¡¿Por qué Dios no hace algo?!

Cada día hay más “refugiados” en las calles de Alepo. Miles de familias han perdido sus casas por los bombardeos y no tienen adónde ir… Se amontonan en las plazas o en las veredas, y hasta en los bulevares de las avenidas… ¿Se le puede llamar a esto “refugio”? Armados con carpas, plásticos y cartones intentan defenderse del frío y de las lluvias de este cruel invierno que todavía está dando sus últimos coletazos.

Fue en una de esas noches de temperaturas bajo cero que una madre perdió a dos de sus hijitos pequeños. Murieron por el frío… ¿Qué consuelo encontrará esta mujer? ¿Qué ‘discurso’ puede aliviar su pena, o qué ‘táctica política’ justificar semejante sufrimiento?

niños aleppo siria verbo encarnado

Todos los días escuchamos historias como esta, y se nos sobrecoge el corazón ante tanto dolor sin respuesta. No es fácil comprender, ni fácil consolar. Y el aparente triunfo de la injusticia es abrumador. Entonces reclamamos inquisidores al cielo: “¿Por qué tienen que pagar los inocentes? ¿Qué culpa tiene esta pobre mujer de no haber logrado calentar a sus niños para así evitarles la muerte?… ¡¿Por qué Dios no hace algo?!”.

Queremos que Dios intervenga. Pero olvidamos que hemos trabajado minuciosamente por prescindir de Él. Lo excluimos de la vida social y de la política porque pensamos no necesitarlo. Lo eliminamos de las escuelas y oficinas públicas por considerarlo una amenaza contra la libertad, contra el respeto a las diferencias. Logramos apartarlo de nuestra sociedad y pretendimos confinarlo a las cuatro paredes de la iglesia.

Pero ahora exigimos que intervenga…

Queremos que imperiosamente acabe con la guerra y suprima el hambre y la iniquidad. Pero no queremos que se entrometa en nuestra vida personal…

Dios no obra de esa manera. Adornó al ser humano con uno de los dones más sublimes y misteriosos: la libertad. ¡Y Él sí que sabe respetarla! No nos somete por la fuerza, nos atrae suavemente; y aun cuando no lo buscamos, se las ingenia para encontrarse “casualmente” con nosotros. Espera nuestro “sí” libre y personal para seguirle y nos regala en prenda el Cielo como si fuera mérito nuestro. Ese es nuestro Dios…

La guerra es algo monstruoso, atroz, inhumano… Sin embargo no es otra cosa que el forzoso desenlace cuando el egoísmo pretende llevar el timón en nuestra vida. Por eso de alguna manera yo también soy responsable de ella, porque coopero en más o en menos con mis malas acciones y pecados.

No dejemos de rogar ardientemente a Dios para que se acabe esta guerra. Pero a la vez acompañemos nuestras súplicas con un firme propósito de desterrar los vicios que han invadido y sometido nuestro corazón. Porque solo de esa manera dejaremos intervenir a Dios en nuestra historia y en la historia de los pueblos.

¿No es esta Semana Santa una buena ocasión para empezar?

Hna. María de Guadalupe Rodrigo

Alepo, 24 de marzo de 2013 – Domingo de Ramos

2 pensamientos en “¡¿Por qué Dios no hace algo?!

  1. Querida Madre Guadalupe querria saber como debo hacer para adoptar una criatura, me da igual nena o nene. Soy madre de 7 siete hijos, abuela de 6 nietos, Tengo 64 años una familia constituida y por sobre todas las cosas con mucho amor para dar. La saluda atte esperando una orientacion: Lidia Maria Marquez ,Dios la bendiga!!

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