Ayuda a los damnificados de la guerra en Siria

Gracias a la ayuda prestada hasta ahora por nuestros bienhechores hemos podido socorrer a varias familias afectadas por la crisis en Siria en especial en la ciudad de Alepo.

Se crearon fuentes de trabajo para 12 familias, se proporcionaron alimentos y otros auxilios a unas 80 familias.

Padre David Fernández I.V.E. visitando a una familia beneficiaria de la ayuda.

Padre David Fernández I.V.E. visitando a una familia beneficiaria de la ayuda.

Pudimos también por gracia de Dios cubrir otras urgencias que deben afrontar las familias a causa de la guerra como pago de alquiler de viviendas, remedios y asistencia médica, gas y combustible para calefacción, útiles escolares, abrigo, etc.

También se concretó la ayuda a los niños que se quedaron sin educación comenzando con una pequeña escuela en el predio del convento de las hermanas Carmelitas. Gracias a la entusiasta disposición de nuestros jóvenes se pudo dar inicio a las clases para unos 20 niños de distintas edades. Esto fue muy importante ya que estos niños además de no poder ir a la escuela, se encontraban en situación de peligro teniendo que pasar gran parte del día entre las zonas de mayores conflictos. Entonces, además de la ayuda con las clases dimos inicio a un grupo infantil donde los niños además de estudiar, jugaban y aprendían a rezar para alcanzar la paz de Siria.

Visita del grupo de jóvenes al Hogar de abuelitos de la Madre Teresa.

Visita del grupo de jóvenes al Hogar de abuelitos de la Madre Teresa.

Con la creación de este grupo pudimos dar trabajo a algunas familias que nos ayudaron ya sea para las clases como para la preparación de alimentos y la movilización en un transporte especial que llevaba a profesores, niños y trabajadores.

Escribo esto último en pasado porque a principios de año se dio que una escuela armena abrió sus puertas para dar inicio a las clases y allí pudieron ingresar nuestros niños. Además de asegurarles la educación se evitó así que corrieran el peligro de recorrer diariamente la distancia entre sus barrios y nuestra casa. Un gran número de niños se encuentra todavía en estas situaciones de emergencia tanto de las necesidades básicas como de educación y esto se intensifica cada vez más, quiera Dios que en un futuro no muy lejano podamos darles una ayuda más efectiva a aquellos por quienes se forjará la nueva Siria.

Jóvenes que ayudan con la escuelita y grupo de niños durante la fiesta de Navidad.

Jóvenes que ayudan con la escuelita y grupo de niños durante la fiesta de Navidad.

Pero muy especialmente queremos dar gracias a Dios por la ayuda que hemos podido prestar a algunas personas afectadas en la explosión de las bombas en la ciudad universitaria hace apenas dos semanas y que sufrimos muy cerca de nuestra casa. Entre los cientos de afectados hubo algunos cercanos a nosotros. Con lo recibido de parte de nuestros benefactores hemos podido dar la asistencia inmediata y urgente, para salvar algunas vidas. Dios que no se deja ganar en generosidad les bendecirá abundantemente porque gracias a ustedes podemos ayudar más.

04. Escuelita y algunos de los trabajadores con el padre Rodrigo Miranda I.V.E.  (en la fila trasera, el segundo de izquierda a derecha es Sarkis, el joven que fue herido gravemente el día de la explosión en la ciudad universitaria).

04. Escuelita y algunos de los trabajadores con el padre Rodrigo Miranda I.V.E. (en la fila trasera, el segundo de izquierda a derecha es Sarkis, el joven que fue herido gravemente el día de la explosión en la ciudad universitaria).

Es muy difícil proyectar un modo fijo de ayuda en estas circunstancias de guerra, que como ustedes también saben, aumenta cada vez más. Es clara la necesidad de alimentos y ahora en invierno de cobijas, ropa y gas. Pero la necesidad de urgencia es distinta de una familia a otra, por lo que se hace necesario un conocimiento más personal y la implementación de diverso tipo de asistencia para cada caso. Para eso se confeccionan informes detallados de las familias. Algunas de ellas más numerosas o que tienen miembros enfermos; o bien, casos de mujeres viudas con niños y sin trabajo, impedidas de salir de sus casas para buscar modos de subsistencia por el peligro de los enfrentamientos. Muchos padecen enfermedades a causa del frío, ya que la electricidad escasea, y no tienen como calentarse. Hay lugares que desde hace dos meses están sin luz; tanto la leña como el combustible escasean. Lo poco que hay, se hace inaccesible debido a los altos precios. Por esto es que en muchos lugares, como plazas o veredas de la ciudad, las ramas de los árboles y hasta los mismo árboles han sido arrancadas por la gente, que busca algún modo de calentarse o de hacer un poco de fuego para preparar la comida del día.

05. Algunos de los niños de nuestra escuela

05. Algunos de los niños de nuestra escuela

Quiero agradecer de un modo muy especial a las familias y jóvenes que nos están ayudando aquí con su esfuerzo diario. Por gracia de Dios, todo se vive con gran espíritu de familia, ayudándonos mutuamente y con gran alegría, a pesar de tantos disturbios diarios, y de los riesgos que debemos correr para poder seguir con esta obra.

Estos mismos jóvenes que con tanta disposición nos ayudan son también afectados por esta guerra de uno u otro modo, pero con actos concretos muestran la caridad de Cristo, con el deseo de socorrer a su gente y así mantener viva la esperanza. Sin su acompañamiento y esfuerzo, no podríamos concretar la ayuda en muchos de estos casos. Ellos mismos me comentaban con gran convicción: toda pequeña obra en bien de los demás es un luminoso testimonio que distingue a quienes somos cristianos…Siria sigue sostenida por el amor de Jesús”.

06. Hermanas durante visita de casas de nuestra feligresía.

06. Hermanas durante visita de casas de nuestra feligresía.

Es asombroso ver como ellos, los jóvenes sirios, son los más preocupados en llevar adelante a su país, pensando modos de poder seguir prestando asistencia a la población, y, abriéndonos también a nosotros, nuevos caminos para poder hacer más.

Agradecemos inmensamente a todos ustedes la ayuda que nos hacen llegar.

Que el Rey de Reyes, Cristo nuestro Señor, bendiga todas sus obras y a todos sus familiares. Y les imploramos que no nos abandonen en esta misión que juntos hemos comenzado para sostener en todo lo posible a los cristianos sirios, quienes en otros tiempos, en los comienzos de la era cristiana y con el sacrificio aún de sus vidas, fueron los primeros en ser reconocidos con el nombre de cristianos: “en Antioquía fue donde, por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de cristianos” (Hch 11, 26).

Padre David Fernández, IVE

 

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