una buena prueba de la convivencia”. Además, explica, la Iglesia “está jugando un gran papel en la ayuda a los refugiados, cristianos y musulmanes, y de esto están agradecidos ellos”. “Ayudamos a los niños, sin distinción de religión, a través de Cáritas Siria – continúa el prelado – no sólo con la comida, sino también dándoles zapatos, pantalones, camisas. Es genial ver la alegría de esta gente, los jóvenes y sus padres, que entienden que los miramos con cariño, buscando el bien de la persona. Ellos también son parte de esta familia y de esta fiesta”.

A nivel de la pastoral “henos promovido servicios religiosos, sermones y reuniones en diversas iglesias, insistiendo en la penitencia y la conversión, en relación con la situación general”, dijo Mons. Georges. Los hechos ocurridos en Idlib “producen miedo”, pero “a pesar de esto vivimos con valentía nuestra Vía Crucis, que lo hacen a la luz de la resurrección y que nos da una gran esperanza”. Envié una carta pastoral en la que hice hincapié en que “el Cristo resucitado no se ha vengado, sino que envió a predicar la Buena Nueva, enseñando amor y perdón. Esto – concluye – es mi mensaje para la Pascua y los fieles tomaron la invitación. Ellos formaron grupos para reunirse, para meditar en la carta. Esperamos que el Señor nos usará como un signo y testimonio de la paz”.

En Damasco, sin embargo, están preocupado por los acontecimientos que vienen del campo de refugiados de Yarmouk. Para el Nuncio Apostólico Mons. Mario Zenari “Es una vergüenza que se habla del campo de refugiados sólo en ciertas ocasiones”; sus habitantes, más de 18.500 palestinos viven “una situación de prueba continua, no hay medicinas, alimentos y la ayuda llega a cuentagotas”. Una vergüenza, repite, que se consuma en el tiempo, a pocos kilómetros de la capital, la indiferencia de las autoridades locales e internacionales. “Viven sus personales Via Crucis – dice – y se encuentran en una de las estaciones más dolorosas”.

Para el nuncio apostólico es Siria un complejo para vivir una dolorosa Vía Crucis; el problema, añade, es que “no sabemos en qué estación estamos: si el último, la víspera de la resurrección, o sólo el comienzo”. Este año, el clima de la guerra, la violencia y la tensión, sin embargo, ha dado, gracias a la proximidad en el calendario (la Pascua católica y ortodoxa este año cae sólo una semana de distancia, 5 y 12 de abril), en mayor cercanía y la unidad entre los cristianos de diferentes denominaciones. “La situación de la guerra – dijo Mons. Zenari – empuja a unirse en la oración y la ayuda mutua. Un momento intenso que vivimos el 16 de marzo, con una oración conjunta entre católicos y ortodoxos… el ecumenismo de la guerra que ayuda a orar y reflexionar”.

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