Gregorio III Laham: Líbano cierra las fronteras y crece el drama de los cristianos sirios

El Patriarca Melquita dijo a AsiaNews que son “muchos” los desplazados internos en Siria, un problema “aún mayor” que los refugiados a través de la frontera. Hoy las puertas están abiertas a los cristianos de Hassakeh, víctimas de la ofensiva del Estado Islámico. La guerra “fuente de todos los males”. En Cuaresma las iglesias de Damasco llenas de fieles que oran por la paz.

SIRIA_-_LIBANO_-_cristiani_preghieraDamasco (AsiaNews) – La decisión de cerrar las fronteras de Líbano “ha hecho aún más grave y dramático” el problema de los refugiados cristianos. Además de los que viven en campos de refugiados en la frontera, ahora hay “muchas personas desplazadas internamente” en Siria y que representan “un problema aún mayor”. En declaraciones a AsiaNews, el patriarca melquita Gregorio III Laham, pide con fuerza el “fin de la guerra” porque “es sólo de ella” que derivan todos los males no sólo de Siria sino de toda la región de Oriente Medio. Mientras tanto, los cristianos sirios e iraquíes que han huido en los últimos meses al Líbano están pidiendo “más ayuda de la comunidad internacional”: hay una creciente necesidad de nuevas viviendas para dar cabida a los exiliados y garantizarles un techo bajo el que vivir.

Desde el comienzo de la revuelta contra el presidente Bashar al-Assad, en 2011, más de 3,2 millones de personas han huido de Siria y otros 7,6 millones son desplazados internos. Al menos 200.000 víctimas del conflicto, muchos de ellos civiles para quienes  el 2014 ha sido el año peor. Justo en el contexto del conflicto sirio ha surgido por primera vez, en la primavera de 2013, con toda su violencia y la brutalidad el Estado islámico, que ha arrancado grandes porciones de territorio a Damasco y Bagdad.

Estos días miles de personas llenaron las dos iglesias de Beirut, para recibir los suministros de alimentos y otra ayuda de emergencia distribuidos por organizaciones de activistas internacionales que trabajan en favor de los refugiados. Iman Chamoun, de 42 años de edad cristiana originaria de Mosul, Irak, la primera gran ciudad que cayera en manos de los yihadistas, durante nueve meses ha vivido en el campamento de refugiados: “Se llevaron todo, casa, libros, incluso las puertas. El trabajo de 25 años – llorando – perdido en un minuto”.

Una mujer de la localidad de Tel Nasri, de mayoría cristiana asiría en la provincia nororiental de Hassakeh, dijo que “vivíamos como reyes en nuestra tierra, nuestros hijos pudieran ir a la escuela. Teníamos todo, y ahora miren en que condiciones estamos”. Junto a sus dos colchones y una canasta de alimentos, que acaba de recibir. Hace dos semanas que dejó la aldea de origen con sus hijos, mientras su marido se quedó para cuidar la casa.

En las últimas semanas, el Líbano ha cerrado sus fronteras con Siria, porque ya no es capaz de adaptarse a otras oleadas de refugiados. Permanece válida la entrada para los cristianos de la provincia de Hassakeh, escenario de la reciente ofensiva del EI que se ha apoderado de centenares de fieles, muchos de ellos todavía están en sus manos.

Para los cristianos sirios es “más fácil” la elección de Líbano, dice el patriarca Gregorio III Laham, porque “allí permanece viva la esperanza de regresar a sus hogares, un día” y “no vaciar la región de la presencia cristiana”. Pero ahora Beirut “cerró las fronteras” y “ya no acepta a nadie más que a los que huyeron de las aldeas de Hassakeh” porque “ya no es capaz de recibir otras personas, otros refugiados, que carecen de ayuda, falta de escuelas para el estudio de los niños”.

Para el Patriarca melquita es un “doble tragedia”, porque hoy en día las organizaciones estatales e internacionales “no son suficiente” para atender las necesidades de los refugiados y “el alcance de la tragedia es cada vez más amplio”. Para ello, subraya, “son importantes las ayudas, pero lo que realmente se necesita es el final de la guerra”. Hizo un llamamiento “al fin del conflicto” y apela a los gobiernos extranjeros “para que dejen de dar dinero y armas”, elementos que fomentan la escalada de tensión y violencia. “La guerra, está es la verdad, el único problema – acusa – por esto oramos por el final de la lucha”.

En estos días de Cuaresma y Pascua, concluye el patriarca, las iglesias de Damasco “están llenas de creyentes” que claman por la paz, “que rezan con renovado vigor por un futuro de paz” en Siria y en todo el Medio Oriente. (DS)

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