Notas de villancicos mezcladas con lágrimas

Junto a un pequeño grupo de fieles, celebramos la Navidad este año en la Catedral del Niño Jesús en Alepo. Celebramos con ellos aquel evento admirable que sucedió un día como hoy: el Señor, revestido de nuestra carne hizo su entrada en este mundo como niño indefenso, pobre, débil y necesitado de ayuda.

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La liturgia preparada con esmero; un grupo de jóvenes entusiasmados por formar parte del corito que participó en la liturgia. Los fieles, que acudieron a la Misa a pesar del frío y de la oscuridad densa que invade Alepo cada día de invierno desde las 16.30 hs. Participaron de la misa con gozo y, terminada la misma, compartimos con ellos un café para alegrarnos juntos por el Nacimiento del Redentor.

El ambiente sencillo y fraterno que reinó en la feligresía ese día, hacía que nuestro pensamiento volara una y otra vez hacia la gruta de Belén: allí aquella noche estaban reunidos la Santísima Virgen, San José, y unos cuantos pastores en torno al Niño que acababa de nacer. No hubo en Belén sonidos de trompetas ni anuncios solemnes de la llegada del Rey de Reyes; no hubo palacios que lo acogieran: solo una gruta, la Virgen, san José, los pastores, y el silencio y la oscuridad de la noche… Las lágrimas y el llanto de Dios hecho Niño se confundían con las notas de las melodías celestiales que entonaban los ángeles…

También aquí el mundo fuera del templo seguía su ritmo sin darse por enterado que Dios se ha hecho carne y ha nacido como uno de nosotros para salvarnos. Solo un pequeño grupo de cristianos estuvo reunido en torno al pesebre: entonaron villancicos y se alegraron del Nacimiento del Redentor, pero también corrieron las lágrimas bañando sus rostros frente a la gruta que recuerda aquella gruta de Belén: familias separadas a causa de la guerra, pérdida de seres queridos, hubo quienes perdieron su casa dos días antes de la Navidad a causa de los misiles, hubo quienes celebraron la Navidad haciendo fila en la noche fría, oscura y lluviosa intentando conseguir unos pocos litros de agua para llevar a su casa, ya van muchos días sin electricidad, sin agua, sin gas, sin combustible para calefaccionar mínimamente sus casas en el crudo invierno alepino.

No hubo repicar de campanas la noche de Navidad en Alepo, no hubo juegos de luces…

Hubo por el contrario una densa oscuridad en las calles, como aquellas tinieblas que envolvían la tierra antes de la llegada del Mesías y que clamaban a gritos por la llegada del Salvador. Como cada día seguimos escuchando el sonido de las explosiones que no cesaron por ser Navidad. Las puertas de las Iglesias estuvieron custodiadas por guardias policiales para evitar riesgos en los días de fiestas cristianas. Hubo niños que son como un eco del llanto del niño de Belén, muestran el sufrimiento en sus rostros: niños lesionados a causa de la violencia de la guerra, niños huérfanos, niños refugiados, separados de sus familias, o viviendo en condiciones de extrema pobreza, niños que sin abrigo pasan sus días en las frías calles de Alepo pidiendo ayuda, ofreciendo trabajo, tendiendo sus manecitas frías y sucias a la espera de una moneda. Los esposos, padres de familias agobiados porque no pueden brindar algo mejor a sus hijos pequeños. Hubo familias que no asistieron a la misa del 25 de diciembre porque después de muchos días llego el agua solo por unas horas y urgía el trabajo, la limpieza de las casas. Normalmente hasta que uno no vive esas situaciones o no escucha de viva voz a las personas que las padecen, no puede hacerse una idea acabada de lo que significa vivir en medio de tantas privaciones.

Esta fue la Navidad celebrada por los cristianos de Alepo…Afuera el mundo proseguía con su ritmo. En torno al pesebre, nos hemos alegrado por el nacimiento de un niño que hace cantar a los ángeles “gloria a Dios en las alturas”, y junto con ellos hemos pedido con lágrimas entremezcladas con las notas de los cantos navideños: paz a los hombres de buena voluntad, paz para el mundo entero, paz para Medio Oriente, paz para la tan afligida población de Siria…

Misioneros en Siria

5 pensamientos en “Notas de villancicos mezcladas con lágrimas

  1. Pingback: Notas de villancicos mezcladas con lágrimas - Misiones Instituto del Verbo Encarnado

  2. Es lamentable la guerra en el mundo.Las victimas son siempre las mismas , los inocentes que no comenzaron la guerra , que no la desearon y que nunca ganaran nada con ella.Me conmueve mucho el sufrir de esos inocentes.Ahora , quiciera hacerles una pregunta :¿ Porque llaman gruta al pesebre ? Me llamo la atencion eso , agradeceria una respuesta

    • El pesebre propiamente es una caja, un recipiente, generalmente de madera donde se ponen (o ponían) los alimentos para los animales. En lugares inhósipitos o bien en un lugares donde había mucho robo y el animal era un bien muy valioso, se albergaba a los animales bajo techo. En zonas como Tierra Santa, donde hay montes o pequeñas montañas, se albergaban en grutas en las zonas rocosas. Jesús nació en una gruta en la cual había un pesebre. El pesebre se ponía en el lugar más seguro, bien adentro de la gruta. Al no haber muebles en la improvisada casa de la Sagrada Familia, recostaron el niño en el Pesebre. Por extensión del uso de la palabra en la Tradición Católica, se dice Pesebre a la Gruta.
      María del Carmen Maraggi

  3. ¡Qué bueno que es cantar! Cuando yo estoy triste o enojada, barro la tristeza o enojo con el canto (mientras mis hijos se tapan los oídos, pero están contentos de que pronto sonreiré). María del Carmen Maraggi de Costantini

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